jueves, 2 de febrero de 2012

El gasto en la fábula


Lo bueno de las conspiraciones es que son inmunes a cualquier argumentación lógica y pueden usar una tesis o la contraria a conveniencia. Ocurre con el contubernio entre el PP y el PSOE asturianos que, según Cascos, le supone un obstáculo definitivo para gobernar. Sirve, como al inicio de la legislatura, para retrasar hasta el último momento su candidatura a la presidencia, lloriqueando porque cada día surgían evidencias de que los partidos rivales se apoyarían mutuamente de algún modo para cerrarle el paso. Nada de eso impidió, sin embargo, que en la constitución de los ayuntamientos, Foro no solo lograra la alcaldía del mayor, Gijón --tan preciado--, sino que llegara acuerdo con el PP para repartirse otros concejos más como Salas, Valdés, Cabrales y Amieva. Luego no hubo ningún complot para impedir que Cascos accediera al ejecutivo y nadie más presentó candidatura, ni se apoyó el intento de hacerlo de IU pidiendo diputados prestados. Mientras a cada revés parlamentario Cascos blandía mociones de censura encubiertas, Foro y PP llegaban a entenderse tan bien en Gijón que pactaban expulsar por primera vez en la democracia a los grupos de la oposición en la dirección de empresas municipales; y a Rajoy se le apoyó la investidura “a cambio de nada”, y hasta le dio grupo propio a UPyD porque se puede defender a la vez el regionalismo rancio y el centralismo federal. Lo mismo da. Los aliados solo se convierten en archienemigos cuando el asunto lo toca personalmente el presidente, igual es él. Pero con decir PPSOE se ahorra mucha saliva, y esfuerzo, porque mientras se malgastaba tiempo en contar esta fábula no se ha hecho nada más.


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