jueves, 15 de marzo de 2012

Soberano



Hay un anuncio de coñac español de finales de los 70 que causa furor en la red porque es el colmo del machismo, el spot sugiere a una mujer maltratada que reciba al marido con una copita de Soberano por la tarde como la mejor forma de evitar llevarse un bofetón. Tan anacrónico y pérfido nos parece ahora ese anuncio como que haya quien mantenga estas alturas que España puede tomar decisiones soberanas en materia económica, cuando es una evidencia que ese tiempo ya pasó. Rajoy vendió su propuesta de llegar a un déficit del 5’8% como una elección libre, soberana del país, que ya le iba a explicar a Bruselas allá por abril. Pero no ha acabado marzo y ya ha tenido que corregir al 5’3%, esa bofetada de miles de millones no se la va a llevar Rajoy sino los ciudadanos con recortes en servicios públicos.

Ocurre algo parecido con la reforma laboral, de la que nadie en su sano juicio defiende que vaya a servir para crear empleo, todo lo más, alguien entre la patronal sugiere que, algún día, cuando el vuelva el crecimiento, servirá para dar trabajo. Claro que el texto anterior también hacía eso, de hecho España era el país que más empleo creaba de la UE, empleo precario, en negro y basado en el ladrillo. Pero creaba mucho. Y es que no se trata de eso, ni mucho menos. La reforma provocará más paro, lo que unido a los graves recortes de los nuevos ajustes nos empujará a un empobrecimiento generalizado, una situación de deflación, que es la forma en la que los que ponen precio a todo porque no saben el valor de nada han decidido que España salga del agujero ahora que no puede devaluar la moneda. Lo hará devaluando a las personas, bajando sus sueldos, empujándoles a aceptar condiciones laborales draconianas. Su forma de hacernos más competitivos no es formándonos mejor, ni desarrollando nuestra industria con tecnología, sino hacernos más baratos a nosotros.


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