domingo, 15 de julio de 2012

Rajoy y la ley de Poe

Ayer corrió como la pólvora la noticia de que los parados que viajaran al extranjero por "cualquier duración o motivo" perderían su prestación. Creo que esta redacción literal salió de El confidencial (ya no soy capaz de abrir el enlace, así que pongo en el envío a Menéame que fue luego descartado por erróneo). Lo cierto es que la noticia tiene un matiz, esta medida --absolutamente infame, en todo caso-- afecta solo a los perceptores de la renta activa de inserción (RAI) tal y como se ha apresurado a aclarar el Ministerio. Es igual, no se trata de una medida que afecte a todo el colectivo de parados españoles (que no es pequeño) sino a un grupo concreto, pero ha dado pie a comparaciones tremendistas. También yo, que dije ayer que por fín podríamos ponerle letra al himno, la de la Alemania del Este de la película Top Secret (min. 3:10)




No deja de ser una reiteración más de la idea promovida por el gobierno conservador y también la CEOE de que las prestaciones de desempleo son caridad, y no un derecho cotizado por los trabajadores. Por eso la reducción de prestaciones se presenta como "un estímulo" para que los parados busquen un nuevo empleo, como si fuera la pereza la que los condena al paro. Por eso dijo Andrea Fabra "que se jodan", igual que se escucharon en ese debate gritos de "a trabajar" cuando se hablaba de reducir liberados sindicales. Toda la retórica de la patronal y la carcunda se dirige a representar al mundo del trabajo como un grupo de parásitos que vive de los "creadores de empleo", ellos.

¿Por qué ocurre esto? ¿puede quejarse el gobierno de que se los malinterpreta, que se manipulan sus medidas, que se exagera? En todo caso es por su culpa. Toda su política de comunicación se dirige a tratar de ofrecer la menor información posible, a obviar explicaciones, a usar eufemismos (línea de crédito por rescate). Cuando anuncia recortes "sin contraprestación", resulta que las contraprestaciones se explican en un documento en inglés dirigido a la prensa extranjera. Es el afán de oscuridad del Partido Popular en el que lleva a la creación y difusión de rumores o malentendidos. ¿Por qué habría que creer una explicación de una gobierno que en una rueda de prensa por la mañana dice una cosa y por la tarde explica otra?

La táctica de no explicar, de no decir nada, fue asumida con gusto por Rajoy durante la campaña electoral, y tuvo éxito. Como salió bien la ha asumido todo el Partido Popular, algo inexplicable dados los precedentes del resultado de hacer lo mismo durante el 11M. Rajoy llegó prometiendo dar confianza y precisamente es lo que ha perdido ya absolutamente. Nadie se fía de él, nadie cree una palabra de lo que dice, ni aquí ni en la prensa internacional. Ocurre porque a Rajoy --un presidente cuyos discursos se limitan a una retórica hueca de tautologías como "España tiene españoles" o "hay que hacer lo que hay que hacer"-- cumple en todo ya la Ley de Poe, la que explica que ya no es posible distinguir la parodia del original. Todo parece un gag de Top Secret.

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