martes, 10 de enero de 2012

Plan Z


Ya están lanzados a la carrera por la Secretaría General del PSOE dos candidatos, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, que, pese que puedan despertar más o menos entusiasmo entre la militancia, en realidad no despejan dudas sobre si podrían recuperar cuatro millones de votos perdidos en las últimas elecciones generales. No es así porque ambos candidatos son el plan A y el plan B de una era desaparecida. En un universo paralelo en el que nunca se produjo la crisis financiera internacional, Chacón hubiera sido propuesta sutilmente como heredera natural de Zapatero; por fin una mujer y catalana de origen andaluz que hubiera conjurado los ideales de la España plural. Pero no fue así, llegó la Gran Recesión y el PSOE tuvo que recurrir al plan B, el de un Rubalcaba, parlamentario de prestigio y con predicamento entre la militancia, capaz de atar en medio del desastre el suelo electoral socialista que, al final, estaba más abajo de lo que parecía. Incluso cuando en el universo real llegó a plantearse el plan A, el B recurrió un golpe palaciego para cortar por lo sano esta tentación y así llegó el 20N, con una mayoría absoluta arrolladora del PP que se suma al control de casi todas las autonomías. Y no hay plan para eso, de ninguna letra hasta la Z. Ambos candidatos repiten el mantra de que debe darse un debate de ideas y no de nombres, pero eso es cierto a medias porque también resulta importante qué caras estarán en la nueva etapa o, más bien, cuáles no deberían volver a estar porque las llevamos viendo desde que tenemos memoria. Nietzsche dijo: no que me hayas mentido, que ya no pueda creerte, eso me aterra. Deberían pensar en eso.


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