domingo, 18 de marzo de 2012

El balrog en el puente, la Asturias de Cascos



De todas las analogías y metáforas tremendistas para hablar de lo que ha pasado en Asturias con Francisco Álvarez Cascos, la que más me seduce es la del balrog; el demonio del fuego desenterrado por los enanos de Moria que cavaron demasiado hondo y que es uno de los pasajes más emocionantes de El señor de los anillos. Al fin y al cabo, una de las visiones tópicas de Asturias es la de una mina y en el caso de este adelanto electoral que se dirime en una semana --la historia del hombre que llegó a ser secretario general de uno de los dos principales partidos de España y que en vísperas de su mayor triunfo en las urnas, en las CCAA y en el Estado, lo abandona, crea su propio grupo y gana los comicios autonómicos; para luego tener que convocar de nuevo por su incapacidad--tratamos con el relato de un abismo profundo, donde se ha excavado demasiado, porque apela a bajos instintos.

¿Por qué ganó Cascos el pasado 22 de mayo? En mi opinión porque en esa fecha concreta se logra la conjunción de dos fenómenos, uno que se lleva labrando desde hace años y otro, un estallido imprevisible que se apropia del presente, que juntos le dan una mayoría muy exigua e inesperada que termina por abocarle a como está hoy en vísperas del 25 de marzo. Para explicar lo primero tenemos que hablar no tanto de Cascos --hay perfiles a patadas del personaje en cualquier medio nacional-- sino de su relación con Asturias.

Aunque la oferta con la que se presentó Foro Asturias Ciudadanos (FAC) es la de un partido alejado de los políticos profesionales lo cierto es que su líder, el que literalmente les da las siglas, ya ocupaba un puesto de concejal en Gijón en 1979 por Alianza Popular y desde entonces hasta hoy, salvo un breve periodo como, no sé cómo describirlo, quizá curator consorte, no ha tenido otro oficio que la política. El cómo llegó, Fraga mediante, a la Secretaría General del PP, incluso su etapa como vicepresidente de Aznar, no interesan tanto para esta historia como la segunda legislatura popular en la que fue ministro de Fomento. Bueno sí, hay algo relevante en su tiempo como vicepresidente, que aprovechaba las vacaciones de Aznar en agosto para llegar a Asturias en calidad de presidente en funciones y así tener ventaja en el protocolo frente a cualquier autoridad autonómica.



En 1995 nos encontramos con la situación inversa al presente. El PP ha logrado su primera victoria en Asturias y es presidente Sergio Marqués, PSOE e IU hubieran podido unir sus fuerzas pero se dejó gobernar a la lista más votada. Desde 1996 coinciden además gobiernos populares en Asturias y en Madrid, miel sobre hojuelas. Un día, por motivos nunca aclarados y que seguramente son una suma de suspicacias políticas y recelos personales, Cascos y Marqués rompen con estruendo, el segundo funda su propio partido regionalista (Unión Renovadora Asturias, URAS) y retiene el gobierno hasta la convocatoria común de las autonómicas porque el estatuto asturiano no permitía entonces convocar unilateramente las urnas en el Principado. Entonces Cascos dijo que prefería "un partido sin gobierno que un gobierno sin partido".

URAS no consiguió más que tres diputados, muchos de sus afiliados regresaron lentamente al PP, y hoy vegeta coaligado al Partíu Asturianista (PAS) sin representación parlamentaria. Cascos abrió la puerta a tres legislaturas de gobierno socialista consecutivas (una con mayoría absoluta y dos junto a IU) presididas por Vicente Álvarez Areces. Pero con la segunda legislatura de Aznar, Cascos llega ahora como ministro de Fomento, no tan deslumbrante como una vicepresidencia, pero mucho más interesante para los negocios. Con un PP asturiano desmembrado y dolido por la reciente ruptura de Marqués, Cascos cultiva la imagen de dispensador de dádivas. Se prodiga en las inauguraciones de primeras piedras, corta lazos en tramos de autovías y desdoblamientos de vías férreas. Sobre todo la llegada del ministro a cualquier acto, también a la concesión de un premio rancio (la insignia de tal cofradía, el fruto o vegetal de oro de cualesquier asociación) es una ocasión propicia para rogar por alguna prebenda. Mire usted que nos hace falta una rotonda aquí, a ver si intercede para que nos muevan este asunto en el otro ministerio, a ver si podía mediar en esto mío. Es cuando nace el mito del nuevo Jovellanos.

Jovellanos es uno de los ilustrados más relevantes de España y, lógicamente, el asturiano más importante del salto de la edad moderna a la contemporánea. En el libro más serio que se ha escrito sobre el nacionalismo asturiano, Pablo San Martín describe cómo representa todo lo que el regionalismo astur concibe que pudo ser y no fue; a la vez que el conservadurismo actual puede hallar en él una figura con la que identificarse para espantar referencias más pardas y más cercanas en el tiempo. Jovellanos fue un filósofo que se interesó, entre otras cosas por la lengua, y que urgió la creación de un diccionario asturiano, pero a los conservadores y más con un asturiano en el Ministerio de Fomento, lo que les interesaba era su faceta como reformista en lo agro, que obras son amores. Cascos pone muchas primeras piedras, aunque le cuesta mucho más poner las segundas y las terceras; media en la llegada del Apostolado del Greco al Museo de Bellas Artes de Asturias (dirigido por Emilio Marcos Vallaure, hoy consejero de cultura en su gobierno) y sobre todo se hace fotos, muchas fotos, en el diario de más tirada del Principado, ideológicamente afín y que alienta siempre la idea de que la entrada en el siglo XXI de Asturias solo se hará con muchas carreteras, encofrados y recalificaciones; por el cemento hacia Dios.

Cascos dejó el PP asturiano en manos del débil Ovidio Sánchez, que acumula derrotas, pero no importa porque parece obvio que el ministro cultiva la imagen de conseguidor con el objetivo de llegar algún día a política asturiana, como Fraga en Galicia. De pronto, Cascos anuncia que deja la política. Lo hace en la sede de la Delegación del Gobierno en Oviedo, en un edificio oficial, acompañado de su esposa y algunos de sus hijos para reclamar respeto por su vida privada. Se inicia entonces el auge de Zapatero en España y Asturias donde el PSOE logra resultados históricos, el PP asturiano queda en manos del líder de facto del partido, el alcalde Oviedo, Gabino de Lorenzo. Histrión que gusta de disfrazarse de personajes de la zarzuela y que hasta prepara representaciones teatrales con Arturo Fernández --chatín-- para los mítines de cierre de campaña, De Lorenzo gobernó la capital astur con mayorías absolutas consecutivas por casi dos décadas apoyándose (también) en el desarrollo de infraestructuras y con mensajes populistas que apelaban al cerco a Oviedo republicano de la Guerra Civil para enfrentarse al gobierno autonómico del PSOE. En 2008 cosecha su primera derrota en las urnas tras un fracasado intento de saltar a un escaño como diputado en el Congreso. También ahora debilitado el último hombre fuerte del PP astur quedan abiertas todas las posibilidades para un nuevo liderazgo.

Entonces estalla la crisis y el PSOE inicia su camino hacia la debacle que se presume cada vez mayor a nivel autonómico y estatal. En el verano de 2009 se oyen los primeros rumores en Asturias de que Cascos desea regresar a la política. En un inicio todo son parabienes, Gabino de Lorenzo destaca que sería un lujo contar con el ex ministro porque es "un galáctico" de la política; Ovidio Sánchez llega a proponerlo en Génova aunque luego dice que lo hizo informalmente, Rajoy no se da por enterado y Cascos juega a dejarse querer por alcaldes y diputados afines porque él no quiere presentarse sino ser llamado.

Objetivamente, con el PSOE hundiéndose en el abismo de la crisis, y con la reputación intacta de su paso por Fomento, Cascos resulta una apuesta irresistible para los populares asturianos. Pero a mediados de 2010 todo cambia de forma inesperada. Hablábamos del modelo de desarrollo urbano planteado por De Lorenzo en Oviedo, uno en el que las corruptelas se toleran por el electorado a cambio de vistosos jardines y premios europeos al servicio de limpieza. Uno de sus hitos es la expropiación del palacete de Villa Magdalena que acaba en los tribunales con un resultado adverso para el ayuntamiento y que obliga a pagar una deuda astronómica a la ciudad. Al igual que el escorpión del cuento que pica a la rana que le ayuda a cruzar el río porque está en su naturaleza, De Lorenzo se deja guiar por sus impulsos de urbanismo y opta por proponer un nuevo parking en el centro de la ciudad que gestionará la empresa acreedora de la deuda de Villa Magdalena. El problema es que ya existe un parking en el centro con una concesión para 13 años y que pertenece a la familia Masaveu. Masaveu es el segundo apellido de Alicia Castro, diputada del PP que fuera martillo de herejes de la conspiranoia del 11M hasta que también optara por dejar la política y dedicarse a los negocios familiares. Cuando De Lorenzo anuncia su plan, Alicia Castro aparece en el página de facebook que los seguidores de Cascos han creado para promover su candidatura. Hay un grave conflicto de intereses.

De Lorenzo y Cascos quedan para comer en Madrid, no logran un acuerdo en este terreno y tampoco sobre las grandes discrepancias que hay respecto a quienes partiparían en la lista electoral, con buena parte del PP asturiano (especialmente en Gijón) Cascos tiene fuertes querellas personales. La versión de De Lorenzo de esta comida fue recogida por LNE aquí y aquí.

A partir de entonces los acontecimientos se precipitan. El PP asturiano hace pública una nota en la que rechaza enérgicamente la propuesta de Cascos, el ex ministro se siente insultado, sus seguidores tratan de apelar a Génova con la vana esperanza de que Rajoy entrará en razón (cuando lo cierto es que tampoco está interesado en darle aire al ex general secretario), finalmente el PP astur propone a Isabel Pérez Espinosa y Génova la ratifica. Tras la nochevieja de 2010, Cascos anuncia que deja el PP y funda su propio partido.



Para poder llegar a este momento ha sido necesario que durante años calara la imagen, una y otra vez repetida en la prensa afin, de que Cascos es el nuevo Jovellanos, y que toda infraestructura planificada o soñada para Asturias ha pasado por sus manos. A Foro se va buena parte del PP asturiano, sabe que el votante no militante le considera su mejor figura, también cuenta con apoyo entre el votante de centro --ese que votará indistintamente a PSOE o PP--, sobre todo han pasado 8 años sin saber de él y que ha quedado moderado el efecto adverso de un votante de izquierdas que le considera bronco y muy facha y que pudiera votar a la contra. Cascos, al igual en que en 1979 se presentaba por AP defendiendo los valores tradicionales de la familia cristiana aunque luego hiciera un uso superlativo de la ley de divorcio, llega ahora hablando de que Asturias es un país y come la oreya a posible regionalistas y asturianistas cargados con el jacobinismo proverbial de la Federación Socialista Asturiana; también hay un ascua ahí a la que arrimar la sardina.

La creación de Foro sigue una cuidada estrategia, no de golpe sino día a día, militantes de distintas agrupaciones del PP se dan de baja para pasarse a FAC, y conseguir así presencia en los medios todos los días. Un ejército de trolls copan los comentarios en todas las ediciones digitales de los periódicos. En FAC encuentra sitio todo aquel que guarde un rencor particular contra los 12 años de gobierno socialista de Areces. Los simpatizantes verdaderamente surgidos de lo que solemos llamar sociedad civil tratan de presentarse como renovadores del obsoleto sistema de partidos tradicionales, al congreso fundacional llevan una propuesta de primarias que resulta aprobada. Cascos sigue los debates por un circuito cerrado de televisión, cuando lo ve sale a escena y corrige esa propuesta que no acepta. Se trata en realidad de un partido centrado y enfocado en una única persona, no tiene otro proyecto que la milagrosa capacidad personal de este estadista. Tiempo después hasta el redactor de sus estatutos se irá desencantado.


Y entonces estalla el 15M. Lo hace con un mensaje difuso de ataque a los dos principales partidos y que apuesta a veces por el respaldo a formaciones menores pero también por la abstención y el voto en blanco o nulo. Cascos, que el 16 de mayo considera que los manifestantes son marionetas de Rubalcaba, juega en los días que quedan hasta el 22 de mayo a presentarse como outsider ajeno al PPSOE. Ha llegado hasta allí con poderosos créditos bancarios para su campaña, donaciones de empresas de Madrid puestas en bandeja por Esperanza Aguirre y también por los asturianos que desean conservar su parking. El día de las elecciones el PSOE se derrumba y aún así gana en votos. No en escaños, con uno más que los socialistas FAC gana las elecciones.

De mayo a final de verano, Cascos hará todas las maniobras posibles para retrasar la formalización de su candidatura en el parlamento. El asturiano será el último gobierno autonómico en constituirse del Estado, continuamente apela a que los otros partidos se unirán contra él. Nadie lo hace. Finalmente resulta elegido presidente en minoría con un solo escaño de ventaja. Todo hace pensar que, tras un tiempo prudencial, PP y FAC acabarán por entenderse pero la estrategia de Cascos sigue otro camino. Cuando se adelantan las elecciones nacionales se centra en el objetivo de llegar a formar grupo propio en el Congreso. Henchido de soberbia trata de gobernar Asturias como si tuviera mayoría absoluta cuando no controla el parlamento y viaja a Madrid para tratar de rascar un escaño o dos en la capital, está seguro de que sacará cinco.

Mientras tanto en Asturias lleva a cabo una política de caza de brujas y persecución del adversario a la que me he referido aquí en muchas ocasiones. En las nacionales despliega una campaña extremista en la que juega a ponerse a la derecha del PP en asuntos como el fin de ETA o poner como objetivo central la lucha por recuperar Gibraltar. Finalmente acabará barrido por la demoledora ola de la victoria del PP al que regresan la mitad de sus votantes en Asturias mientras que en Madrid consigue 6.000 votos. Un escaño. Lo justo para ayudar a formar grupo propio temporalmente a UPyD y conseguir así la preciada ayuda del Estado para la campaña electoral de este marzo.

Durante los meses de gobierno de Cascos, el ex ministro se enfrenta a todos, trata de aniquilar cualquier obra que tenga origen en el arecismo y lleva a cabo una campaña de comunicación que solo se apoya en un diario regional (El Comercio) mientra niega el pan y la sal a los otros dos diarios; publica en la web de su partido un libelo contra uno de los periódicos, pero con quien es especialmente duro es con la televisión autonómica a la que retiene un crédito que deja sin sus salarios a cientos de trabajadores para tratar de asfixiar al ente por la vía de los hechos. En las protestas se producen amenazas y agresiones por parte de los militantes de FAC hacia los periodistas de RTPA. El mantra del PPSOE, el supuesto y conspiranoico pacto de la Zoreda o el Duernu con el que, según Cascos los partidos mayoritarios se han repartido el poder en Asturias es una constante en sus discursos. Todo a pesar de que el inicio de esta aventura fue para lograr la candidatura popular en Asturias. Los intentos de militantes de FAC y PP de llegar a algún tipo de entendimiento son cortados por lo sano por Cascos, según explican algunas fuentes. Tras retrasar la presentación de los presupuestos por la convocatoria de elecciones generales, Cascos termina por presentar un proyecto inviable que incrementa el gasto respecto al anterior. No resulta aprobado en el parlamento. Pese a todo, Cascos asegura que agotará la legislatura. Días después, justo al día siguiente de que La Voz de Asturias publicara mi artículo Mi vida como esclavo, en una sucesión de acontecimientos que no tiene la menor relación causal pero que a mí me resulta muy divertida, Cascos anuncia la convocatoria de elecciones anticipadas.

Cascos no pudo gobernar porque no quiso. En todos sus acercamientos a otros grupos, en especial al PP, sus propuestas son un lo tomas o lo dejas; nunca hubo el menor margen de negociación. Para Cascos, ceder es una humillación. Seguramente, la explicación de todo lo que ha pasado aquí necesita más análisis psicológicos que sociales o económicos. Y los necesita tanto para explicar al personaje como a sus votantes.

En Asturias se ha producido un fenómeno común en las sociedades occidentales en tiempos de crisis económica, la caída en manos de un guía populista que no tiene más programa que sus supuestas extraordinarias dotes personales. Que Asturias sea una de las regiones más envejecidas del mundo, sobre un millón de votantes hay un censo electoral de 900.000, explica en parte esta facilidad para caer en el autoritarismo. Pero no basta, se trata de un concienzudo trabajo de décadas para formalizar la imagen del líder conseguidor a la par que se promulga un irredentismo del ladrillo absurdo, un victimismo asturiano por falta de inversión que no se corresponde con la realidad y que resulta fácil de desmentir con estadísticas. Pero que ha calado en la población.

Como los enanos de Khazad Dûm, también los asturianos cavaron demasiado hondo, el éxito de Cascos es el fracaso de una sociedad que, ante la desesperación económica, opta por abrazar una figura que promete mano de hierro; pese a ser una población envejecida, Asturias tiende al infantilismo. Como el balrog, Cascos es sombra y llama, fuego y terror, pero no hay nada más detrás del luminoso artificio. Ha llegado hasta el puente pero no puede cruzarlo.


Mañana, análisis de los sondeos electorales.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde la insignificancia de una carta al director titulada "El medalleru africano de Cascos", hace años que escribí una reseña de este "fenómeno".
Completamente de acuerdo con usted en el análisis.
Solo la extraordinaria potencia de fuego del periódico líder asturiano, junto con demasiados despistados y confusas solidaridades mineras (¡intento de medalla en Pola de Siero...¡ por ejemplo) pueden explicar el "fenómeno"
Los motivos últimos de su presentación, relacionados con el aparcamiento de la Calle Uría, dan de pleno en la diana pese a que, como siempre, nos intentaran confundir. Saludos

Adolfo dijo...

Excepcionalmente contado. Mira que a mí, temas políticos y más de PacoCascos me aburren soberanamente (y el señor de los anillos más), pero muy bien explicado