jueves, 26 de enero de 2012

Fukushima fiscal


Ya solo es cuestión de tiempo que, de esta fracasada política de ajuste fiscal que ha traído la Gran Recesión, giremos a una política de estímulo que saque de su congelación a la economía europea.

Ayer, en los desayunos de TVE, el ministro Luis de Guindos nos explicó sin recato que llevamos demasiado tiempo hablando de austeridad y que hay que empezar a hablar de crecimiento, como si esto no fuera con él ni con el Partido Popular. ¿Cómo llegará ese cambio? Quizá llegue de la mano de la principal impulsora del dogmatismo del recorte, Ángela Merkel, ahora que los problemas de la periferia amenazan gravemente al conjunto de la Unión.

Podría cambiar como hizo respecto a la energía nuclear, porque España e Italia son el Fukushima del ajuste fiscal. O podría haber un cambio en el eje franco-alemán; una victoria de Hollande en Francia y quizás otra del SPD en Alemania. En cualquier caso, sería un cambio que beneficiaría enormemente a la economía española y, consecuentemente, a la presidencia de Rajoy; quien, sin comerlo ni beberlo, y gracias precisamente a lo contrario de lo que ha venido predicando, podría toparse por fin con una perspectiva seria de salir de la crisis.

Nada de eso impedirá, en todo caso, que sigan políticas de recortes sociales y laborales porque su objetivo nunca ha sido económico sino ideológico. Si esto ocurre quedará al desnudo una incoherencia más del PP, pero una feliz, mientras que los rivales socialistas pasarán a la historia como los recortadores cafres.

Quedará también al desnudo la vacuidad ideológica del PSOE mientras Rubalcaba y Chacón se pelean por sus andrajos.

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