sábado, 3 de marzo de 2012

Una cosa y la otra


Si toda la retórica de estadista de Rajoy se limita a repetir que “hay que hacer lo que hay que hacer” es porque cuenta con un electorado que le va a votar haga lo que haga. Pero, afortunadamente, no todo el mundo tiene esas tragaderas y sabe distinguir cuando lo que se hace es distinto de lo que se dice e, incluso, cuando se hace una cosa aquí y la contraría allí se diga lo que se diga.Enlace

En España, Rajoy se presenta como un abanderado inflexible del control del déficit, y hasta anuncia sanciones a quien no lo cumpla. A la vez, acude a Bruselas a rogar menor rigor con las cuentas porque sabe, aunque diga lo contrario, que sin algo de estímulo no habrá crecimiento y que la austeridad solo ahondará la recesión. Rajoy ha descubierto que buena parte de los problemas de nuestra economía solo tendrán solución en Europa, con un cambio en el eje franco-alemán, que no está en nuestras manos. Eso es cierto, como también lo era durante la presidencia de Zapatero aunque entonces, para el PP, las malas cifras o los datos del paro eran responsabilidad exclusiva del presidente. Para el PP es un escándalo que los sindicatos se manifiesten en un 11M, y una utilización política de la efeméride aunque nos consta que se han manifestado en fechas similares y lo cierto es que es el partido que jugó, y aún juega, con la verdad sobre el asesinato de 200 compatriotas por puro interés electoral.

Ahora el ministro del Interior dice que la cuestión de ETA tiene “una dimensión política”, cuando aseveraciones más moderadas suponían, con el PP en la oposición, acusaciones de colaboración con banda armada. Incluso ahora, después todo tipo de bravatas y amenazas, los conservadores han terminado por decir que no sería conveniente ilegalizar a grupos como Bildu o Amaiur. Como te digo una cosa te digo la otra.

No para cualquiera (03-03-12)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mierda y más mierda.

Unix86 dijo...

Es cuestión de tener mayor crítica, no dejarse convencer fácilmente y dejar de ser ingenuos, entender que a los políticos les gusta jugar con las ilusiones de la gente, sobre todo cuando habrá elecciones. Muy buen post.