sábado, 7 de enero de 2012

La culpa


La prensa nacional, y la internacional, destacó el día del nombramiento de Luis de Guindos como ministro de Economía su relación con Lehman Brothers, la banca estafadora cuya quiebra marcó un hito en esta crisis. De Guindos era el responsable de la empresa en España y Portugal, y sus defensores suelen destacar que su filial estaba bien gestionada y que no participó en las prácticas fraudulentas de la central. Quizá. Es muy importante cómo en la recesión se reparten las culpas. Porque puede que De Guindos llevara muy bien a los Lehman en España pero, al fin y al cabo, era una corporación dedicada a la generación, no de productos reales, sino de fantasmas financieros con los que apostar como en un casino. Nuestro ministro es un símbolo de todo lo que nos ha traído la miseria que padecemos hoy.

Porque lo cierto es que quienes no tienen culpa de esta crisis son los que tendrán que jubilarse a los 67 años, quizá sin haber cotizado lo suficiente porque nuestra tasa de paro juvenil es de más del 40%. No tuvieron culpa de la crisis los enfermos a los que se les cierran hospitales a las cinco de la tarde, tampoco los que trabajaron por el mísero salario mínimo español ahora congelado en 640 euros, ni los funcionarios, ni los maestros. Ellos solo cumplieron con su trabajo, y en general con eficiencia y honradez.

Pero hoy temen por su futuro mientras todos los De Guindos del mundo siguen ahí y hasta llegan a ministros. Un ejemplo paradigmático es que el gobierno del PP haya suprimido el Plan Nacional sobre el SIDA; enfermedad que para los conservadores siempre ha sido castigo de un pecado. Venga, decidlo, esos enfermos tienen la culpa.


No para cualquiera (07-01-12)

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