sábado, 15 de diciembre de 2012

Desigual como Rouco

Me divirtió mucho la polémica sobre los anuncios de Desigual en la que no participé porque me bastó con leer los puntos de vista. Al final me ha parecido que la forma más honesta de abordarla es la de un imaginario Rouco Varela que evalúa los anuncios --que son tres-- de esta campaña; porque puede pasar que cuando nos ponemos inquisidores erramos el tiro. El primer anuncio (que no interesa a nadie) va sobre una chica que se va a otro lugar; el segundo, suculento, el de otra que se prueba ropa y anticipa sus planes para tirarse al jefe:



Por fin, el tercero, sobre una chica que le va a contar a sus padres que le gustan las chicas, y que vive feliz con una:




Nuestro Rouco Varela, que en el último encuentro de la Conferencia Episcopal señaló como los grandes males del país el matrimonio gay y la preocupación por la unidad de la patria, no tiene dudas: ese tercer anuncio es el más provocador y subversivo, el más escandaloso. Y resulta que no, al final, es el segundo.

¿Por qué? Parece evidente que el matrimonio homosexual está tan asumido que ni hace levantar una ceja más allá de la conferencia de obispos; las críticas al anuncio principal le acusan de sexista y, en cierta medida, de clasista aunque la protagonista insista en el hecho de que sea su jefe es una "casualidad". En la polémica algunos han propuesto imaginar el anuncio protagonizado por un hombre, lo cual es absurdo porque un hombre que quisiera tirarse a su jefa en un anuncio se limitaría a usar Axe y tirarse de paso por el camino al resto de chicas del departamento de contabilidad.

Igual que del catolicismo merece la pena salvar que al menos hayan hecho las catedrales y El Señor de los Anillos, del capitalismo terminaremos salvando los anuncios, desde luego éste ha logrado su objetivo porque se habla de él (bien o mal es absolutamente indiferente en este caso) y además se habla de él mencionando la marca así que es un triunfo total. Entiendo que se planteé un debate sobre los reversos de la ironía en los casos de sexismo, algo que mencionaron aquí y luego se refritó en español aquí y que yo descubrí gracias a @luzhilda

Pero al capital realmente no le importa el patriarcado, solo la rentabilidad y por eso puede promover la venta de algo tan alejado del modelo patriarcal tradicional como la cosmética masculina. Lo cierto es que también recientemente conocimos el caso de una joven china que vende su ropa en internet usando a su abuelo varón como modelo:




La apoteósis de la ironía en la publicidad respecto al sexismo se hizo en Francia, tan lejos como en 2002 y poco tiene que ver con los hipster:





"Ningún cuerpo femenino fue explotado en este anuncio", reza el cartel.

Si antes he usado el anuncio de Axe como analogía válida para el de Desigual es porque su protagonista quiere tirarse al jefe, no casarse con él para que sea marido proveedor, tampoco como amante intermitente, la otra, en el rol clásico de secretaria. Ella se prueba ropa, para lo otro Joan en Mad Men recomienda mirarte en el espejo con una bolsa de papel en la cabeza y ser "honesta" con tus "fortalezas y debilidades":



¿Por qué de los tres anuncios de la campaña el de tirarse al jefe despertó más inquietud. Quizá hacemos como Rouco empeñado en los gays al empeñarnos con el sexismo porque el motivo latente es otro y es que realmente ya es casualidad que tengas un jefe al que echarle los tejos con el paro que hay.

domingo, 9 de diciembre de 2012

En nombre de empresario




Aunque pasó con cierta indiferencia general, a mí me gustó El Aviador, de Scorsese; no sólo porque suele pasar que se infravalora a Leonardo DiCaprio, sino porque en su retrato de Howard Hughes la película ejemplifica muy bien el mito norteamericano del empresario self made man, que será tycoon pero genuinamente pionero en un determinado campo de progreso y que en Europa, no digamos en España, es mucho más difícil de encontrar.

Sólo la historia de los primos fundadores de Galerías Preciados y El Corte Inglés es comparable y en otra escala (y para conocerla solo se puede acudir al libro de Javier Cuartas) en términos de movilidad social y enriquecimiento. Eso en un país en el que aún las grandes fortunas están ligadas al expolio del franquismo y lo cierto es que Ramón Areces (Corte Inglés) vivió el Madrid del asedio durante la guerra, Pepín Fernández (Galerías Preciados) sí financió a los nacionales durante el conflicto.

 Los ídolos empresariales del presente indiscutibles son Amancio Ortega con Zara (y que ha recibido críticas por negarse a suscribir protocolos contra el trabajo esclavo en Brasil) y Francisco Roig con Mercadona (que ve en el modelo laboral chino un paraíso del hacendado). Pero es que además esta semana ha sido detenido el que fuera presidente de la patronal española, de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán con abundante dinero en metálico y hasta oro en su casa.

Se trata de un caso gravísimo que ciertamente no solo se explica porque el empresario haya estado acompañado en su ascenso por el PP de Madrid, sino por la propia manera en la que la patronal ha decidido estructurar su organización. Durante un tiempo asombrosamente largo, desde 1984 hasta 2007, la cabeza visible de la CEOE era José María Cuevas, empleado y no propietario, espina que tenía clavada y que iba a zanjarse con la llegada de Díaz Ferrán, designado a dedo por Cuevas hasta el punto de que se cambió la normativa de la elección: "Primero se presentó para su séptimo mandato cuando en su entorno se daba por hecho que no lo haría por problemas de salud. A los pocos meses cambió los estatutos de manera que si se producía su baja durante ese periodo, el sustituto tendría que salir de los 11 vicepresidentes". Con una prensa que oscila tanto en número a la derecha en España, son frecuentes (y certeras a veces) las críticas a los sindicatos por dependencia de financiación pública y cifras de liberados; aspectos que siempre se obvian sobre la patronal cuando son equivalentes o peores y además se da en una organización en la que a todos sus miembros parece importarles un bledo si funciona democráticamente o no. Este estudio de Bancaja en 2008 revela que el nivel de estudio de los empresarios en España es más bajo que el de la población ocupada:



Con una proporción, además, de las más bajas de toda la Unión Europea.






Realmente solo el grupo de directivos --que son en realidad una casta especial de asalariados-- tiene un grado de estudios superiores significativamente más alto que a todos los grupos:




El pasado 29 de noviembre la Cámara de Comercio de Oviedo ofreció una charla sobre estrategias de empresa familiar inspiradas en las prácticas de la mafia, con el buen gusto eso sí, de acudir a la película El Padrino:




Y esto ocurre en un país en el que la economía sumergida supera el 20% del Producto Interior Bruto. Los principales artículos de medios económicos y politólogos dedicados a analizar la crisis cargan sistemáticamente sus argumentos sobre la reforma laboral, sobre la "rigidez" del mercado de trabajo, la dualidad de sus contratos. Olvidan, y a a veces interesadamente, que de poco sirve modificar cualquier ley sino hay necesidad de cumplir ninguna, la impunidad es más barata.

En el diálogo social, los empresarios reclaman abaratar el despido pero siguen llevando una cuarta parte del dinero al mercado negro y los contratos que hay siguen siendo mayoritariamente temporales; no dedican una fracción del tiempo que gastan en exigir reducir prestaciones a parados en reclamar, por ejemplo, que se simplifiquen los trámites para crear una empresa; se ha logrado subir la productividad porque ahora los trabajadores cumplen más horas por menos pero no porque las empresas hayan invertido en I+D, y además la diferencia se evade a paraísos fiscales.

Quiero decir que seguro que nos urgen muchas de las reformas que estamos emprendiendo y, sin embargo, se olvida la muy necesaria reforma empresarial que nos hace falta porque el sistema actual penaliza al que sí cumple las reglas. Díaz Ferrán nos dijo que "los empresarios no son el problema sino la solución" pero resulta que tenemos un problema con muchos, demasiados, empresarios como él. Y eso precisamente es lo que está retrasando que lleguemos a una solución. Ya casi nunca decimos obrero sino operario; también se usa menos empresario porque hay quien ha visto más lustroso hablar de emprendedor y los más pedantes no se privan de un entrepreneur. Llámense como quieran pero para que cuaje el nombre que elijan como algo benéfico van a tener que distinguirse y señalar a los ladrones como ladrones.





domingo, 18 de noviembre de 2012

Comer madera


 Foto de Txema Rodríguez



A menudo suelo burlarme de esa tesis tan extendida de la reconciliación nacional de la Transición, con todo el mundo muy comprometido, preguntándo dónde estaban los liberales y conservadores que se opusieron al franquismo porque lo cierto es que el peso prácticamente total de la resistencia a la dictadura recayó en organizaciones de izquierdas. Tengo que matizarlo, claro que hubo liberales conservadores que sufrieron cárcel y torturas por su oposición a Franco. Uno de ellos fue Jordi Pujol. Un periódico español del exilio recogía así su detención:



Otro matiz es que Pujol no sufrió el encarcelamiento realmente por sus ideas liberal-conservadoras, sino por ser nacionalista catalán. Es un episodio que conozco bien porque Pujol lo relata en el primer tomo de sus memorias, un suceso en el que se nota el dolor del recuerdo porque no quiere entrar en detalles y del que, además, explica que cambió su carácter. Lo conozco bien porque yo presenté ese tomo de memorias el año 2008 en LibrOviedo; y después del acto nos fuimos a cenar. Solo se trata de una anécdota, pero llegados a este punto de la campaña de las elecciones catalanas, con una apuesta zigzagueante de CiU por el soberanismo y en medio de esta gran depresión económica, puede tener algún interés. No hablaré aquí hoy de las acusaciones pubicadas en El Mundo sobre que tanto Pujol como Mas podrían tener cuentas en Suiza (que tienen pinta de abrir una guerra mediática), ni tampoco sobre mi idea, ya repetida, de que en realidad las aspiraciones de soberanismo tienen muy poco sentido, no ya dentro de una UE que se prepara para controlar los presupuestos elaboraborados por los estados miembros, sino en un mundo como el actual en el que el estado-nación ha sido derrotado por la atronadora potencia del mercado globalizado. Qué va, lo interesante es el relato gastronómico.


Por supuesto en esa cena hablamos de cuestiones políticas. Hacia 2008 todavía había más temas de conversación que la crisis económica y, de camino al restaurante, le conté a Pujol que, tres años antes había entrevistado a Giovanni Sartori y me había hecho un comentario que a mí me pareció tronchante sobre el laicismo del estado (del que Sartori fue un gran defensor durante su estancia en Oviedo para recoger el Prémio Príncipe de Asturias); decía el profesor que era una lástima para Italia que el Papa no se hubiera quedado en Aviñón en el siglo XVI y hubiera vuelto a Roma porque la iglesia se inmiscuía demasiado fácilmente en la vida política del estado italiano desde el Vaticano. A Pujol no le hizo ninguna gracia y me hizo una encendida defensa de todo eso que ha venido en llamarse las raíces cristianas de Europa y que no suele ser más que teocracia mal disimulada.

También le pregunté, ya en la sobremesa, sobre sus relaciones con los distintos presidentes españoles; por supuesto con grato recuerdo de Suárez (digo por supuesto porque es un lugar común de nuestro tiempo), nada sobre Calvo Sotelo (que no dio tiempo), de su mala relación inicial con Felipe González que acabó siendo mejor; el camino inverso con Aznar con quien empezó bien pero terminó mal, y su muy mala opinión sobre Zapatero, que acababa de lograr su segundo mandato. Ambos coincidimos en que su primera legislatura había sido un tiempo feroz por culpa del Partido Popular. Pero esto no tiene tampoco nada de novedoso.

Fue el recuerdo de lo que comimos y bebimos esa noche lo que me ha llevado a escribir esta entrada sobre el debate de la identidad, que es en buena manera, de lo que se dice que se habla cuando se ha abierto la discusión soberanista en Cataluña. Para elegir vino, Pujol preguntó en un primer momento por los caldos propios de Asturias, algo que yo le desaconsejé vehemente. Y es que, aunque yo creo (hasta que alguien me dé a probar algo que me demuestre lo contrario) que la sidra asturiana es la mejor del orbe, no creo que los vinos que aquí se cultivan hayan llegado al grado de madurez suficiente para ser recomendados. Todo llegará, seguro, pero todavía no. Y es que el paladar, como ya disfruta el capital, no debería tener patria.

Uno de los platos de esa cena era a base de setas, producto del que yo disfruto con más pasión que los hobbits, y aproveché para elogiarle al president la larga tradición de cocina micológica que hay en Cataluña frente a la nula de Asturias, donde no se comieron setas de forma popular hasta el siglo XX porque la tradición las asociaba a diaños y malas artes; vamos, que el terror al veneno había sobrepasado a la curiosidad por conocer cuáles eran las comestibles. Pujol señaló que era verdad ese amor catalán ancestral por las setas pero se reía jocoso porque en su casa se decía a veces que, al fin y al cabo, comer setas era comer madera.

Le he dado muchas vueltas a ese comentario durante estos años. Porque las setas no son madera. Están en su propio reino, Fungi, distinto del de las plantas, animales, y bacterias. Por supuesto, a simple vista, podría parecer que las setas son plantas, porque crecen del suelo y no se mueven, pero eso es un prejuicio.Y los prejuicios son lo que define demasiado los debates identitarios. Con razón los nacionalistas catalanes claman a menudo contra el centralismo mesetario que ha pretendido avasallar a la periferia muchas veces a lo largo de la historia; también ellos reproducen una idea de España primitiva e inquisitorial que no se corresponde con la realidad. Unos y otros pretenden hacernos creer a menudo que la propuesta del de enfrente se reduce a mascar áspera y dura madera; cuando quizá haya una tercera opción que no se corresponde a los encasillados reinos de plantas y animales. Que necesita una definición nueva. ¿Puede ser ya la identidad nacional lo que realmente nos define?

Y vuelvo al inicio. Ninguna de las ideas conservadoras y liberales del joven Pujol le hubieran llevado a la cárcel en la dictadura de no ser porque las defendía para una nación propia, separada, del leviatán nacional-católico de Franco. ¿Serviría para algo la consecución de un estado propio en un mundo en el que el leviatán ahora es global y liberal conservador y devora uno a uno a los estados? ¿ese leviatán que, esta vez sí, a todos nos hace comer madera, a palos?

PD. Otras veces bromeo diciendo que Cataluña quizá sea la primera nación que consiga la independencia de copago. Esto viene al pelo.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Del tupper al whisky de la Eurocopa

El día en el que --después de negarlo en repetidas ocasiones-- el Gobierno anunció que pediría un rescate a Europa para la banca; Rajoy compareció ante la prensa (después de haber huído de ella en varias ocasiones, una de ellas por el garaje del Senado) en vísperas de la inauguración de la Eurocopa de fútbol. Se desató entonces uno de esos debates que no se sabe muy bien si tienen sentido o no, sobre si el presidente podía acudir a ver el partido de inauguración o debía quedarse en la Moncloa. Rajoy (que alterna momentos de un mutismo sin precedentes en ningún presidente occidental con arranques de chulería que provocan vergüenza ajena) zanjó aquella ocasión con un "teníamos un problema y lo hemos solucionado". Y se fue al fútbol. Por cierto, ganamos.



Antes, en mayo, Rajoy quiso darse un baño de sencillez con un publirreportaje en La Razón que destacaba en su portada que hasta se había llevado unos tupper de la Moncloa para no hacer gasto en el finde de asueto.



Luego otro diario ultra, La Gaceta, negó la historia de los tupper. Resulta difícil de creer que alguien tan servil como el director de La Razón, Francisco Marhuenda, hubiera publicado esta historia sin el placet del PP, pero nunca se sabe. Quizá Marhuenda quiso ser más papista que el Papa, quizá en el PP la historia que al principio les pareció tan buena idea al final les llevó a arrepentirse, sobre todo después de las burlas generalizadas en internet. Digamos, en todo caso, que un presidente siempre debe consumir allá donde vaya, porque ayuda a la economía local y llevarse tarteras es puro populismo de la peor especie.

Pero ocurre que ahora se ha descubierto que en el avión de regreso de la Eurocopa, la cena que se sirvió fue de lujo extremo: con un valor superior a 1.000 euros, el menú incluía jamón, ternera y rodaballo, y se sirvieron siete botellas, siete, de vino.

De verdad, yo veo bastante normal que un presidente no coma un sandwich cutre, ni un bocata para salir del trance, ni tampoco el menú horrible que el común de los mortales nos zampamos en un vuelo. Lo que no veo normal es que se utilicen lemas populistas constantemente para justificar esta política suicida de austeridad y recortes (llamando privilegiados a los mineros, quitando las pagas de Navidad a funcionarios como si fueran también un privilegio, o incluso recuperando el tupper sí; pero para cobrar por su uso en los comedores escolares). A veces es normal que un presidente vaya a acompañar la inauguración de un importante evento deportivo, lo que no es normal es que constantemente trate de esquivar a la prensa, y de paso con ella a los ciudadanos, que niegue lo evidente y que encima trate de vender como un éxito diplomático lo que en verdad supone convertir en deuda de todos, deuda pública, los problemas financieros de grupos privados.

Lo peor es este supremo cinismo desbocado.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Instrumentos de estado




A finales del siglo XVIII comenzó una mutación cultural y política que, después de muchas revoluciones y reacciones, victorias y derrotas; terminó con el Antiguo Régimen de reinos regidos por familias reales y alumbró un nuevo mundo de estados-nación que se configuraban a veces sobre grupos étnicos pero más frecuentemente en torno a una lengua. El auge del conflicto entre estados-nación llegó con la I Guerra Mundial, la II tuvo en mucha mayor medida un carácter de confrontación también ideológica y; sin embargo, como explica Tony Judt en Postguerra, paradójicamente fue la política racista de Hitler la que tendió a asentar por primera vez de forma real en Europa estados plenamente identificados con los pueblos que decían trascender. Hasta bien entrados los años 30, además de judíos repartidos por casi toda centro Europa, había alemanes viviendo con polacos, húngaros con austriacos; además de millones de muertes, la II Guerra Mundial provocó millones de desplazamientos de personas que, al terminar la guerra, no volvieron a sus hogares de origen sino a Alemania si hablaban alemán y a Hungría si hablaban magiar. El caso más singular es Israel por ser un estado que nace de forma indudable ligado a la redención del holocausto nazi y que se asienta sobre un libro escrito hace 5000 años para reclamar su territorio como si en todo ese tiempo no hubiera llegado más gente por el lugar.

La Guerra Fría, aunque apoyada en super-estados, fue la apoteosis del conflicto ideológico y tras el derrumbe soviético se especuló con el paso a un mundo unipolar por unos siglos, quizá multipolar con EEUU contra "civilizaciones" o quizá con una nueva repartición del globo en dos bloques ahora con China frente a EEUU. Pero el tiempo de los estados nación ya ha pasado y lo que les planta batalla a todos ellos no son otros estados (aun regidos no por pueblos sino por partidos) sino un nuevo poder transnacional que utiliza un instrumento de sometimiento más efectivo que los ejércitos y es la economía. Descaradamente admitimos que desde los gobiernos diseñamos nuestros planes económicos para "calmar a los mercados" no, qué sé yo, para buscar el bien de la comunidad. En España la derrota del estado es tan devastadora que los dos principales partidos en el gobierno han debido tragarse todos sus programas electorales para cumplir con los mandatos del leviatán de mano invisible. Poderes no electos por las urnas y de interés privado se imponen a lo que puedan elegir los parlamentos. Es una mutación cultural como la que se vivió hace 200 años en la que frente a los reyes se alzó "el pueblo" (the people, en inglés) mientras que hoy en Estados Unidos se llega a defender que las corporaciones son gente (corporation are people too).

En esto pensaba al ver las reacciones a uno y otro lado al hilo de la gran manifestación por la independencia celebrada en Cataluña la pasada semana. Entre los patrioteros rancios que tratan de convencer al público de que eso de la indendencia lo piden cuatro así que cuando salen a la calle y se ve que son más trata de que no se vea demasiado en la televisión; también entre los nacionalistas más recalcitrantes que tienen también una visión distorsionada de España que conjuran con el nombre de "Castilla"; y también (pero menos) los que más coherentemente a la izquierda defienden que los problemas de clase, y no los de naciones, son los relevantes. Fue cuando, al fin, el president de la Generalitat, Artur Mas dio con la clave que me convenció y ofreció una declaración que a mí me pareció el diagnóstico más certero. Cuando Mas sentenció que los catalanes necesitan "instrumentos de Estado". Exactamente, eso es lo que necesitamos, no solo los catalanes sino todos los demás. A mí me hace falta urgentemente instrumentos de estado porque veo que los que pudieran usar tales herramientas no se atreven o no saben cómo hacerlo.Y la verdad, Mas ha demostrado que no es precisamente alguien de quien pensar que pueda hacerlo.


Ocurre que el estado-nación está agotado y sinceramente no creo que un estado catalán, encantado de ser homogéneo, pudiera hacer nada frente a los hegemones privados de este tiempo. No me tomen por un jacobino centralista mesetario. Tampoco creo que la España actual como estado pueda hacer nada por su cuenta, sola no sirve para nada. Es curioso que la primera democracia contemporánea, Estados Unidos de América, se formara precisamente en una serie de colonias, con habitantes reclutados entre los herejes y disidentes del pueblo original, que formó un estado moderno sin nación, --aunque se esforzó mucho en sus 200 años en consolidarla-- pero sobre ninguna etnia concreta (aunque con graves conflictos racistas). La primera bandera de EEUU era una serpiente bajo el lema "no me pises", solo tiempo después se dio sus barras y estrellas, una por estado en la unión.

Como los catalanes que dice Mas, también nosotros necesitamos instrumentos de estado, no solo ahí, y en toda España, sino en Europa. Un estado más vital que el apoyado en etnias reunidas o en una sola lengua; es Europa y los que la pueblan aquí y ahora la que tiene necesidad de instrumentos de estado. Europa ya ha cosido estrellas a su bandera sin haberse atrevido primero a ser una serpiente amenazadora para los que quieran pisotearla. Las banderas, en realidad, importan muy poco.

El pasaje que más me emocionó en Soldados de Salamina, es cuando el miliciano republicano derrotado, que languidece en las playas de Francia se alista en las tropas de la Francia Libre para combatir en África a los nazis. En un momento, el narrador los describe atravesando las dunas del desierto, hombres de muchas razas que no hablan una sola lengua, sí comparten la bandera tricolor que entonces ya no es solo la de Francia sino "la de la civilización".



 

sábado, 8 de septiembre de 2012

Me gusta ser una zorra

Finalmente, ayer vi el vídeo de la concejala Olvido Hormigos, la edil de Yébenes que pensó en dimitir después de que se difundiera un vídeo erótico que la puso en la picota de este pequeño pueblo toledano y ese sórdido patio de vecinos que, a veces, es internet. Hormigos cambió de opinión después de recibir múltiples muestras de apoyo y regresó al ayuntamiento, eso sí, entre gritos de zorra y puta al entrar en el pleno. Ví el vídeo ayer porque, pese a la mala fama de internet, durante días me negué a buscar o abrir ningún enlace a la famosa grabación pero ayer, en la realidad (ese árido territorio que ha trastocado los planes de nuestro presidente) alguién me lo plantó en la cara desde la pantalla de su móvil.

El caso de Olvido Hormigos aparenta ser una fábula sobre los peligros de la red pero allí existe la opción ética de mirar o apartar la vista. No, lo cierto es que esta historia nos ha lanzado a la cara un episodio más de la España negra, la inquisición de los cotillas y la hipócrita moral pacata del orgullo paleto. Las discusiones sobre cómo llegó a hacerse público el vídeo, las acusaciones de infidelidad o las ex ministras que miran por encima del hombro no son más que intentos de darle una vuelta de tuerca al asunto y hacer a la víctima de esta historia la culpable del episodio. Por guarra --como no se han cansado de repetir en twitter tantos jóvenes de NNGG-- por zorra.




"Prefiero masturbarme yo sola en mi cama antes que acostarme con quien me hable del mañana" cantaban las Vulpes en Me gusta ser una zorra, su peculiar versión de I wanna be your dog de Iggy Pop no especialmente brillante en lo musical pero genuinamente punk por todo lo demás y por eso además. La emisión del tema en TVE provocó una gran polémica en la ya lejano 1983 por las críticas de los conservadores en el consejo de administración del ente público. Allí estaba con ellos el hoy ministro de Cultura José Ignacio Wert quien sin saberlo nos hablaba hace 29 años de ese mañana que es hoy y en el que vuelve a juzgarse con cánones tardofranquistas lo que los adultos libremente hacen en la intimidad de su cama. Es cierto que principalmente nos acosa en lo cotidiano la embestida conservadora en lo económico, con ajustes que buscan aniquilar el precario estado del bienestar que construimos desde entonces, con la amenaza de trabajos forzados para los parados que cobran la prestación del último recurso; pero no es menos importante que todo este estupor por la miseria económica se aproveche para retornar a la moralina más casposa, la que apuesta por separar a niños y niñas en el colegio, la que en un ejemplar ejercicio de ocupación del lenguaje llama violencia estructural contra la mujer precisamente a que tenga opciones a la hora de abortar, como ha hecho Gallardón. Pues no, precisamente un caso verdadero y genuino de violencia estructural contra las mujeres ha sido el caso del linchamiento digital y pueblerino de Olvido Hormigos.

Toda nuestra crisis trata de envolverse en un barniz moral casposo de ganadores y perdedores que merecen sus desgracias. Por eso se repite que los problemas de deuda se deben a "que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", por eso se justifica que los inmigrantes sin papeles no reciban atención sanitaria, o que se fuerce a los parados a aceptar estos trabajos comunitarios o que se busquen la vida en Laponia como si en vez de una prestación que han cotizado recibieran caridad. Se trata de hacer culpables y responsables de sus males precisamente a las víctimas de toda esta depresión no vaya a ser que un día se decidan a señalar con el dedo o algo más a los verdaderos culpables.

Y en la vorágine de recortes y ajustes urge distraer con las recetas cutres de toda la vida, de lo que es decente y normal para la gente de bien. Con amenazas de fuego eterno para las ovejas descarriadas, como en este vídeo contra la masturbación que los Testigos de Jehová grabaron para onanistas sordomudos:


 

martes, 4 de septiembre de 2012

Algunas especulaciones sobre El hobbit



Ya sabemos que finalmente El Hobbit  de Peter Jackson será una trilogía, ya sabemos hasta los títulos de las tres películas y hasta las fechas de estreno de cada una de ellas, lo que no se sabe muy bien es qué nos vamos a encontrar en ellas y cómo logrará el neozelandés alargar lo suficiente la historia del viaje de Bilbo. Por supuesto hay pistas, se nos ha dado a conocer que la productora posee los derechos de los Apéndices de El señor de los anillos (de ahí que en esa trilogía pudiera aparecer la historia completa del amor entre Arwen y Aragorn; que en realidad en los libros apenas se menciona de pasada) y también de otros textos que no sé si se referirán a los Cuentos inconclusos (4 partes que Minotauro editó en español en tres volúmenes). Teniendo en cuenta estos vagos datos y también que a Peter Jackson y a sus guionistas les gusta hacer lo que les da la gana con la historia original (y yo no les critico por hacerlo porque creo que lo hacen con respeto) resulta muy difícil aventurar qué aparecerá en la pantalla, pero vamos a probar. No sin olvidar que, al fin y al cabo, esto es por encima de todo una cuestión de dinero, tanto las relativas a los derechos de las obras --Tolkien accedió a vender los de adaptación cinematográfica porque jamás imaginó que fuera posible rodar la historia de El señor de los anillos pero guardó para siempre los de su muy amado Silmarillion-- que fueron los que motivaron los retrasos que hicieron desistir al director original, Guillermo del Toro; como la taquilla, que se recauda mucho más de tres películas que de dos. Y es algo que ha disparado las primeras alarmas.



El hobbit es un libro que podría haber escrito el propio Bilbo (de hecho lo está haciendo cuando empieza El Señor de los Anillos, la película) y que simplemente narra su viaje desde el momento en que Gandalf se presenta en su casa con una tropa de 13 enanos hasta que consiguen recuperar el tesoro que guarda el dragón Smaug y, de paso, cambiar el corrupto sistema de la Ciudad del lago, forjar entendimientos con los elfos del bosque y derrotar a un ejército de orcos que cortaban el paso de las montañas donde se habían fortificado desde hace años. Da para un buen par de películas. Para lograr la tercera y también para cumplir el confeso designio de Jackson de enlazar la historia con El señor de los anillos y ver cómo la bucólica Tierra Media se ensombrece hasta llegar a los días de la guerra del anillo se puede tirar, principalmente del Concilio Blanco.

Esto es bastante evidente, en el trailer se ha visto en Rivendel no solo a Elrond (que para algo es su rey) sino también a Galadriel; y por los diarios de rodaje sabemos que pese a sus renuencias iniciales, allí ha estado el bueno de Christopher Lee haciendo de Saruman. El mago blanco (en este tiempo Gandalf todavía es el gris y no piensa cambiarse de color) es a estas alturas uno de los buenos, aunque es probable que ya haya comenzado a codiciar el anillo para sí. Hay un texto descartado por Tolkien en el que, en una de las reuniones del concilio, mientras Gandalf y Saruman discuten sobre atacar o no Dol Guldur, el segundo se burla del primero por fumar en pipa, una afición exclusiva de los hobbits, y Gandalf decide contestarle lanzándole un anillo de humo. Sin mala intención, pero Saruman comenzará a sospechar ahí que Mithrandir sabe algo sobre el anillo de Sauron y lo que es peor, que algo tiene que ver con la Comarca. Sería bueno ver en estas películas el viaje al lado oscuro de Saruman.

Pero ¿qué es ese Dol Guldur de que discuten? Nada menos que la fortaleza en la que se refugia el espíritu de Sauron cuando Isildur le corta el anillo del dedo al final de la Segunda Edad. Allí adoptará la forma del Nigromante para aterrorizar a todo el que se acerque y cometer todo tipo de tropelías sobre las tierras aledañas. Cuando se decida a ir a Mordor dejará Dol Guldur en manos de uno de sus Nazgûl. Y en una las batallas que tendrán los hombres y elfos del Concilio Blanco será en la que se profetizará que al Rey Brujo no puede matarle un hombre (luego lo hará una mujer, Eowyn en El retorno del rey). Merecería la pena pagar la talegada que nos costará ver estas películas si en ellas, con flashback, vemos las batallas por Dol Guldur.



Y aquí me tiro a la piscina.  Ya sabemos que Légolas volverá a aparecer aunque sea de pasada en El Hobbit, al fin y al cabo, él es el hijo de Thranduil, el rey elfo del Bosque negro. Igual que Gimli, su gran amigo al final de El señor de los anillos, es hijo de Glóin, uno de los protagonistas de esta historia. ¿Pueden recuperarse más personajes de El señor de los anillos en su juventud? Pues lo cierto es que hay uno del que se cuenta historia con algo de detalle en los Apéndices y no es otro que Aragorn. En su juventud, después de servir al rey Thengel de Rohan (el padre de Theoden) se fue a Gondor donde batalló para la ciudad con el nombre de Thorongil; y es interesante porque se trata de un joven y sabio guerrero al que todo el mundo en la ciudad acaba apreciando salvo uno, nada menos que Denethor, que será el senescal de la ciudad cuando comience el ataque de Mordor  porque ve en él un rival serio en su liderazgo del reino. Y no sin razón.

Por supuesto, todo esto no son más que especulaciones, nada de esto tendría por qué aparecer en la nueva trilogía de Jackson, que podría sacarse de la manga alguna reinterpretación de los lo que sea y cambiar no solo historias sino personajes enteros como ya hizo en la anterior, y con bastante buen criterio en general. Ya veremos qué pasa en esta peculiar versión extendida de El Hobbit que, por supuesto, seguro que también tendrá versión aún más extendida en DVD.

sábado, 1 de septiembre de 2012

FAC, el hundimiento

Uno de los memes más divertidos de internet son las múltiples parodias de la escena de El Hundimiento en la que Hitler entra en cólera tras conocer que su ofensiva final contra las tropas soviéticas que rodean Berlín nunca tendrá lugar y que mueve ejércitos imaginarios sobre el mapa. Hay miles de versiones, la escena original es esta:




No hay en youtube ninguna parodia que que haga mofa de la desintegración que padece el partido de Francisco Álvarez Cascos, FAC, en Asturias; y quizá no haga falta, puede que bastara con poner como subtítulos las informaciones que aparecen cada día en la prensa sobre la marcha, en silencio o a voces, de cada vez más de sus militantes. Lo que comenzó como un goteo de huídas después de que Cascos perdiera el poder autonómico el pasado mes de mayo (después de un adelanto electoral y una interminable sucesión de recursos a los tribunales tratando de anular parte del voto emigrante) terminó de dispararse este verano con una crisis monumental a nivel municipal en las tres principales ciudades de Asturias, en Oviedo, Gijón y Avilés.

En la capital se prepara la decapitación de su cabeza de lista, Arturo González de Mesa, enfrentado con el resto de ediles de FAC en la corporación. De Mesa llegó a retarse a salir a la calle con el que el actual alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo, antes de que el anterior, Gabino de Lorenzo, pasara a asumir la Delegación del Gobierno en Asturias.

En Avilés, donde la crisis interna de FAC se arrastra casi desde sus inicios, la ruptura se dispara con la expulsión de Raimundo Abando (a quien el partido había llegado a poner a dirigir el puerto de la ciudad durante su etapa al frente del goberno autonómico) y de otros cinco críticos con la dirección local. Un concejal más, Alejandro Menéndez Gelaz, presentó su dimisión anoche.

Pero el caso más llamativo es la marcha de la concejala de Hacienda en el ayuntamiento de Gijón (la joya de la corona de FAC después de perder el Principado), Carmen Alsina que se va, además, con otros dos miembros de su equipo económico. La marcha se produce en las vísperas de presentar los presupuestos municipales lo que ha disparado toda clase de rumores, aunque Alsina ha resaltado que se va por motivos personales. En LNE publicaron este reportaje resumiendo los tres casos.

La crisis es más que evidente y por eso el responsable de Comunicación del partido, Juan Vega, ha negado que haya nada de eso. Atribuye todo este escándalo a que Asturias ha vivido un "régimen estalinista" en los últimos años por lo que las discursiones internas de un grupo se aparecen como graves disensos y añade que "Eso es a lo que estamos acostumbrados en Asturias: puño en alto, pañuelito rojo aquí nadie tiene opinión y todo el mundo dice lo que dice el jefe. En Foro Asturias hay debate".

Es algo verdaderamente llamativo, lo de que desde FAC, se acuse a los demás de estar sometidos al criterio de "el jefe" cuando, seguramente no hay otro grupo en el que esto suceda de forma tan marcada. La página en Facebook Francisco Álvarez Cascos y Foro Asturias, por Asturias (donde los militantes discuten y se animan y proclaman con un ¡Presente!que llega el turno de noche o de mañana) es un buen ejemplo del pensamiento medio del militante. Aquí algunas capturas de pantalla:













Hace tiempo que en este blog señalamos que el partido de Cascos, que con el subterfugio de Foro Asturias Ciudadanos, dio sus propias iniciales a las siglas del partido, no era más que un grupo entregado a la adoración del amado líder y que tales ideas casan con mucha dificultad con una auténtica mentalidad democrática. Después de lograr por los pelos el poder autónomico para perderlo un año después tras paralizar la administración y emprender una loca caza de brujas contra cualquier forma de disidencia en Asturias, el grupo se desintegra a medida que los arribistas que lo formaron se van dando cuenta de que se acerca el momento en que el líder se decida a abandonarlos. Y como todo hormiguero (así se califican a sí mismos los militantes de FAC) solo hay un insecto relevante, la hormiga reina, todos los demás son prescindibles.

Que Foro se disuelve es algo que estaba escrito desde el mismo momento en que el Partido Popular comprendió que, pese a todos los números de saltimbanqui llevados a cabo para disimular, le merecía más la pena negarle cualquier tipo de apoyo y aspirar así a reunificar de nuevo, algún día, al electorado de centro derecha asturiano. Sin embargo, aunque antes o después se vaya, el problema no es Francisco Álvarez Cascos. El auge y caída del exministro en Asturias es una lección sobre el populismo y los peligros de la entrega infantil del electorado al cirujano de hierro, al líder carismático que por sí solo se basta y sobra para gobernar. Aún perdiendo las elecciones, después de un largo año de amenazas, persecuciones e impagos a trabajadores dependientes de la administración, FAC consiguió reunir más de 100.000 votos. Llevo bordeando la ley de Godwin desde el principio de este artículo así que no me importa dar un paso más, el caso FAC nos revela una grave enfermedad social en Asturias, que hoy requiere una desnazificación. No bastará con que el partido desaparezca, o algunos de sus militantes regresen a la actividad privada y otros traten dentro de algún tiempo de regresar al PP como si nada aquí hubiera pasado, no. Hay más de 100.000 personas en Asturias que han demostrado que apoyarían contra viento y marea a una persona que, cuando vio que no contaba con el apoyo parlamentario suficiente para llevar a cabo su programa no buscó apoyos externos sino que se decidió, como Hitler en su búnker pidió demoler la industria y las comunicaciones alemanas antes de la derrota, a desmantelar todo lo construído durante décadas en el Principado en un afán destructivo sin sentido que llevó a agravar aún más la crisis económica en Asturias sumando a la depresión nacional e internacional una parálisis administrativa sin precedentes.

Nada de lo ocurrido en Asturias puede ser ajeno al futuro político de España, en el que --como aquí hace un año-- se suman a las legítimas críticas a los dos partidos mayoritarios, fanáticos populistas que flirtean con el fascismo y que se ofrecen también para sacar al país de la crisis con un duro golpe de timón, con medidas muy drásticas, alguna amputación para sanar el cuerpo entero, con llamadas a envolverse en la bandera y a superar divisiones ideológicas por el bien común. Varios destacados militantes de FAC ya han corrido a refugiarse bajo las alas de un nuevo líder, Mario Conde.








sábado, 28 de julio de 2012

Dark crisis rises

Muchos spoilers, aviso.



En el plano cinematrográfico, la última de Batman, Dark Knight Rises, me ha parecido bastante convencional. Quiero decir, aparte de la espectacularidad de grandes escenas, los finales están más vistos que el tebeo: que Miranda se nos revele como la hija de Ra's al Ghul y además la legendaria niña (no era un niño ¡oh!) que consiguió escapar la prisión pozo en vez de Bane es un remedo de la revelación de la verdadera identidad de Ra's al Ghul-Ducard al final de Batman Begins. Además, también es un recurso tópico que el sistema de propulsión del que carecía el aparato volador de Batman habían sido arreglado en secreto por el superhéroe lo que le permitió salvarse en el último momento y, pese a la innegable maestría de Nolan, es imperdonable que cuando Alfred (Michael Cane) acude a la terraza de su plaza italiana y levante la vista no se detenga ahí el plano, en su rostro sonriente, sino que nos enseñe a Wayne y Catwoman disfrutando del buen ganado asueto. No hacía falta enseñar eso, bastaba con la mirada del mayordomo. En fin. Pero me lo pasé muy bien en el cine, que de eso se trata, en todo caso.

A parte de todo esto, el cierre de la trilogía de Nolan sobre Batman ha disparado las especulaciones sobre un supuesto mensaje reaccionario en la película, un ataque en toda regla a los movimientos más críticos con el capitalismo de casino, como OccupyWallStreet, por la parodia de revolución social que plantea Bane al hacerse con la ciudad de Gotham. Hay muchos artículos en este sentido, uno de ellos es este; aunque hay que decir que Nolan ha negado rotundamente que se pueda hacer ningún tipo de lectura de política de su Batman, bastante tiene el pobre con que le hagan un tiroteo en el estreno.

¿Tiene razón Nolan? Pues no, la verdad. Es que se puede hacer una lectura política de casi todo, y más de una saga como la suya que se ha hecho un hueco potente en el imaginario colectivo del internet contemporáneo y que ya forma parte de la cultura popular. Esto es así. ¿Qué es lo que ha despertado las críticas políticas a Dark Knight Rises? Primero la escena del asalto a la bolsa de Gotham por parte de la banda de Bane, al verla yo me preguntaba si tratarían de hacernos sentir misericordia por los brokers que se llevan como rehenes en moto, con el grave riesgo de que se estrellaran contra el asfalto. No la sentí la verdad, a menudo he imaginado peores finales para muchos de ellos. Hasta los polícías que acuden al rescate siente reparos en sacrificar su piel por salvar a semejante fauna, parece que lo hacen a regañadientes. Definitivamente son unos tipos que caen mal y Nolan lo sabe, trata de mostrarnos que también son humanos. Yo lo sigo dudando. Más adelante, cuando Bane secuestra a toda la ciudad trata de disfrazar su asalto de revolución social, propugna el saqueo de los acaudalados por parte del populacho y celebra juicios sumarísimos contra el establishment que son un reflejo de los tribunales de salud pública de la Revolución Francesa en los que las tricotosas de la calle enviaban sistemáticamente a la guillotina a cualquiera que perteneciara a los odiados estamentos del clero y la nobleza. Parece que el mensaje del filme es, sí hay mucha injusticia en nuestro sistema, pero cuidado con lo que andais reivindicando, puede que solo sea populismo y terror, algarada y desmanes. El tópico de la crítica también señala que, finalmente, nuestra salvación llega de la mano de un millonario filántropo, que es Wayne-Batman, y que ejemplifica el ideal norteamericano de que no es necesario el estado del bienestar sino que basta con las acciones de caridad y mecenazgo de los más ricos. ¿Algo así, no?



Yo pensé muchas de esas cosas al ver la película. Pero creo que para ser justo habría que remontarse a la saga completa. Es decir, ¿por qué hacen todas esas cosas los malos de Dark Knight Rises? Bueno, pues al final nos explican que están tratando de cumplir el plan inicial de la Liga de las Sombras, los malos de Batman Begins. La Liga de la Sombras se presenta a sí misma como una especie de conjurados contra la degradación moral. A lo largo de la historia, nos dice Ra's al Ghul, han sido podadores de mala hierba y quirúrgicos amputadores de miembros gangrenados, ellos saquearon Roma, incendiaron Londres y llevaron la peste a Europa. Ahora llega el turno de Gotham (que aquí ni se disimula en mostrarse como Nueva York) como epicentro de este mundo caduco y corrupto que debe morir para renacer inmaculado, aunque haya que llevarse por delante a miles o millones de inocentes. Pero hay más. Ra's al Ghul le confiesa a Batman que a lo largo de los siglos han perfeccionado sus armas y, si al final de Batman Begins, tienen el absurdo plan de llevar la locura a la ciudad mediante una toxina propagada por el aire, su idea inicial (mucho más brillante) fue usar la economía. En efecto, la Liga de la Sombras es la responsable de la depresión que afecta a Gotham al inicio del filme, durante la infancia de Wayne. Ellos jugaron con artificios contables para provocar la ruina que provocó el paro que provocó la desesperación de los hombres que finalmente se lanzaron al robo a mano armada y mataron a los padres de Wayne. Padres que con su ejemplo filantrópico lucharon contra esa recesión (no se dice cómo, más que hicieron un tren público). Así que tenemos la explicación en Begins de los brokers de Rises. No son sus movimientos especulativos, ni las hipotecas basura ni las posiciones en corto los que causan la crisis. Es la Liga de las Sombras, o al menos lo era al principio.

En realidad, la mejor metáfora de la crisis no está ni en Batman Begins, ni tampoco en Dark Knight Rises, sino en la del medio, sin duda la mejor película de la saga, a mucha distancia de las otras dos: Dark Knight sin más. Y lo es por su villano, el gran Joker interpretado por Heath Ledger que no tiene otra motivación ni deseo que "ver arder el mundo" según nos explica en fiel Alfred.



Dark Knight es la mejor película de la saga por varios motivos, por la interpretación de Ledger, porque se muere la chica pero, sobre todo, porque da una respuesta de desesperanza en la búsqueda de justicia: el plan era actuar con un trío de hombres honestos, el propio Batman, el incorruptible policía Gordon y finalmente el buen fiscal Dent, que iba a ser la salvación sin máscaras ni artificios de la ciudad, siguiendo la ley por el libro, pero acaba cayendo en la locura y el lado oscuro. Dent muere y Gordon y Batman tendrán que mantener una mentira sobre su final para que la ciudad siga creyendo que aún hay esperanza, lo que empuja al superhéroe a cargar con sus crímenes y convertirse en un proscrito.

Pero Dark Knight es grande porque grande es su villano. En un inicio, la mafia (que, como cualquier persona letrada sabe, solo es el capitalismo por otros medios; en todo caso el ideal del liberalismo porque no necesita del Estado para emprender y abjura de su monopolio de la violencia) está desesperada por la fiera actividad de Batman que, junto a Dent, están a punto de reducir el crimen a algo testimonial. Hasta pierden sus ahorros cuando la policía está a punto de confiscarlos de sus corruptos bancos y muy a su pesar tienen que aceptar la oferta del psicópata Joker para acabar con el enmascarado y recuperar su dinero, a cambio de la mitad del montante. Pero cuando Joker recupera la pasta, todo en efectivo, una auténtica montaña de billetes, les prende fuego. Joker no desea oro ni mujeres, no quiere invertir el orden social, le gustan la dinamita y la gasolina "porque son baratos" (es un emprendedor que sabe ajustar presupuestos), se define como "un agente del caos". Joker es la mano invisible del mercado.

¿Cómo? Me dirán, pero si el mercado se mueve por dinero, precisamente lo que desprecia Joker. Bueno, sí y no. Lo cierto es que, como señala el documental The Corporation (23 vídeos en youtube), las empresas de la economía global, las multinacionales, se comportan como psicópatas, como Joker. Aparentemente, incluso ellas lo creen, actúan por dinero, por puro interés mercantil y por el vil metal nada más; pero lo cierto es que acaban minando su propio sistema, en su afán desmedido por rapiñar, con una codicia enfermiza llegan a provocar la ruina y la destrucción del hábitat que necesitan para sobrevivir. Son como virus. A los defensores honestos del capitalismo les gusta creer que es un buen sistema porque premia al que triunfa en los negocios y castiga al que fracasa. Pero lo cierto, y esta crisis es una evidencia palmaria, es que no es así. En absoluto. La verdad es que es un sistema en el que un grupo muy reducido y privilegiado de ejecutivos y directivos puede llevar a la ruina a un empresa, exigir por su característica de "sistémica" que el Estado se haga cargo del pufo con dinero público y seguir, o bien en su puesto, o cómodamente recolocado, en alguna cátedra del alguna universidad privada desde donde seguir pontificando sobre sus prácticas caníbales. Ninguno de los responsables de la recesión global ha sido ni juzgado ni castigado, y no lo serán. Y no lo serán porque son coherentes con el comportamiento ideal de los mercados que defienden los liberales, aún los que lo hacen bienintencionadamente. Los mercados, como Joker, no quieren nada. Les da igual que se acceda a todas las demandas que exigen para que supuestamente regrese la calma, todos esos recortes y ajustes en los sistemas de protección social que se califican de gasto improductivo, despilfarro que lastra la recuperación. Tampoco las facilidades de despido de reformas laborales, las menguas en las pensiones, o los retrasos en la edad de jubilación. Todo eso son los entretenimientos de Joker, que disfruta poniendo en dos barcos una bomba y dando a cada uno el detonador de la otra, a ver quién se decide antes a cargarse al otro. Así hoy podemos culpar a los funcionarios, a los parados, a los autónomos, a los liberados sindicales, cada día nos dan un detonador para que explote alguno de los nuevos culpables de nuestros males, algún chivo expiatorio. Pero es igual porque Joker es insaciable y no lo hace por dinero ni por ninguna de las demandas nuevas que a cada momento se inventa. Solo quiere ver arder el mundo. No estoy identificando a Joker aquí con ninguna persona en concreta, ni con los especuladores de carne y hueso, sino con algo peor, intangible a las que se le ha dado forma más recientemente, que es una persona, pero jurídica; nuestro Joker es un monstruo global e imparable que han alimentando todos los pequeños y grandes mafiosos (los de los bajos fondos, pero sobre todo los que tienen una apariencia respetable) y que esconden su dinero en paraísos fiscales. También a cada momento trata de vendernos alguna historia sobre el origen de sus cicatrices, pero todas son mentira. Lo peor es cómo se vence a este tipo de enemigos. Ved la película.

Es lo que decía Nietzsche, quienes luchan con monstruos deben cuidarse de no convertirse en monstruos ellos mismos.

sábado, 21 de julio de 2012

Algo pasa con Merkel




Desde el inicio de la crisis, y desde que en el caso concreto de Europa se decidió no abordar la recesión en común sino de manera que cada país aguante su vela, ha ido creciendo la animadversión hacia Alemania a la que se mira con una mezcla de admiración (por sus buenas cifras económicas, que ocultan en todo caso muchas injusticias y desigualdades) y rencor por la intransigencia con la que aborda los ajustes y recortes que uno a uno, como fichas de dominó, han tenido que ir asumiendo los países que necesitaron un rescate. Después de Grecia, Portugal e Irlanda, le llega el turno a España y, de seguir así, el próximo será Italia.

Hay quien asume que hay una especie de conspiración de los países nórdicos para fastidiar a los mediterráneos, yo no, porque como el gran filósofo alemán F. Nietzsche creo más bien que los actos estúpidos se explican más por mediocridad y mezquindad que por pura maldad o abyección. Hasta el gobierno español del PP, que antes de ganar las elecciones fomentó la fantástica fábula de que toda la crisis se explicaba por la inutilidad de ZP y tras su marcha todo se arreglaría mágicamente, ha terminado por recurrir al enemigo externo, acusan al BCE de ser un banco clandestino, y los dos diarios más decididamente pro gubernamentales coinciden hoy en poner al Banco Central Europeo (que es lo mismo que decir la política ortodoxa alemana) en el centro de sus dianas.



Yo ya he escrito lo que me parece sobre el afán alemán de buscar una explicación moral a la crisis y los peligros que eso conlleva; pero me han llamado la atención unos cuantos artículos más que, desde diversos matices, vienen a alertar de algo parecido.

La escritora Monika Zgustova publicó en El País este El cuento de hadas alemán, en el que destaca cómo la canciller se ha dedicado a engordar un cierto chovinismo germánico que pinta a los países de la periferia como parásitos insaciables.

José Ignacio Torreblanca se muestra más comprensivo con Merkel, de la que nos asegura que a pesar de las apariencias lo que ella quisiera es que la dejaran en paz, que apartaran de sí este cáliz amargo de la crisis. Pero señala un idea interesante, Castigos colectivos recuerda que, al finalizar la IIGM no se demonizó al pueblo alemán en su conjunto mientras que ahora, desde Berlín sí se apunta a pueblos enteros como culpables de la depresión.

Extenso, sesudo y preciso es el artículo de Rafael Poch en La Vanguardia, Alemania en la Gran Desigualdad recorre el camino desde la caída del muro de Berlín, pasando por la reunificación hasta llegar a este juego del chantaje entre naciones, en el que la rigurosa germania oculta interesadamente que ha sabido saltarse muchas veces las reglas del juego a conveniencia y eso no casa con la rigidez que ahora exige a los demás.

Hasta en la BBC han llegado a plantearse si no hay un trasfondo religioso en estas tensiones entre centro y periferia, que bien parecen una reedición de la Guerra de los 30 años enemistando a católicos y protestantes. Las citas de líderes alemanes en este sentido que recoge el artículo ponen los pelos de punta.

La revista New Statesman calificó, en la portada de la parte superior de esta entrada, a Merkel de la "líder más peligrosa de Europa" y ciertamente lo es. Sinceramente yo no creo que por maldad, sino por cortoplacismo y una visión demagoga, populista y bastante paleta de la política europea. Pero también podemos verlo con humor.



Es un magnífico cómic de Tom Tomorrow, los Austerions, los talibanes de la austeridad, el dogma ortodoxo de la contención del gasto y el raquitismo del Estado que no tiene otro objetivo que aniquilar el sistema social europeo, el bienestar. También lo hay al otro lado del Atlántico, la locura en la que ha caído el Partido Republicano, por cierto, también desde hace tiempo encadenado al fundamentalismo religioso.

miércoles, 18 de julio de 2012

Gijón cañí



Esperanza Aguirre, presidenta de la comunidad de Madrid y una de los mejores trolls de la política española, será la encargada de dar el "pregón taurino" de la Feria de Begoña, espectáculo subvencionado como pocos pues en Asturias hay una escasísima afición a la tauromaquia, aunque haya un pequeño número de peñas acérrimas, y solo gracias a estas ayudas pueden mantenerse estos espectáculos (en Oviedo, donde el anterior alcalde también las sostuvo a base de regalar entradas, ya no es posible porque la plaza de toros se ha declarado ruina y se derrumba lentamente entre la indiferencia general).

¿Por qué se elige a Esperanza Aguirre para dar este pregón? Evento que, para cumplir con todos los tópicos se celebrará en "el Real Club Astur de Regatas" con "un pincheo y vino español"; la elección de la presidenta madrileña se justifica, dicen, por su denodada defensa de los toros a los que declaró Bien de Interés Cultural, cuando en Cataluña --cuidándose mucho de no tocar sus bárbaras pero más autóctonas fiestas de bous-- se prohibieron las corridas. ¿Es así? Veamos quíén lo dice en todo caso.

Hay una extraña relación entre Esperanza Aguirre y Foro Asturias, el partido creado por Francisco Álvarez Cascos que hoy gobierna la ciudad de Gijón. Antes de los primeros comicios en los que FAC ganó por la mínima las primeras elecciones autónomicas, José María García sugirió con desparpajo que la presidenta se encargaba de buscarle financiación entre la patronal madrileña. Es algo que nunca pudo probarse, tampoco fue desmentido y, en todo caso, FAC pudo abordar tres comicios --los primeros autonómicos, una campaña en las Generales y la repetición de las elecciones asturianas-- con una desproporcionada capacidad de medios respecto al resto de partidos; llegando a copar la práctica totalidad de las vallas publicitarias del centro de la región. En todo caso, de lo que sí hay constancia y marcada con estruendo por la propia Aguirre, es de la negativa de la lideresa a hacer campaña por su propio partido en Asturias y de tener varios encontronazos con la que fue candidata elegida por el PP asturiano, Isabel Pérez Espinosa.

Llegamos así a la elección de Esperanza para el pregón, a propuesta de la peña taurina Miguel Ángel Perera de Asturias, que, al menos en su fundación en 2008, estaba presidida por Maria Flor Medio Carro; a quien podremos encontrar abajo, en el puesto 26 de la lista de encabezada por Carmen Moriyón (la actual alcaldesa) de la candidatura municipal de Foro Asturias.

Todo queda en casa, lo comido por lo servido. Un ejemplo más de una manera de concebir la política en la que no se distinguen los intereses privados de los particulares. Donde el concejal de cultural encarga una composición musical que adorne sus propios textos para abrir un festival.

Más cañí imposible.

Actualizado: Esperanza Aguirre renuncia a dar el pregón por "causas familiares".

domingo, 15 de julio de 2012

Rajoy y la ley de Poe

Ayer corrió como la pólvora la noticia de que los parados que viajaran al extranjero por "cualquier duración o motivo" perderían su prestación. Creo que esta redacción literal salió de El confidencial (ya no soy capaz de abrir el enlace, así que pongo en el envío a Menéame que fue luego descartado por erróneo). Lo cierto es que la noticia tiene un matiz, esta medida --absolutamente infame, en todo caso-- afecta solo a los perceptores de la renta activa de inserción (RAI) tal y como se ha apresurado a aclarar el Ministerio. Es igual, no se trata de una medida que afecte a todo el colectivo de parados españoles (que no es pequeño) sino a un grupo concreto, pero ha dado pie a comparaciones tremendistas. También yo, que dije ayer que por fín podríamos ponerle letra al himno, la de la Alemania del Este de la película Top Secret (min. 3:10)




No deja de ser una reiteración más de la idea promovida por el gobierno conservador y también la CEOE de que las prestaciones de desempleo son caridad, y no un derecho cotizado por los trabajadores. Por eso la reducción de prestaciones se presenta como "un estímulo" para que los parados busquen un nuevo empleo, como si fuera la pereza la que los condena al paro. Por eso dijo Andrea Fabra "que se jodan", igual que se escucharon en ese debate gritos de "a trabajar" cuando se hablaba de reducir liberados sindicales. Toda la retórica de la patronal y la carcunda se dirige a representar al mundo del trabajo como un grupo de parásitos que vive de los "creadores de empleo", ellos.

¿Por qué ocurre esto? ¿puede quejarse el gobierno de que se los malinterpreta, que se manipulan sus medidas, que se exagera? En todo caso es por su culpa. Toda su política de comunicación se dirige a tratar de ofrecer la menor información posible, a obviar explicaciones, a usar eufemismos (línea de crédito por rescate). Cuando anuncia recortes "sin contraprestación", resulta que las contraprestaciones se explican en un documento en inglés dirigido a la prensa extranjera. Es el afán de oscuridad del Partido Popular en el que lleva a la creación y difusión de rumores o malentendidos. ¿Por qué habría que creer una explicación de una gobierno que en una rueda de prensa por la mañana dice una cosa y por la tarde explica otra?

La táctica de no explicar, de no decir nada, fue asumida con gusto por Rajoy durante la campaña electoral, y tuvo éxito. Como salió bien la ha asumido todo el Partido Popular, algo inexplicable dados los precedentes del resultado de hacer lo mismo durante el 11M. Rajoy llegó prometiendo dar confianza y precisamente es lo que ha perdido ya absolutamente. Nadie se fía de él, nadie cree una palabra de lo que dice, ni aquí ni en la prensa internacional. Ocurre porque a Rajoy --un presidente cuyos discursos se limitan a una retórica hueca de tautologías como "España tiene españoles" o "hay que hacer lo que hay que hacer"-- cumple en todo ya la Ley de Poe, la que explica que ya no es posible distinguir la parodia del original. Todo parece un gag de Top Secret.

sábado, 7 de julio de 2012

El códice de veni, vidi, vinci

¡Ah! todos los tertulianos y opinadores se esfuerzan estos días en hacer del caso Bankia --después de la imputación de Rato y unos cuantos secuaces por su gestión-- una metáfora de la corrupta España contemporánea. La historia tiene de todo: enormes sumas de dinero, créditos viciosos, activos tóxicos del ladrillo y, sobre todo, implicados de los principales partidos (¡hasta hay uno de IU!) y de los sindicatos. Es perfecto, están todos. No nos representan.

Pero todos ellos se equivocan, y han elegido una historia demasiado grandilocuente. Lo que verdaderamente nos retrata, lo que habla del estado presente de este país, es --no se lleven a engaño-- el extraño caso del robo y recuperación del Códice Calixtino en Santiago de Compostela.




Recopilemos. Después de un año de investigación, el valioso libro aparece en el garaje de un electricista que había trabajado durante décadas en la Catedral de Santiago. El robo fue posible porque el acusado tenía llaves de todas las instalaciones, hasta de la caja fuerte de la catedral. El motivo, dicen, más allá del monetario, fue una "venganza" del electricista contra el deán del templo porque le habían despedido después de trabajar durante años como autónomo para la catedral. ¿Cómo? ¿se despide a un autónomo? ¿no sería más correcto hablar de prescindir de sus servicios si se trata de alguien que presta un servicio y no tiene vinculación laboral con la empresa?

Pues el caso es que sí, así lo había visto un juez, que reconoció el derecho del electricista a un despido improcedente y por lo que reclamaba cobrar una indemnización de 40.000 euros por los años trabajados. Ocurre mucho en España que las empresas obligan a darse de alta como autónomos a trabajadores que, en realidad, solo son proveedores de esa empresa. Es una argucia legal sobre la que siempre se hace la vista gorda, una manera más con la que la patronal española se dedica a defraudar tanto al Estado como a sus empleados, pero es algo tan corriente y tan usual que casi podríamos decir que es el pan nuestro de cada día. ¿Cómo no decirlo, si lo hace la propia Iglesia católica? Es un fidelísimo retrato de la cruda realidad cuando escuchamos a expertos económicos quejarse día tras día de la supuesta rigidez del mercado laboral español.

El electricista ladrón no solo atesoraba el preciado códice. En su casa los policías se encontraron con una enorme cantidad de dinero en efectivo, hasta 1'2 millones de euros, supuestamente robados del cepillo de la catedral ya que había moneda de varios países, hasta dólares. Pudo ser un robo dosificado a lo largo de los años, también es cierto que en la Catedral de Santiago deben hacerse donaciones más allá de la imaginación de una parroquia normal y corriente pero ¿casi un millón y medio de euros? ¿así, en billetes pequeños? ¿se declara eso? Mucho nos tememos que no. No en vano, hace un año aproximadamente unas monjas denunciaron que les habían sustraido una cantidad similar que guardaban en bolsas dentro de un armario del convento. Lo denunciaron así de inocentemente, luego, cuando todo el mundo se extrañó de que un convento guardara tal cantidad de pasta en efectivo, rebajaron el monto tan sospechoso. Efectivamente, si el fraude fiscal es casi una tradición general en España, en el caso de la Iglesia abre las puertas a un mundo misterioso del que nadie sabe nada. Exenta de numerosos impuestos (la UE obligó a España a cobrarles el IVA, y todavía se debate con polémica hacer lo propio con el IBI) la Iglesia católica promueve campañas de financiación a través de la declaración del IRPF como si sirviera para pagar los servicios para la comunidad que muchas de sus organizaciones llevan a cabo. Lo cierto es que esas organización se financian gracias a la otra casilla, la de "fines sociales", ya que la de la iglesia sirve principalmente para pagar los salarios de los sacerdotes. Pese a los insistentes argumentos de nuestros expertos económicos favoritos para justificar más y más ajustes, y más y más recortes de nuestro estado social; lo cierto es que la profunda recesión española se explica por una tremenda caída en los ingresos del Estado. Y es que en España, la economía sumergida ronda entre el 20% y el 25% del PIB. Para rematar, y por recuperar otro de nuestros argumentos favoritos (el de los activos tóxicos del ladrillo), al fin y al cabo, al electricista ladrón lo pillaron porque intentó comprarse un piso de 300.000 euros.

¿Pero qué retrato de la España contemporánea es este? ¿dónde están los políticos? Pues ya llegan, por lo menos el presidente del Gobierno. Mariano Rajoy, el hombre que huía por los garajes del Senado ante las preguntas incómodas de los periodistas, el que vendió el rescate de la banca como una línea de crédito un éxito personal, el que no concede entrevistas ni da declaraciones y que solo habla en actos de su partido o de la FAES y escapa como puede de dar cuentas en el Parlamento; ha anunciado que irá él a entregar el Códice recuperado. Ya está. Esto es España. Veni, vidi, vinci.



Tricampeones de fútbol, eso sí.

domingo, 10 de junio de 2012

No le digas a nadie que esto es un rescate

Yo apenas sé de economía, lo poco que conozco he tenido que ir aprendiéndolo a trancas y barrancas en los últimos cinco años. De lo que yo sé, y sé bastante, es de cómo se articulan los relatos, de cómo se fraguan las historias, de cómo se ponen en relación dos cosas que al principio no parecían tener mucha; y el rescate bancario que se ha aprobado esta semana y la manera en las que el Gobierno del PP ha tratado de venderlo como un "préstamo" o una "línea de crédito", dice mucho de la economía española y europea.

En este blog siempre hemos sostenido que el origen de la crisis (mundial) se circunscribe casi exclusivamente al sistema financiero y, sin embargo, el conservadurismo político ha logrado que se imponga su visión de que todos los problemas se deben al "despilfarro" en el sector público así que la cura debe pasar por recortes sociales. Ese es el mensaje con el que ganó el PP las elecciones en España --país que tenía superavit en las cuentas públicas hasta 2007; y que, más que a sus arcas, debe su crisis a una espectacular burbuja inmobiliaria que ha disparado la deuda privada, convertido en tóxicas a la mitad de sus entidades bancarias pero que no sé si realmente explica del todo que la mitad de la población joven esté en el paro-- y de hecho es lo mismo que ha ido repitiendo a lo largo de los cinco meses de su gobierno. "Haremos lo que haya que hacer", es decir, más reforma laboral, muchos más recortes en salud y educación, dejar a inmigrantes sin asistencia sanitaria, que se tengan que pagar tasas en la justicia... todo eran los deberes ineludibles para pagar el hecho de "haber vivido por encima de nuestra posibilidades". Y como Rajoy aplicaba el rigor espartano que se le exigía, el BCE debía comprar deuda española si se torcían las cosas. Y se torcieron, y no se compró deuda, ¿por qué?

Porque, pese a que el Gobierno del PP lleve solo cinco meses en el poder y de ningún modo se le puede achacar en exclusiva los problemas de la economía española, su estrategia de cara a las negociaciones con Bruselas y la gestión del caso de Bankia en particular, sí son lo que ha llegado ha espantar a los acreedores europeos. Primero, la negativa de Rajoy a presentar sus presupuestos antes de las elecciones andaluzas, después una chulería de macarra primerizo que le hizo apostar en Bruselas por un déficit mayor del que le exigían diciendo que era una "decisión soberana" para luego endilgarse todas las décimas. Además, luego comunidades gobernadas por el PP desde tiempos inmemoriales como Valencia y Madrid anunciaron nuevas y disparatadas cifras de déficit. Pero peor fue el caso de Bankia (que en última instancia es lo que ha provocado el rescate), al anunciar primero la marcha de Rodrigo Rato, pasar 48 horas con versiones contradictorias sobre si se iba o lo echaban, después negar la nacionalización de la entidad para anunciarla al instante; y, por último, apuntar una cifras del agujero de la entidad que iban creciendo a medida que pasaban las horas. Todo para terminar tratando de cuadrar un relato (y es lo que a mi me interesa), el de que los problemas no los tiene España sino su sector financiero; y que por eso no debemos hablar de un rescate, sino de un préstamo, que no cabe ninguna comparación con otros países rescatados.

Desgracidamente sí cabe, porque pese a los circunloquios de Luis de Guindos en su comparecencia, la deuda de ese préstamo debe responderse con fondos públicos. El monto va al FROB para que la banca pueda acudir a él, pero es como quien pide una hipoteca y se presenta con el aval de la casa de papá. Si no pagas esa hipoteca echarán al progenitor de su casa. Y nosotros somos los que estamos avalando ese préstamo a la banca, con nuestro precario estado de bienestar que será ahora jibarizado, analizado y examinado por técnicos del Eurogrupo. El problema del relato del PP es que es contradictorio, si el problema es solo de la banca ¿a qué venía lo de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades? Si es un préstamo al sector financiero ¿por qué hemos hablado tanto de derroche en el sector público? ¿Por qué nuestros hospitales y escuelas tienen que pagar los errores de gestión en bancos y cajas? Sí cabe la comparación, digo, porque este es el caso de Irlanda, el país que asumió como propia la deuda de sus bancos y acabó intervenenido. No somos Grecia, sino la verde Erín, eso es lo que dice el relato del PP.

O no. Lo cierto es que, en su peor tradición del partido que fue responsable de la mayor mentira de la historia de la democracia española, el 11M; ayer De Guindos y hoy Rajoy se han resistido a decir "rescate", han tratado de negar que el rescate acabe afectando al déficit, entre un largo sinfín de medias verdades, eufemismos y auténticas falacias. Además, para rematar, Rajoy ha terminado yéndose a la Eurocopa y lamentando que no le daba tiempo a ver el tenis. Si el asesor de comuninación de Rajoy estuviera pagado por el PSOE no lo habría hecho mejor. La forma en la que el PP trata de vender que no se trata de un rescate ha sido la risión de la prensa internacional, tanto que hasta en Time le han dedicado esta canción:




Hay que ser justos al decir que la manera en la que se ha resuelto esto también termina con el relato conservador europeo (bastante coincidente con el del PP) de que los problemas de España se deben a que es un país vago y manirroto. Europa ha terminado poniendo dinero para los bancos, pese a que todas sus peticiones hasta ahora han sido que alarguemos nuestra edad de jubilación, que perdamos derechos laborales, que trabajemos (aún) más por menos dinero, nada de eso tiene relación con la banca. Pero así pagaremos, con esas cosas, esta "línea de crédito". Hasta The Economist está señalando que hacer sangrados a los enfermos no es medicina moderna, sino superstición medieval:




Pero a Merkel eso no le importa. Se ha asegurado el pago de la deuda de la banca española a la banca alemana, que es de lo que iba todo este asunto. Paul Krugman todavía está alucinando y preguntándose qué se sacará de la manga después. ¿Y el PSOE? No sabemos, quizá algún día se decidan a hacer oposición, si se creen que la estrategia del PP de dejar que el que esté en el gobierno se queme solo funcionará con ellos tamibén está claro que no han entendido cómo fuciona este país y no merecen gobernarlo de nuevo. De momento, su relato, el de que ZP hizo todos los esfuerzos para tratar de evitar el rescate, no es defendido con convicción, ellos mismos parecen presos del temor a que se investigue qué ha pasado con los bancos y cajas de ahorros. Quizá no tengan nada que temer, pero lo parece. Y eso es lo que realmente importa en esta historia.

Porque vamos a empufar a todo el mundo, a todos los ciudadanos, a todo lo que conseguimos construir con muchísimo esfuerzo desde la restauración de la democracia, para pagar pufos por los que nadie quiere responder. No habrá comparecencias de Rato, ni de MAFO, ni de otros gestores de CajaMadrid o de Bancaja, ni de Caja de Castilla La Mancha, ni de aquella de los curas en Andalucía. Nada. El PP puede permitirse tratar a su electorado como borregos porque históricamente les ha funcionado, el PSOE no; y está empezando a formar parte del relato de los que no querían dar explicaciones, como protagonistas.

domingo, 3 de junio de 2012

La cinta blanca de Merkel


Rajoy declaró ayer que España no está al borde de ningún precipicio y, al instante, comenzaron a surgir los comentarios que lo equiparaban a los personajes de dibujos animados que, tras perder pie y saltar por un barranco, siguen corriendo en el aire, manteniéndose ingrávidos hasta que, al final, miran al suelo y caen sin remedio. Der Spiegel --que ya una vez sumó al presidente español al supuesto pacto secreto con Merkel para no recibir a Hollande-- dice ahora que Alemania no ha dejado de presionar para que España asuma el temido rescate, palabra en todo caso que es tabú y que, si llegara a producirse, no se utilizaría. Rajoy está estupefacto; con su particular retórica provinciana viene a explicarnos en sus comparecencias medidas con cuentagotas que, al fin y al cabo, él ha cumplido con lo que le pedían (ha hecho grandes recortes en sanidad y educación y también la reforma laboral soñada por los negreros sudistas) pero el BCE no cumple a cambio su parte, no le compra deuda para tratar de embridar una prima de riesgo desbocada.

Quizá ese es el problema. El relato. La tesis triunfadora sobre la crisis española ha sido la versión del conservadurismo, la del "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", Cospedal por ejemplo, aún insiste en que todos nuestros problemas se deben a un desproporcionado sector público. Con este mensaje populista (el de que la crisis se debía exclusivamente a la proverbial incapacidad de ZP y a un despilfarro no menos proverbial en el Estado por parte de los manirrotos sociatas) el PP llegó al gobierno, el central y casi todas las CCAA, prometiendo resolverlo con magia potagia y, bueno, también sangre, sudor y lágrimas pero ajenas. Luego resultó que las cifras de déficit se disparaban por comunidades que no habían contado todo lo que tenían a sus espaldas y que estaban gobernadas por su propio partido y, además, petó Bankia, el monstruo de los tóxicos del ladrillo dirigido nada menos que por Rodrigo Rato. Pero Rajoy insiste en que nada de eso tiene que ver con las dudas respecto a la deuda española, e insiste en el mantra: hay que recortar más, será necesario que se hacinen los niños en la escuela, y que los ambulatorios cierren por las tardes. Mientras, directivos de cajas quebradas se van a casa con indemnizaciones que cuentan los millones de euros por decenas.

Al final el problema no eran los servicios públicos, sino los bancos. Siempre ha sido así, tanto a nivel español como europeo. En buena medida, el relato del despilfarro público para tratar de evitar que los ejecutivos financieros paguen sus gravísimos errores se reproduce a escala continental desde el inicio de la crisis. Hay un paralelismo en la forma en la que el conservadurismo hispano recurre a los recortes sociales para cubrir los desmanes del sector bancario y el modo en el que los dirigentes alemanes han convencido a su electorado de que la culpa, al fin y al cabo, es de los perezosos vecinos del sur que no hacen más que tomar el sol y beber sangría. Krugman se ha hartado de decir recurriendo a datos, gráficas e informes, que países como España cumplían a rajatabla los objetivos de déficit antes de que se iniciara la recesión, y el país presentaba superavit en sus cuentas públicas hasta 2007. Los problemas de Italia, los de Irlanda o los de España tienen sus características particulares, pero a todos se les ha metido en el ejemplo griego de falsear las cuentas pública (si acaso, aquí se falsearon las de Madrid y Valencia, pero sobre todo las de Bankia, pequeña Hélade de la especulación inmobiliaria). Los términos en los que el ministro de finanzas alemán se refiere a la crisis no son técnicos o económicos, sino morales. No hace mucho que Schäuble dijo que, ahora, habíamos aprendido la lección. Para la CDU esta recesión es un pecado, una enseñanza de lo que les ocurre a los descarriados morenos frente al rigor de los teutones, es algo que debe purgarse, hace falta una expiación con sufrimiento. La tesis de Merkel no es distinta a lo que narra Haneke en La cinta blanca.




Gracias a  JotaInKoelle me entero además de que la canciller creció a pocos kilómetros de donde se rodó la película. La cinta blanca nos habla de un pequeño pueblo alemán de comienzos del siglo XX, en vísperas de que se desate la IGM, viven sometidos al rigor del pastor protestante, a los homenajes al señor feudal, y a una severa e hipócrita moral sexual. Bajo la candidez del decorado corre un río oscuro de mentiras y engaños que todos conocen y de los que nadie habla, cuando la inocencia se aplique en exigir el pago de estos desbarajustes lo hará con una maldad sin precedentes. Muchos vieron en La cinta blanca una parábola sobre los orígenes del nazismo, pero yo la veo más adecuada para retratar mucho de lo que nos pasa hoy. Hablando de nazis tenemos a los resultados de Amanecer Dorado en Grecia ¿les pilla de sorpresa? ¿De verdad no hay nadie en Alemania que pueda llegar a pensar que cuando se imponen a un país medidas humillantes surgen los partidos de este tipo? ¿no se enseña en sus escuelas el Tratado de Versalles? Seguro que sí. Quizá me columpie al decir que el origen de Merkel en la Alemania del Este explica en parte este comportamiento, quizá me columpie porque esto es solo una especulación. Pero lo cierto es que fue solo en el Oeste donde se dedicó un concienzudo tiempo a deshacer el complejo de superioridad ario que llevó Europa a la catástrofe en los años 30, y en la RDA el relato, desde sus inicios, es que ellos también habían sido víctimas de grupo de locos. No lo sé. De momento, el talibanismo con la austeridad no solo ha provocado que en algunos lugares estén al borde la catástrofe humanitaria sino que sigue sin atajarse el verdadero problema, la banca. Una banca europea que comienza a desintegrarse por mutua desconfianza. Una banca española que puede arrastrar al país en su caída, y que especula con rescates que son, al fin y al cabo, para pagar su deuda con la banca alemana, nada más. Desde hace años ya, desde 2009, todos vamos por la vida con la cinta blanca que Merkel nos ha anudado al brazo como signo de nuestra vergüenza, pero esto no se arregla, no funciona. El pecado, si lo hay, lo han cometido otros.


¿Significa esto que con un cambio en Berlín o Bruselas, con una apuesta por el crecimiento, o los eurobonos, se resolverían los problemas de España? Rotundamente no. Más allá de Bankia, del déficit de las CCAA o de los aeropuertos sin aviones, el problema de España es que camina a más velocidad de la que hubiera imaginado hacia el fin del régimen pactado en la Transición. Si hay que recurrir a algún símil histórico acudamos mejor al Desastre del 98, porque volvemos de estos 30 años de supuesta prosperidad sin barcos ni honra. Con la mitad de la población joven en paro (ese el mayor signo del fracaso de la España contemporánea) y con un desprestigio institucional generalizado que ya toca no solo a partidos, sino a jueces y al mismo rey. Esto tiene que acabar, la cuestión es, como siempre, si se hará por las buenas o por las malas.