martes, 6 de marzo de 2012

Transeuropa


Según la revista Der Spiegel, los principales dirigentes conservadores de Europa, Merkel, Sarkozy, el tecnócrata Monti e incluso Mariano Rajoy, llegaron a un acuerdo para no recibir al candidato socialista francés, François Hollande, por su intención de renegociar el pacto fiscal de la unión.

No tengo mucha fe en las noticias de pactos secretos y conspiraciones, ninguna en realidad, pero la veracidad de esta información no es relevante para comenzar a darse cuenta de en qué medida, muy lentamente, comienzan a formarse dos grandes bloques políticos paneuropeos, que empiezan a trascender sus programas sobre las fronteras nacionales porque ya lo hace así la economía.

Sí es un hecho que Merkel participará activamente en la campaña electoral de Sarkozy y que su victoria le interesa tanto como la suya propia en los más lejanos comicios germanos. No es que Hollande sea un radical izquierdista ni mucho menos, pero su anuncio, que habría que ver si llevaría a cabo realmente, pondría en peligro la estrategia del dogma del déficit y el ajuste que hoy se apoya en el eje franco-alemán.

Nietzsche dijo que toda la filosofía es una filosofía; y algo ocurre así hoy en día con la economía. Porque para que hayamos llegado a esta crisis, y para que continuemos prolongándola en una larga recesión, ha sido necesario que que se asumiera una determinada política económica como la única posible, y disfrazar de decisiones técnicas lo que en realidad son opciones ideológicas.

Lo que hemos visto hasta ahora es el despliegue de la visión que los conservadores tienen de Europa ¿hay una visión socialdemócrata? Es una pregunta que todavía no tiene respuesta, seguramente ni siquiera Hollande la conoce. Por lo que parece otros socialistas, como los españoles, ni siquiera se la han planteado.


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