sábado, 18 de febrero de 2012

Escabechina soñada


Decía Manuel Vázquez Montalbán que después de la Guerra Civil llegó “la escabechina soñada desde la Contrarreforma”. Y así fue, porque la primera etapa de la dictadura, abiertamente fascista hasta el derrumbe de las potencias del Eje, se caracterizó por una persecución aniquiladora no solo contra los derrotados en el 39 sino contra todo lo que el más cerril imaginario carca hispano había concebido como su enemigo, con inquinas que se remontaban a la Constitución de Cádiz cuando no al siglo XVI.

Salvando todas las distancias, porque de ningún modo quiero equiparar la posguerra con lo que pasa ahora; las últimas victorias electorales del PP, desde el gobierno de la práctica totalidad de las autonomías, hasta una arrolladora mayoría absoluta en el Ejecutivo central, le han permitido desplegar una serie de medidas reaccionarias que, con la excusa de la crisis, pretenden destruir el modelo de convivencia social en las relaciones laborales. Pensar que la solución al crecimiento tiene otro origen que no sea políticas de estímulo europeas es una sandez; mientras tanto se ha aprobado una reforma laboral tan radical que los dirigentes de la patronal se tienen que aguantar la risa antes de hacer valoraciones en rueda de prensa; literalmente, cazados por un micrófono. Tampoco arreglará la economía restarnos atención médica, precarizar la educación pública o volver a los 80 en la legislación sobre el aborto. Pero ese no es el objetivo, se trata de infundir el miedo, generalizar el sálvese quien pueda, porque uno a uno se puede dar caza más fácilmente a los que podrían dar problemas si se agrupan.


No para cualquiera (18-02-12)

1 comentario:

Paco10 dijo...

Lamentarnos ahora nos va a servir de muy poco, porque efectivamente los votantes han sido quienes han puesto ál PP, al frente de los distintos Gobiernos de España. Lo lamentable de todo esto, es que un voto no analizado y dirigido "contra" y no apoyando un programa o una ideología nos deja a todos con el trasero al aire y a la deriva.
De los Sindicatos, mejor no decir nada. Ya en el Blog "El Bisrturí" he puesto algo.
Un saludo