domingo, 13 de mayo de 2012

Fachada de dos torres

En El Señor de los Anillos, pero más en los libros que en las películas --donde no se explica a fondo su peso en la trama--, los palantiri sirven a Tolkien para insistir en su idea favorita de que el origen del mal es un afán desmedido por el conocimiento. Las piedras videntes servían en origen para comunicarse a distancia, pero con el paso del tiempo algunas se perdieron y el momento en que se desencadena la historia hay tres cuyos poseedores se verán tentados de usar en algún momento con fatales consecuencias porque a todos les da una visión distorsionada de lo que realmente ocurre y les empujará a dar pasos en falso. Saruman, que tiene una en Isengard, termina pervertido por la idea de llegar a tener él mismo el anillo al ponerse en contacto con la que tiene Sauron en Minas Morgul. El señor oscuro también hace enloquecer a Denethor, que tiene una en Gondor, y cree que ante el poderío de su ejército no hay esperanza. Pero el palantir también engaña a Sauron en la noche en que Pippin le toma prestada a Gandalf la que habían arrebatado a Saruman, para echarle un vistazo. Lo que Sauron ve es a un hobbit, sabe que uno de ellos tiene el anillo, y precipita su ataque para recuperarlo.

A la situación actual de Asturias, un campo de batalla entre fuerzas enrocadas, en la que Rajoy y Cascos se miran desde dos torres, se ha llegado también por un problema de perspectiva.



En una secuencia inmediata, lo que dispara la decisión de Cascos de adelantar los comicios (los del pasado 25 de marzo) es su incapacidad para aprobar los presupuestos, unos que el PP le rechaza porque incrementan el gasto. En los meses que ha durado su gobierno efectivo no ha puesto en marcha ningún proyecto y todo se ha limitado al desguace de lo creado en pasadas legislatura; y con la convocatoria anunciada el ejecutivo pasa a estar en funciones y limita su actividad administrativa al límite. Así que con la prórroga presupuestaria, un ufano FAC presenta superavit en su cuentas. Pero el dinero no está en ninguna parte, no hay ningún tipo de inversión, ni infraestructura, los empresarios reclaman las ayudas negadas a los autónomos, empresas ligadas a entes autonómicos llevan meses sin poder pagar salarios. ¿Dónde está? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Tampoco pudimos ver muy claramente qué nos quería decir Cascos con sus cuentas. Cuando le rechazaron el presupuesto, dijo que eso no era obstáculo para seguir adelante con su gobierno. Luego adelantó los comicios por todo lo contrario, una vez dijo que aplicaría los recortes de Rajoy sobre el presupuesto de 2012, luego que sobre el prorrogado; un día hay un recorte nuevo que incluir en la negociación del presupuesto; otro era algo que ya estaba incluido.

Encima la resolución de las elecciones tampoco deja un panorama despejado sino todavía nublado por la incertidumbre de los pactos. El reparto de escaños nos da un hemiciclo dividido por la mitad, 22 para la izquierda (PSOE e IU llegan a un entendimiento para la investidura pronto) y 22 para la posibilidad de la suma de PP y FAC; más uno --de desempate-- que es para UPyD. No sabemos dónde está el dinero; pero sí que Cascos trata de ganar cada minuto para retrasar la formación de un nuevo gobierno. Para ello recurre a todas las instancias posibles el recuento del voto emigrante que le ha quitado el escaño número 13. No le dan la razón ni la Junta Electoral Provincial, ni tampoco luego la Central. Sí lo hará de un modo intempestivo el Tribunal Superior de Justicia de Asturias con el anuncio de su sentencia una hora antes de constituirse el parlamento lo que afectará al reparto de puestos de la mesa de la Junta. Se recurre al Constitucional y el diputado en disputa no toma posesión. Mientras tanto las negociaciones entre partidos discurren con un número par de asientos que más que a la Tierra Media se parece a un Juego de Globos. Finalmente el TC ratifica el reparto original y el PP asturiano que ya ha dicho que llegaba a un acuerdo con Foro para la investidura pero sin candidato, y luego que optarían ellos a la presidencia, vuelve a desdecirse y dice que al final sí, que votaría a Cascos pero solo si antes consigue el apoyo de UPyD. Resulta muy difícil seguir qué están haciendo tanto los populares como los casquistas pero no porque los miremos con una bola mágica sino porque se mueven en zig zag.

Y es que ¿hay realmente una estrategia en la forma en la que el PP negocia con su antiguo secretario general? Si es así responde sin duda al estilo de Mariano Rajoy de dejar que las cosas se pudran o se arreglen solas hasta que tiene que tomar un decisión inopinada, estilo que primero provocó la escesión asturiana (por no haber confirmado o cortado de raiz desde el principio la pretensión de Cascos de liderar el PP asturiano) y también ahora por haber dejado que Cascos se sintiera cortejado por Mercedes Fernández (que fue puesta candidata popular en mayo como un guiño) sin llegar a darle un sí definitivo. Para todo el mundo es evidente que sin pacto, FAC se disolverá solo y el PP recuperará su espacio así que no hay beneficio en darle aire. En última instancia lanza ayer sábado por la tarde la advertencia de que estudia intervenir la comunidad autónoma. Como el TSJA alteró la constitución del parlamento, este anuncio a 10 días del debate de investidura del 22 de mayo tendrá también sus consecuencias en las negociaciones para elegir al presidente del ejecutivo. A primera vista pone freno a la posibilidad de entendimiento en el bloque conservador pero lanza una amenaza al posible gobierno de izquierdas, uno que llegaría a la Presidencia después de haber salido de las urnas pero atravesando una jungla de recursos en los tribunales, y con la advertencia de que pueden arrebartarle y cerrarle el crédito. En su batalla desmelenada por el poder las derechas han cruzado armas en todos los poderes separados --ejecutivo, legislativo y judicial-- pero apretados en un puño sobre Asturias durante ya casi un año.

Hay una similitud evidente con el otro gran caso de intervención del gobierno de Rajoy esta semana, el de Bankia tras la salida de Rato. También aquí el presidente del Gobierno dejó pasar días de deterioro hasta anunciar la decisión final. Porque al igual que el ladrillazo que fraguó en Caja Madrid y Bancaja la ruina de Bankia, Rajoy interviene Asturias porque Cascos es su activo tóxico político. Una mala inversión del pasado, una pesada hipoteca ya sin sentido, de la loca época de la burbuja, de la que hay que librarse cuanto antes, como en los cuentos fantástico, es un hombre malo.

O quizá lo que ocurre es que en sus dos torres, Rajoy y Cascos tienen demasiado conocimiento el uno del otro. Todo fachada.

PD.

Se puede tomar todo con humor. Antes del anuncio de que se estudiaba la intervención de Asturias circulaba este chiste por las redes sociales:





Después de que se dijera que había posibilidad de suspender de facto la autonomía asturiana (eso es intervenir la capacidad de decisión económica) el siguiente cartel tenía que ser este:





Cascos se hunde, y un aséptico relato de la sucesión de los hechos podría servir para hacer los subtítulos de una de las muchas parodias que se hacen con los aspavientos de Hitler en esa película El hundimiento. Solo he encontrado este otro que tampoco está mal:




Y ahora en serio. No olvideis que en la última guerra Asturias se puso a emitir su propia moneda.
  

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