sábado, 4 de febrero de 2012

Contado y bien contado


Hay quien atribuye el punto y final a la serie Cuéntame en RTVE a lo caro de su producción; otros, dado el éxito indiscutible de audiencia de la saga, a una maniobra para entregar tan jugoso dulce a algún canal privado para que aproveche sus bolsillos. Quizá sea una mezcla de ambas tesis, yo prefiero --no porque crea que sea cierta, sino por las posibilidades que ofrece-- la teoría de que las peripecias de la familia Alcántara se acercan tan peligrosamente al pasado inmediato que el PP ha preferido apartarlos para que no se note tanto lo mucho que se va pareciendo al presente vintage de la era Rajoy. Podría ser tremendo ver en la pantalla cómo comienza el país a debatir su primera ley del aborto y del divorcio mientras en la vida real se pone en cuestión de nuevo la píldora del día después, se manda a los novios a enlazarse ante notario y el ministro Wert hace Bien de Interés Cultural a los toros aunque no nos diga si le gusta o no que para verlos te pongas la minifalda. Me gustaría que Cuéntame no se cerrara con un final abrupto y abierto sino que, ya que estamos, se aproveche para reescribir la historia a gusto del establishment actual. Personalmente, Don Pablo, interpretado por Pepe Sancho, siempre ha sido mi personaje favorito, y siento que se fuera de la serie porque representa muy bien al facha que se levantó un día demócrata sin despeinarse un pelo. Cuéntame ha narrado el paso del Movimiento a la Movida. Podría volver don Pablo, ya anciano para recibir un justo homenaje en San Genaro como padre de la democracia, olvidando sus pasadas veleidades fascistas. Quede todo contado y bien contado.

No para cualquiera (04-02-12)

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