jueves, 8 de diciembre de 2011

Fin de semana fáctico


No sabemos si a Cascos le parece que los asturianos le dieron un gran apoyo electoral, a veces presume de hacerse con la presidencia a 5 meses de fundar su partido y otras, como en la fiesta de la Constitución, lloriquea porque está en minoría; tampoco si opina que los asturianos son gente capaz o, como dicen sus diputadas, con una inteligencia menor que la media; sea lo que sea, esos 16 diputados es lo que le dieron las urnas y la ley electoral, con eso tiene que bregar porque la política es el arte de lo posible.

Cascos tiene en su mano, o bien buscar un acuerdo estable con el PP para toda la legislatura o, como hizo ZP, jugar con la geometría variable en el parlamento tratando de buscar acuerdos puntales con otros grupos. No lo hace porque toda su estrategia política se resume en la confrontación y tratar de justificar la parálisis de su gobierno aludiendo a oscuros complots y mociones de censura “fácticas”; pero en el mundo real, lejos de las fantasías, Asturias ha alcanzado una cifra récord de parados, la mayor de su historia; y grandes infraestructuras de la región, desde el hospital central al Niemeyer, sufren quebrantos y retrasos por su ojeriza personal. Cascos se hizo un nombre como ministro de Fomento poniendo primeras piedras y citando a Jovellanos en época de vacas gordas; y quizá pensó que ser presidente era lo mismo. Pero estamos en tiempo de vacas flacas y él, por cierto, es responsable de su delgadez como promotor de la burbuja inmobiliaria. Si no se siente capaz, o con bastante inteligencia, debería irse. Como hace cuando llega el fin de semana. No se puede ser presidente de Asturias de lunes a viernes.


No para cualquiera (08-12-11)

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