jueves, 5 de abril de 2012

Renania, Andalucía, Pandora


Hay un paralelismo trágico entre la primera crisis de deuda que sufrió Grecia hace dos años y la que padece ahora España. La primera sucedía en vísperas de elecciones regionales en Alemania, en Renania concretamente, y Merkel retrasó hasta el último minuto esa primera ayuda que podría haber cortado de raíz los ataques especulativos que vinieron después, pero no lo hizo; los tiburones olieron sangre y ya no han vuelto a soltar la presa y además Merkel perdió esos comicios. Aquí Rajoy retrasó la presentación de sus presupuestos y se tiró el farol de aumentar algo el déficit con la vista puesta en Andalucía y, al final, logró un victoria pírrica que además abrió la puerta a que desde Bruselas continuaran las broncas y las dudas sobre las cuentas del país para además envainarse la soberanía nacional de la que presumía por unas décimas.

No solo eso. Los nuevos presupuestos y las reformas españolas fueron explicados no a un representante del Gobierno alemán, que ya hubiera sido grave, sino a un enviado del partido de la canciller, de la CDU. Volker Kauder se pasó por Madrid para dar el visto bueno a lo que aquí se hace mientras Rajoy evitaba comparecer ante la prensa, que tuvo que seguir su balance por un circuito cerrado de televisión en la sede del PP sin posibilidad de hacer preguntas. No se trata tanto de que Europa se haya partido en la crisis entre los intereses del centro y la periferia sino de cómo un bloque conservador está aprovechando la recesión para imponer drásticos recortes sociales y aniquilar así la idea del bienestar sobre la que se fundó esta unión. Lejos de favorecer la creación de empleo o riqueza, los ajustes e inyecciones desde el BCE sirven solo para pagar con los sacrificios de todos los pufos de un sistema financiero que no ha rendido cuentas jamás desde que abriera esta caja de Pandora.


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