jueves, 29 de diciembre de 2011

El buen jacobino


Rubalcaba competirá por la Secretaría General del PSOE; muy pronto lo hará Carmen Chacón, apoyada por la plataforma Muchopsoeporhacer, que puso su apellido en el código fuente de la web. Quizá de aquí a marzo surjan nuevos candidatos; de momento, lo que iba a ser un debate de ideas por encima de los nombres no está siendo ni lo uno ni lo otro. Más bien el PSOE está mostrando sus dos almas a la hora de concebir la organización del Estado. No es casualidad que Rubalcaba haya visitado Andalucía antes de su anuncio, mientras que Chacón, por origen e ideas, quiere hacerse fuerte en la Cataluña del PSC. Los socialistas no volverán a gobernar España si no reconsolidan su poder en ambas comunidades, las dos más pobladas. Una, símbolo de una visión federalista aunque, más que una idea asentada, haya sido una postura difusa por oposición al papanatismo centralista de los conservadores. La otra representa lo que a menudo hemos dado en llamar el jacobinismo del PSOE. Poco tiene que ver con los jacobinos históricos de 1792, pero para entendernos apuestan por una visión más centralista partiendo de que los ciudadanos deben ser tratados por igual independientemente de donde vivan. Ambas visiones viven fuera del mundo real y están obsoletas porque el estado, central o federal, ya no pinta nada en la economía global ni en la nueva Europa. Es una pérdida de tiempo. A los jacobinos se les asocia con el Terror revolucionario y esa es precisamente la faceta que de ellos reivindica Zizek para nuestro tiempo. Y no se refiere a las guillotinas sino a cesar la impunidad de los poderosos financieros con castigos ejemplares por sus crímenes. Mejor tomaban nota de eso.


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