martes, 30 de agosto de 2011

Las vacaciones de Rajoy


A Rajoy le molesta la fama de vago que le han puesto, le han colgado un sambetino de gandul indolente, que deja pasar los meses sin hacer ni decir nada relevante hasta que llegue el día de las elecciones, que ganará de forma automática. Rajoy cree que es una crítica injusta, dice que se ha recorrido media España pueblo a pueblo, pero sigue haciendo declaraciones sin preguntas ante la prensa porque las comparecencias en las que hay que responder a cuestiones fuera del guión le suponen un dolor insuperable. Hasta sus rondas de mítines están estacionalizadas, y siempre coincide alguno al principio o al final de las vacaciones de Semana Santa que cae por Canarias, para aprovechar un puente.

Quizá Rajoy trabaje más de lo que parece; en todo caso incluso los incondicionales reconocen que su forma de afrontar los problemas puede dar esa impresión. Deja pudrirse los asuntos espinosos con la esperanza de que se arreglen solos o desaparezcan; como ha sido el caso de Asturias con Cascos, o el de Valencia con Camps. No parece una gran virtud para un futuro presidente, pero entre tanto descanso, y mientras pacta con ZP la reforma de la Constitución, se ha deslizado que espera una gran contestación social a algunas de sus medidas, nada menos que un par de huelgas generales en los primeros meses de legislatura. No concretó más porque es mejor pasar por vago que por cruel recortador de derechos. Así, entre ajustes presentes y futuros, las vacaciones de Rajoy son lo último que nos queda del Estado de Bienestar.


sábado, 27 de agosto de 2011

Sólo un mundo es posible


La reforma de la Constitución era un hecho consumado; más dado que resulta muy difícil que algunos diputados del PP o el PSOE reúnan el valor suficiente para sumarse a los 35 que logren pedir un referendo. En teoría esta reforma es un paso hacia la consolidación de un gobierno económico unitario en Europa y eso es positivo; el problema es cómo se está haciendo todo esto. Primero porque los ciudadanos (y la falta de referendo es un buen ejemplo) no están teniendo ni voz ni voto. No es ya que oscuros consejos y burócratas lejanos decidan por ellos mismos; es que todo se aprueba entre Merkel y Sarkozy y el resto solo puede asentir. Además, la política de contención del gasto es solo una teoría que no está funcionando muy bien. Se consolida una única visión de la gobernanza económica que es, precisamente, la que nos ha traído hasta aquí. Mientras se blinda el pago de la deuda a la banca (que parece ser que es de lo que estamos hablando), seguimos sin tener noticias de acciones contra los paraísos fiscales; mejores regulaciones de la especulación internacional; tampoco una feroz lucha contra el fraude. Y esos son los cuernos del toro que nadie se decide a coger. Es por eso por lo que la depresión se estanca y no acabamos de salir de ella. Por fin Europa avanza, pero una Europa que graba a fuego en sus constituciones que sólo hay una economía posible; mientras se deshacen logros sociales y derechos civiles como los tratados de libre circulación. Es la lápida para la socialdemocracia que graba con sus propias manos.


No para cualquiera, 27-08-11

jueves, 25 de agosto de 2011

La burra de Merkel


Que el PSOE está hundido en un pozo muy profundo es tan evidente que deben de saberlo hasta los asesores de la campaña de Rubalcaba; que para salir del pozo hayan optado por escarbar más hondo en vez de asomarse por la superficie nos hace temer por su sentido de la orientación. No es solo que se vaya a aprobar por las bravas una reforma de la Constitución para limitar el déficit del Estado sino que, además, se ha aprobado prorrogar por dos años el encadenamiento de contratos temporales. Supongo que todo se excusará con el recurrido argumento de “calmar a los mercados”. Y ese es el problema, que no se calman. Y no lo harán hasta que alguien les dé una buena bofetada que es como se tranquiliza a un histérico peligroso que amenaza con hacer daño a quienes le rodean. Eso no va a suceder, claro, en esta batalla los estados ya han sido derrotados. Y además se trata de una decisión ya tomada por Merkel, punto redondo, causa finita. El techo de gasto en la Constitución es una reivindicación clásica de la canciller que en Alemania se aprobó en 2009 y funcionará a partir de 2016. Otra convicción inamovible de Merkel era prolongar la vida de las centrales nucleares, hasta que ocurrió el desastre de Fukushima y entonces dio un giro de 180 grados y pasó a abanderar las energías renovables. Estancados como estamos por una política económica miope que insiste en ahogarnos con los límites de gasto y que ha frenado el crecimiento, ¿qué catástrofe tiene que ocurrir para que Merkel se caiga de la nueva burra?


martes, 23 de agosto de 2011

Hey ho, let's Pope!


Habrá a quien le resulte muy difícil de entender pero el éxito de las JMJ en Madrid es una muestra del fracaso de la Iglesia católica. Quiero decir que constantemente Benedicto XVI clama contra una modernidad que cree es muy negativa pero, a la vez, ha tenido que someterse a su lenguaje para hacer manifiesta la supuesta pujanza que aún mantiene la religión. Nada diferencia las JMJ de un macroconcierto de rock* al uso, desde sus entradas con holograma hasta el patrocinio de grandes corporaciones. Un evento masivo con escenario, pontífice estrella y arzobispos teloneros. Los lemas de "esta es la juventud del Papa" suenan como una paráfrasis de los Ramones, Hey ho, let's Pope, de un Blitzkrieg Pope, que por ser Ratzinger alemán suena muy adecuado. Todo el mundo recuerda la cínica pregunta de Stalin acerca de cuántas divisiones tiene el Papa, pero precisamente eso es lo que se ha tratado de calcular en Madrid; medio millón, millón y medio, dos millones o más de asistentes; los confesionarios nada menos que 200. Lo que se esgrime no son valores espirituales sino números. Más cuando se trata de hacer balance económico, de beneficios comerciales. El Papa no nos revelará el misterio de uno y trino, pequeñas unidades, sino de millones, de euros, por supuesto. Y esto es así porque para la iglesia de B-16 la caridad es secundaria y el primer objetivo es la (re)evangelización del primer mundo, de Europa y sus desarrolladas pero seculares sociedades. Al fin y al cabo es aquí donde está la pasta.




*Resulta ejemplar en este sentido que, cuando B-16 recibió a la monja de clausura más longeva, Sor Teresita, ella le regalara un libro sobre sus vivencias titulado ¿Qué hace una chica como tu en su sitio como ese?, paráfrasis de Burning.

domingo, 21 de agosto de 2011

Zizek y el 15M


El filósofo esloveno Slavoj Zizek ha publicado un artículo sobre los disturbios y saqueos de Londres en el que repasa también las revueltas árabes (con una perspectiva pesimista sobre la evolución de Egipto) y termina con Grecia. También se refiere a España, al movimiento del 15-M, lo hace (según mi traducción, muy susceptible de mejorar) con estas palabras:


(...) Pero uno debería evitar también la tentación del narcisismo de la causa perdida. Es demasiado fácil admirar la sublime belleza del alzamiento condenado a fracasar. Hoy la izquierda afronta el problema de la negación determinada*: ¿qué nuevo orden deberá reemplazar al viejo tras la insurrección, cuando el sublime primer momento haya terminado? En este contexto el manifiesto de los indignados (en español, en el original), dado a conocer tras sus concentraciones en el mes de mayo, resulta revelador. Lo primero que llama la atención es su intencionado tono apolítico. "Algunos de nosotros nos consideramos progresistas, otros conservadores. Algunos somos creyentes, otros no. Algunos de nosotros tienen claras y definidas ideologías, otros son apolíticos; pero todos estamos preocupados y enfadados por el panorama político, económico y social que nos encontramos: corrupción entre los políticos, los hombres de negocios y banqueros, dejándonos desamparados, sin voz". Han apoyado sus protestas sobre "las inalienables verdades sobre las que debe regirse nuestra sociedad, el derecho a la vivienda, al empleo, la cultura, la salud, la educación, la participación política, el libre desarrollo personal, y los derechos de los consumidores para una vida sana y feliz**". Rechazando la violencia, han llamado a una "revolución ética". En vez de poner el dinero por encima de los seres humanos, deberíamos volver a ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no mercancía. No soy un producto de lo que compro, por qué lo compro o a quién se lo compro. ¿Quiénes serán los agentes de esa revolución?. Los indignados rechazan a la clase política por completo, de derecha a izquierda, por verla corrupta y controlada por la lujuria del poder. Y, sin embargo, el manifiesto consiste en una serie de demandas dirigidas ¿a quién? No a la gente, al pueblo, en sí mismo; los indignados (aún) no han proclamado que nadie más lo hará por ellos, que ellos mismos tienen que ser el cambio que quieren ver. Y esta es la debilidad fatal de las recientes protestas. Expresan una rabia genuina pero no que no es capaz de trasformarse en un programa positivo de cambio sociopolítico. Expresan un espíritu de revuelta sin revolución. (...)

*Negación determinada se refiere aquí a un concepto de la fenomenología de Hegel, en la que, desde luego, no soy experto. Diría que podemos entenderla, dentro de su concepto de dialéctica, como la antítesis, que se opone al primer estadio de tesis, en una negación que suma elementos de la tesis ya asimilados, pero que aún no ha llegado a la fase de superación. A la síntesis.

**El "derecho a la felicidad" se recoge en la Declaración de Independencia de EEUU y tiene, en realidad, un origen perverso. La base de esa declaración está en los escritos de Locke que se apoyan en la propiedad, pero allí se habla de la felicidad para no recoger preciosamente el derecho a la propiedad de otros hombres, los esclavos negros en las plantaciones de los estados del sur.

El texto de Zizek tiene gracia porque precisamente el libro que yo estoy leyendo del autor en este momento se titula En defensa de las causas perdidas. Voy por la mitad así que no podría hacer mucho más análisis con rigor.


sábado, 20 de agosto de 2011

Merkel VII, la deseada


Se cuenta como una metedura de pata de Zapatero la vez que dijo que Ángela Merkel era una fracasada; aunque lo cierto es que tenía razón. Claro que entonces lo dijo por un motivo equivocado; la canciller no había logrado la mayoría suficiente para formar gobierno en su primera legislatura y se abrió a una gran coalición con los socialistas alemanes.

Merkel ha sido un modelo para los conservadores patrios, idealizada como una política fuerte que lidera un estado que crece en medio de la crisis. Pero el demonio está en los detalles, y la canciller sufre derrota tras derrota en elecciones regionales; mientras que la economía alemana se estancó en el último semestre y creció una décima menos que la española. Y mientras la Unión Europea se desintegra al paso de su dogmático rigor presupuestario. No lo dicen envidiosos latinos del sur que no saben ahorrar, son palabras de Helmut Kohl y de Jacques Delors. En este camino se ha opuesto a la creación de los eurobonos que acabarán por llegar; pero lo contrario de tarde no es nunca, sino demasiado tarde.

Merkel es para Europa lo que Fernando VII fue a España, una losa que lastró al país por siglos. Su última propuesta es la de introducir en las constituciones el límite de déficit. Aquí la reforma se ha retrasado por otras cuestiones, pero esa seguro que se logra. No lo dudo; hasta incluso como es nuestra tradición, la norma tendrá un apartado para hacer excepciones en los gastos relacionados con eventos de la iglesia católica. Por su notorio arraigo.


No para cualquiera (20-08-11)

jueves, 18 de agosto de 2011

España Katolska



No está del todo bien que nos vayamos a hacer pis cuando echan los anuncios por la tele en mitad de la emisión que estamos siguiendo. Muchas veces la publicidad nos dice mucho de lo que realmente somos, de lo que nos pasa, más que los sesudos artículos de opinión de la prensa especializada o que los estudios estadísticos. A mí me pasa con los anuncios de Ikea, que en España siempre se remiten algo de lo que carecemos profundamente y es la emancipación. Ikea (que como todo el mundo sabe vende muebles por piezas que te tienes que montar tu mismo) no destaca en sus campañas españolas que sean productos baratos o el placer del bricolaje; lo que destilan sus anuncios son que por fin vas a tener tu propio hogar y que te lo puedes montar como quieras. En pleno auge del ladrillo, su campaña te invitaba a hacer una declaración de escisión en toda regla, en la república independiente de tu casa, con la frontera marcada a fuego en el felpudo. Como suele decirse, dime de qué presumes y te diré de qué careces, porque era el tiempo en que comenzaban las manifestaciones sobre la falta de accesibilidad barata a la vivienda, con los precios disparados por la especulación. Los valores republicanos son, además, los de la meritocracia, mientras que aquí entonces (y ahora, claro, pero con otras cosas) lo petaba el que había comprado un piso por 30 y lo vendía por 50. Money for nothing, así sin moverse.

La campaña actual es Tengo derecho a mi fiesta que nos incita a celebrar nuestra parranda en nuestro nido, aunque esté todo muy mal; y es genial que haya coincidido este lanzamiento en el tiempo con la visita del Papa y la manifestación laica que protestaba contra el gasto público que supone su visita. Esa que acabó a palos en la plaza del Sol. Antes de que llegara a celebrarse la concejala Ana Botella la consideró una provocación; y la verdad es que está en lo cierto, aunque precisamente eso, el afán de provocar no tenga nada de malo y yo no lo veo como un reproche justificado. Hagamos caso a Ikea, que realmente conoce nuestra idiosincrasia. ¿Quién tiene aquí derecho a su fiesta? Los jóvenes católicos por supuesto, pero como rezan en el gran mall del mueble, pagada por ellos mismos y montada con sus propias manos. Llega aquí el derecho a la fiesta de los laicos. No les parece bien el gasto público que acompaña a la visita papal, desean manifestarlo públicamente --como no puede ser de otro modo-- durante (o en la víspera) la llegada del pontífice. Para hacerlo siguen todos los cauces legales, su marcha y concentración se autorizan con un recorrido notorio que termina en la plaza del Sol, pero cuando llegan se encuentran con que grupos de peregrinos ocupan el lugar.

En el ámbito anglosajón; pero más concretamente en EEUU no resulta extraño ver manifestaciones opuestas en las que los concentrados de uno y otro signo coexisten resignados, aunque sus carteles lleven alusiones agraviantes para el contrario.


He aquí un ejemplo de la celebérrima iglesia homófoba de Westboro, de un fanatismo poco frecuente; que acude a maldecir los cadáveres de los soldados muertos en Irak en sus propios funerales, en la cara de sus allegados, porque, en su rara lógica, sus muertes son resultado de un castigo divino por la tolerancia con los gays. Claro que el concepto de manifestación estadounidense y el europeo son muy diferentes. Allí las protestas son más estáticas, en torno a un lugar concreto y más estéticas (con carteles realmente muy ingeniosos). Aquí en el viejo mundo la tradición marca un recorrido a pie, nuestra liturgia es una marcha que permita apreciar el gran número de congregados en una larga avenida a ser posible. En nuestro afán por reunir al mayor número de gente hemos llegado a límites absurdos, con convertir a 50.000 personas (que son muchas) en 2 millones por arte de la manipulación mediática. Y este, por cierto, es un pecado muy católico en España.

Volvamos a Sol. Van a coincidir dos colectivos opuestos y no hay nada malo en ello. En la arcadia feliz de los ingenuos hasta podemos imaginarlos estoicos uno frente al otro, cada cual con sus lemas, fingiendo indiferencia hacia el otro; una idea de puro (y pueril) respeto al común espacio público. Pero es que eso tampoco es necesario. No tiene nada de negativo la confrontación en sí, mientras no se recurra a la violencia, mientras no se trate de imponer al otro por las bravas su propia visión del mundo. Quiero decir que, pese a que todo el mundo (incluidos los participantes en la JMJ) deberían saber que el recorrido autorizado de la marcha laica terminaba en Sol, también ellos tenían derecho a ponerse a rezar allí. Pero no tiene nada de raro que cuando los dos grupos se encuentren se crucen reproches e insultos. Nadie se muere porque lo llamen hereje o papanatas. Lo malo es que alguien tenga la mano suelta y comiencen los puñetazos y las patadas. Sí, la marcha laica es una provocación contra la visita del Papa. Pero ponerse a exaltar el fervor religioso en el mismo lugar donde acaba esa manifestación es otra provocación; una que no ha exigido permisos a la Delegación del Gobierno y que además se encuentra con enormes ventajas. La policía que acompaña a la manifestación autorizada se ocupa entonces de abrir paso a los concentrados que no lo están. Es más, luego en la noche cierra la plaza e impide salir de ella a quienes allí se han quedado. En la retransmisión televisiva en directo de la madrugada se ve a personas mostrar a los policías su DNI, indicarles que allí al lado queda su casa y no pueden llegar. Pero no se les permite el paso. La mochila del peregrino, en cambio, si sirve de salvoconducto, para circular por donde uno le plazca.

Yo no estaba en Madrid, no fui testigo de lo que pasó, he leído varios relatos (este me parece bastante medido); en uno de ellos leí que uno de los laicos les dijo a los JMJ algo así como "tenéis todo Madrid, dejadnos este sitio". Y creo que esa es la clave.

La Iglesia Católica tiene un lugar privilegiado en España pero no se contenta con eso, lo quiere todo, porque siempre lo ha tenido y cree que le pertenece por derecho. Disfruta de un reconocimiento especial en la Constitución frente a otros cultos que hace que nunca seamos un estado aconfesional en realidad. Ningún país lo es, al menos de nuestro entorno cultural, si hay que ser precisos. En EEUU, primera democracia moderna con la separación iglesia-estado escrita en los primeros renglones de su historia se vive una religiosidad extrema; en el Reino Unido --paradigma del parlamentarismo liberal-- su jefe de Estado es a la vez cabeza de la iglesia anglicana; en Italia la inclusión del Vaticano en el mismo territorio de Roma va más allá de ocupación del espacio físico (Giovanni Sartori me dijo en Oviedo en 2005 que hubiera deseado que el Papa se quedara en Avignon); hasta en la ejemplarmente laicista Francia Sarkozy hizo todos los guiños oportunistas que pudo a las raíces cristianas de la nación al llegar al poder.

¿Qué tiene España de diferente? Quizá como decían los napoleónicos que aquí siempre vamos detrás de los curas, ya sea en una procesión, o persiguiéndolos para lincharlos. Pero más allá del tópico, que el Papa ve en España un lugar crucial en su campaña por la reevangelización del perdido mundo occidental, el primer campo de batalla en su cruzada por la recuperación de la esfera pública para la religión en una Europa que, cada vez más, da la espalda a la fe (la institucionalizada al menos).

Por eso aquí aún se ven quejas de la jerarquía católica contra el divorcio, 30 años después de que se haya legalizado sin problemas, o ve un escándalo la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo; se queja de sentirse perseguida pese a que cuenta con una red de financiación establecida por el propio Estado a través de la declaración de la renta; de estar exenta del pago de determinados impuestos; de contar con una red de colegios concertados en los que incluso se separa a los alumnos en función del sexo. Las calles de las grandes ciudades se cortan para las procesiones de Semana Santa; hay obispos en el ejército y los funerales de Estado se organizan según sus ritos. Hasta los ministros prometen sus cargos ante un crucifijo en el palacio real.

A largo plazo esta situación resulta insostenible. Lo es por razones demográficas (por el desapego creciente de la población nacional que cada vez comulga menos o se casa menos por la iglesia, mientras se vacían los seminarios; y por el crecimiento de la población de origen inmigrante que también es protestante o musulmana). Determinados privilegios de la iglesia católica deberán extenderse a todas las confesiones para evitar la discriminación (y eso sería, sobre todo para los católicos, insoportable), o deberán eliminarse sin excepción para todas. Eso es un estado laico respetuoso con todas las creencias. Pero cada pequeño paso que se ha dado en esa dirección se ha encontrado con una oposición férrea y dura, ha costado una lucha agotadora.

Completarlo también nos llevará a una larga confrontación que yo espero que sólo sea dialéctica; pero que será una confrontación. Por eso no me espanta la que hubo en Sol, me espantan los palos.

Hasta Ikea, como decíamos al principio, supo darnos una melodía para retratar que con la Iglesia, en España, siempre se topa. Esa de Esto no se toca.

Arzobispo, que chisca


El arzobispo de Oviedo es un ejemplo magnífico del nihilismo que caracteriza a la jerarquía católica española, que no puede definirse a sí misma sino es atacando a los demás. Reunido en la plaza de la Catedral con los visitantes de la JMJ cargó contra la juventud que no comulga con sus ideas acusándola de ser borracha y drogadicta, a veces terrorista. No pasaron ni 24 horas y en Madrid se detuvo a un joven que alardeó en internet de sus planes para lanzar gas sarín a quienes se manifestaran contra la visita del papa. Días antes un hombre que protestaba contra el gasto que supone ese evento recibió un navajazo. Es un buen momento para que hablemos de las pajas y la vigas que hay en los ojos de cada cual.

Lo verdaderamente obsceno de la JMJ son los fondos públicos que recibe y sus prebendas fiscales, que son a cargo de todos. Esta es la cuestión que los católicos no quieren entender y que hace que, en una insólita inversión de los valores, conviertan en ataques contra su doctrina las protestas de quienes no quieren vivir obligatoriamente bajo ella. Así hablan de destrucción de la familia si alguien se quiere divorciar, se escandalizan porque dos adultos del mismo sexo quieran vivir juntos pero restan importancia a los abusos a menores, se preocupan más por los derechos de los no nacidos que de los que ya están aquí y se mueren de hambre. Jesús Sanz Montes terminó su homilía con un juego de palabras a cuenta del orbayu asturiano que los hacía ser los más empapados. Está bien. Pero no chisque*.



*Chiscar, en Asturias, es salpicar.

**Este artículo fue enviado al periódico antes de la manifestación laica y los enfrentamientos que se sucedieron en Sol; eso merece otra entrada. Digamos en todo caso que la manifestación laica era autorizada y legal, que pese a todo se topó con la animadversión de varios participantes de la JMJ a su llegada a la plaza, que estamos muy lejos de ser un país en el que dos concentraciones de signo distinto puedan coincidir sin problemas en un mismo espacio; y que la delegada del Gobierno en Madrid o es de una incapacidad antológica o le va la caña.

martes, 16 de agosto de 2011

Los artistas del hambre


En su cuento Un artista del hambre, Kafka narra la historia de una atracción de circo, un freak enjaulado junto a las fieras cuyo espectáculo se limita a ayunar hasta la extenuación. Antes de morir, el artista confiesa el secreto de su habilidad; realmente nunca encontró una comida que le gustara. En manos de artistas semejantes está la economía mundial y así se explica la perseverancia de esta crisis, claro que a diferencia del relato kafkiano, no son ellos lo que pasan hambre sino los demás. El origen de la crisis está en un dogma ideológico; los mercados se bastan por si solos y no deben ser regulados de ninguna forma. Cuando el sistema quebró, nuestros artistas descubrieron que ese menú ya no era de su gusto y reclamaron la intervención estatal para sostener con fondos públicos sus pufos financieros. Llenas de nuevo las barrigas a cuenta de los contribuyentes volvieron a reclamar austeridad y ajustes. Ahora sí, bien cebados con el erario público podía volver a hablarse de derroche, el de otros, por supuesto. Y llegaron los recortes y el anatema del déficit. Pero la economía sigue estancada y los especuladores han logrado ya echarle mano incluso a Francia. Así que tampoco va a ser eso; habrá que probar un nuevo ayuno de hambre ajena; porque estos son artistas inversos al de Kafka, lo que son es insaciables y no pararan hasta devorarlo todo a su paso. Por eso, por mucho que los mercados se parezcan a un circo, su lugar debe estar en una jaula, con las fieras, y no dirigiendo la pista.

sábado, 13 de agosto de 2011

El lado de Dios


En unos días estará con nosotros de nuevo el Sumo Pontífice de Roma. La última vez que vino dijo en el avión que se dirigía a un país arrasado por el anticlericalismo rancio, de los años 30, dijo. Después, para confirmar este diagnóstico tan certero, fue recibido en el aeropuerto por los príncipes de Asturias y las autoridades cedieron temporalmente al Vaticano la soberanía de parte del casco antiguo de Santiago de Compostela. Peor que adentrarse en territorio comanche, no me lo nieguen. Pero como es un intrépido, Benedicto XVI regresa a esta tierra hostil para encontrarse con sus seguidores en Madrid, donde se les ofrece transporte gratuito y alojamiento en colegios públicos.
Resulta también que en estos días es noticia la hambruna en Somalia, y a los muy demagogos les da por salir en los telediarios minutos después de las noticias sobre esta visita del obispo de Roma, qué tendrá que ver que cueste el acto de la juventud más de 60 millones de euros con lo que pase en el cuerno de África. Centrémonos en que aquí se permite casarse a los homosexuales y divorciarse a todo el mundo, piensen en los bebés que no llegan a nacer por el aborto mientras olvidan a los que mueren en la huida de la sequía, que lo que es nacer ya nacieron.
De verdad que no pueden establecerse relaciones entre ambos sucesos. Si usted quiere donar dinero para Somalia, el banco le cobrará una comisión; pero si una empresa colabora con la visita del Papa logra exenciones fiscales. Está claro de qué lado está Dios.



No para cualquiera (13-08-11)


jueves, 11 de agosto de 2011

Por fin, por fin


Siendo justos hay que reconocer que Zapatero no tuvo los 100 días de gracia que se supone se conceden a los presidentes que acaban de llegar al cargo. Desde el 13 de marzo de 2004 su victoria electoral se atacó con virulencia; la carcunda lanzó sospechas de todo tipo sobre él, se le llamó poco menos que etarra, fue destructor de la familia, vendedor de Navarra barata, anticristo, pánfilo buenista y a la vez maquiavélico desmembrador de la patria. También masón, por supuesto, que no falte. Nada de eso le hizo mella; tuvo que llegar una crisis mundial (tan gorda que amenaza con llevarse a la potencia hegemónica por delante) para que mordiera el polvo. Pero ya está ahí, casi puede rozarse con los dedos, que poco falta, por fin después de ocho largos años las cosas volverán a ser como debieran para las gentes de bien; cristianos viejos. Y con propina. Presumiblemente, el PP no solo logrará mayoría absoluta en el Ejecutivo central sino que ya gobierna en la práctica totalidad de las autonomías. Tendrá un poder como no se conoce desde la restauración de la democracia; y además podrá plantear su programa ante una izquierda atomizada y unos sindicatos desprestigiados como nunca. ¿Extraña que pidan que se adelanten aún más las elecciones? No es difícil impacientarse ante un menú tan suculento.
Pero, cuidado, algo ha cambiado respecto a 1996. No va ser igual. Nadie lo comprende aún muy bien del todo, el aire huele distinto, algo de la Transición se roto. Y probablemente ya era hora.



No para cualquiera (11-08-11)


martes, 9 de agosto de 2011

Nada que decir


En un reportaje publicado la semana pasada, The Economist ilustraba una imagen de Mariano Rajoy definiéndolo como “the man with nothing to say” (el hombre sin nada que decir) a cuenta de sus nulas propuestas en materia económica más allá de vaguedades y lugares comunes. La mayoría ha interpretado esa definición como una crítica al presidente del PP pero viniendo de una publicación tan ortodoxa como The Economist más bien diría que es un elogio. ¿No es el lema del liberalismo el “dejar hacer, dejar pasar” todo lo que se mueva en los mercados sin control? Dejados a la mano invisible del mercado, a la ley de la oferta y la demanda, a la única lógica del beneficio financiero por encima de todo, hemos llegado a donde estamos ahora. Si hay una gran crisis global ha sido porque durante décadas sólo se ha permitido opinar y gestionar la economía mundial a hombres con nada que decir al respecto. Nada salvo mantener el dogma de que todo se arregla con solo dejar a los mercaderes seguir con sus negocios y menguando al Estado hasta el raquitismo. Creer en una mano invisible que arregla la economía es el equivalente a que un adulto siga creyendo en el Ratoncito Pérez; pero aún desdentados del todo los conservadores se aferran al Papá Noel de los ajustes y una austeridad que ha detenido el crecimiento en Occidente. Son muchos hombres y mujeres en silencio los que están dejando que esto ocurra. También porque la socialdemocracia europea lleva mucho tiempo sin decir nada de lo que se le supone.


No para cualquiera (09-08-11)


domingo, 7 de agosto de 2011

Mapa de deuda


Este un gráfico elaborado por Reuters sobre las calificaciones de deuda que otorga Standard & Poors a los distintos países del mundo. Está publicado antes de que rebajara la calificación de EEUU la semana pasada.

S&P, al igual que otras agencias, mantuvieron calificaciones óptimas a entidades al borde de la quiebra en los primeros días de la crisis. España e Italia acogen procesos en los tribunales por "abuso de información" o "delitos contra el mercado y los consumidores".

En realidad es terrorismo financiero.

sábado, 6 de agosto de 2011

Maoístas de centro


Hay una leyenda urbana xenófoba en España que dice que los chinos están exentos de ciertos impuestos y que por eso tienen tantos locales comerciales y sus negocios prosperan. Es una falsedad, una más de las que se suelen repetir contra los inmigrantes en general, que suelen ser gente muy trabajadora y sacrificada. Hay casos de talleres clandestinos en los que las condiciones de trabajo son de pura esclavitud; pero más bien lo que suele haber son jornadas laborales maratonianas, salarios paupérrimos y cubículos donde hacinar a familias enteras. Miradlo bien, es nuestro futuro.

Mientras se hunden las bolsas occidentales y la avaricia descontrolada del capitalismo financiero ahonda nuestra depresión, China compra deuda por doquier y acelera su conversión en la primera potencia mundial. Antes que nada, es una prueba evidente de la falsedad liberal de que capitalismo y democracia son un binomio inseparable. El gigante asiático crece en progresión geométrica sin conceder derechos políticos ni sociales. Hacia ahí nos dirigimos nosotros. Desaparecida ya nuestra soberanía económica, que ya no deciden los parlamentos sino los especuladores, las propuestas que nos hacen para combatir la crisis son competir a la baja, reducir nuestros sueldos y condiciones laborales. Así seréis más productivos. Leyes y urnas son un coñazo y un atraso para el crecimiento, nuestra revolución cultural. Estos señores no tienen gorra con estrella sino corbata, pero son maoístas. De centro moderado, por supuesto.


jueves, 4 de agosto de 2011

Otra cosa



Después de que Zapatero anunciara el adelanto electoral al 20 de noviembre la prima de riesgo volvió a dispararse hasta superar los 400 puntos. Vaya, así que resulta que el problema quizá no es tanto una cuestión de desconfianza hacia el presidente sino otra cosa. De hecho Italia, que no tiene un gobierno socialdemócrata precisamente, está en las mismas. Ayer, Cristobal Montoro sugirió que el Ejecutivo debería adelantar aún más los comicios como si esa fuera la solución; pero lo cierto es que, a medida que nos acerquemos a las urnas, habrá que ir cambiando el argumentario; una pizca de mala herencia recibida y algo inestabilidad internacional, algo que ayude a explicar esta decadencia, lo que sea con tal de no reconocer los verdaderos problemas.

Los estados viven sujetos a los vaivenes de la especulación sobre su deuda en manos de unos mercados globalizados imposibles de gobernar; hay otra solución para financiarse y es volver a sufragar las arcas públicas con tributos, una fiscalidad progresiva en la que debe perseguirse ferozmente a los evasores y a sus paraísos. No se logrará mientras se toleren modelos legales de evasión como las SICAV o mientras la práctica totalidad de la recaudación de impuestos se centre en las rentas del trabajo. Así es, según los técnicos de Hacienda pensionistas y trabajadores declaran de media más que los empresarios, en lo que llaman un “fraude masivo y estructural”. Eso, y que tengamos una cuarta parte de nuestro PIB en la economía sumergida, eso es insostenible.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Encuestas

Renuevo la encuesta con la pregunta y las posibles respuestas que ha propuesto mi compañero José Pérez.

La anterior se saldó así:




¿Qué te parece la serie Game of Thrones?


--Es una buena adaptación pero prefiero los libros: 21 (58%)

--Bastante regulera, nunca podrá reflejar la calidad de los libros: 2 (5%)

--¿Había libros de eso?: 13 (36%)

Pero no voy a decir más de lo que he dicho aquí y aquí.

martes, 2 de agosto de 2011

Un hado esperpéntico


Como un fatum, un hado, un destino ineludible se dan por seguras dos cosas para la próxima campaña. La primera es que el PP ganará las elecciones, probablemente con mayoría absoluta; la segunda es que, en un cara a cara con Rubalcaba, Rajoy no tiene nada que hacer y sería derrotado por KO en cualquier debate. No sé si ambas, alguna o ninguna de estas dos cosas son ciertas; sí que están ampliamente asumidas como una fatalidad de la que no cabe escapatoria. En la antigua Grecia el héroe era el que se enfrentaba en vano a su destino y todo acababa en tragedia; en la contemporánea todo parece también muy trágico pero lo cierto es que el género genuino español es la picaresca y el esperpento. Dicen que en España nadie gana una elecciones sino que las pierde el contrario, el caso es que el PP posee un cuerpo electoral inamovible, ajeno a escándalos y corruptelas, que acude en bloque a las urnas sin sumar ni restar sus 10 millones de apoyos. Solo la izquierda premia o castiga con la abstención y así decide los comicios. Los próximos estarán marcados por el rechazo a otro hado inevitable, el que dice que los recortes sociales de ZP eran imprescindibles quizá porque la izquierda presume precisamente de que sí hay otra salida. Rubalcaba dice ahora que también se arrepiente de no haber pinchado la burbuja inmobiliaria, pero la verdad es que no hubiera podido, no en plena bonanza cuando el ladrillo hacía sentir inversores hasta a los infelices que hoy más lo lamentan. Es otro hado, pero no trágico, un esperpento.