sábado, 31 de marzo de 2012

Nerón o Calígula


En apenas unos días hemos visto a nuestro presidente en funciones Álvarez-Cascos asegurar que ganaría las elecciones por mayoría absoluta para oponerse al sucursalismo del PP de Rajoy, luego explicar su bajada de escaños como una consolidación de su partido que se puede arreglar con un pacto con los sucursalistas de Rajoy; también que hay que respetar el voto emigrante para, una vez que el recuento fue adverso, pedir que se anulen sus votos o que se repitan los comicios. Pasa de enarbolar la resistencia al fantástico entente del PPSOE como un transversal de pro para luego lloriquear por un acuerdo del centro derecha en el que hoy se reconoce y hasta, quizá, ofrecerle la presidencia al tercer partido más votado. Asturias, que lleva casi un año con la administración paralizada por sus megalomanías, necesita un gobierno estable y ya; pero Cascos insinúa que estaría dispuesto a ir a unos terceros comicios a ver qué pasa. Total no los paga él.

Toda esta historia resulta muy decadente, en el sentido de los emperadores locos de la Roma antigua. Como Nerón, Cascos ha incendiado Asturias mientras se toca la lira al oído con elogios a sí mismo; no ha hecho cónsul a ningún caballo, como hizo Calígula, pero hay nombramientos en el Principado que ciertamente se le parecen. La última legislatura ha sido una funesta pérdida de tiempo por culpa del endiosamiento del exministro de Fomento. Pero esto se acaba.

¿Qué final elegirá Cascos, el de Calígula o el de Nerón? Si pacta con Cherines podría ser como el primero que, tras ser acuchillado, gritó con su último aliento “aún estoy vivo” porque dirigirá a su Foro hacia la disolución en el PP. Nerón también murió entre puñales de los que habían sido sus guardianes, sus últimas palabras fueron “qualis artifex pereo”, qué artista muere conmigo. Seguro que se ve así, pero solo fueron tiranos.

No para cualquiera (31-03-12)

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