jueves, 8 de marzo de 2012

No tocar, peligro


Aunque haya sido muy llamativa, la declaración de ministro de Justicia Gallardón sobre que existe una “violencia estructural” que obliga a las mujeres a abortar, es totalmente congruente con el relato conservador de estos tiempos que vivimos. Es decir, la lógica dicta que una ley del aborto permite usarla a quien lo deseé y no obliga a nada a quien le provoque problemas morales (pasa lo mismo con el matrimonio homosexual que no resta nada a nadie y sí da mucho a quienes carecían de ese derecho) pero queda muy feo confesar que de lo que se trata es de obligar a la generalidad a vivir bajos los prejuicios carcas de una minoría (poderosa y bien colocada, pero minoría) y por eso hay que inventarse circunloquios y tretas.

Dentro de esa misma estrategia entran grandes logros de contra argumentación económica como haber conseguido convencer al personal de que España llegó a esta crisis por tener un gobierno despilfarrador (cuando antes de 2007 el Estado acumulaba superávit) o que hay mucho paro porque el mercado laboral es rígido y para crear empleo hay que dar facilidades para despedir. El pasado lunes, el director adjunto de Asuntos Monetarios de la FED, David López-Salido, explicó con desparpajo en TVE que cuando hay empleos precarios es culpa de los trabajadores que no se han formado lo suficiente. Y vino a decirlo a España donde una generación de licenciados políglotas ha tenido que ocuparse en puestos por debajo de su cualificación hasta que la recesión comienza a empujarlos al extranjero. Pero es por su culpa, recuerden que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.

Mientras cuele que la crisis es cosa de que teníamos demasiada educación y sanidad públicas, o muchos derechos laborales, no habrá que tocar un pelo a los creadores de hipotecas suprime y beneficiarios de paraísos fiscales.

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