miércoles, 1 de febrero de 2012

Fantasma de los años 30


De aquí al 25 de marzo tendremos que escuchar muchas veces a Cascos repetir que no le aprobaron el presupuesto “para hacerle a la puñeta” y que hay un complot del PP y el PSOE para repartirse los poderes telúricos y que todo es una conspiración judeomasónica. O no, a lo mejor un día de esta semana o la próxima a Cascos le da por cambiar de argumento y todo el partido tiene que ir corriendo a girar con él para apuntalar la nueva ocurrencia.

No hace ni 10 días que el presidente dijo que iba a continuar al frente del Ejecutivo pese a la prórroga; poco antes dijo que aplicaría los recortes de Rajoy sobre el presupuesto de 2012, luego que sobre el prorrogado; un día hay un recorte nuevo que incluir en la negociación del presupuesto; otro era algo que ya estaba incluido. Lo cierto es que toda la negociación de las cuentas regionales ha sido una parodia y un despropósito en el que lo que valía hoy, mañana se negaba; y había que ver a diputados y consejeros hacer piruetas para seguir los cambios de guión que marcaba el amado líder. Por supuesto no hay ningún complot, los programas de FAC y PP son gemelos; solo ocurre que Cascos cree que pactar o ceder es una humillación. Eso ya es un problema psicológico pero Asturias no se merece ser su diván, es un lugar donde la gente trabaja y se gana la vida en paz, no un campo de batalla para sus querellas personales.

De todos modos, Cascos solo es un síntoma de algo más grave, el deseo de una parte importante de nuestra sociedad de ceder al embrujo de un guía providencial, el afán por entregarse como menores de edad a un padre severo, la renuncia al raciocinio maduro, un fantasma de los años 30.


No para cualquiera (especial elecciones anticipadas Asturias) (01-02-12)

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