martes, 4 de septiembre de 2012

Algunas especulaciones sobre El hobbit



Ya sabemos que finalmente El Hobbit  de Peter Jackson será una trilogía, ya sabemos hasta los títulos de las tres películas y hasta las fechas de estreno de cada una de ellas, lo que no se sabe muy bien es qué nos vamos a encontrar en ellas y cómo logrará el neozelandés alargar lo suficiente la historia del viaje de Bilbo. Por supuesto hay pistas, se nos ha dado a conocer que la productora posee los derechos de los Apéndices de El señor de los anillos (de ahí que en esa trilogía pudiera aparecer la historia completa del amor entre Arwen y Aragorn; que en realidad en los libros apenas se menciona de pasada) y también de otros textos que no sé si se referirán a los Cuentos inconclusos (4 partes que Minotauro editó en español en tres volúmenes). Teniendo en cuenta estos vagos datos y también que a Peter Jackson y a sus guionistas les gusta hacer lo que les da la gana con la historia original (y yo no les critico por hacerlo porque creo que lo hacen con respeto) resulta muy difícil aventurar qué aparecerá en la pantalla, pero vamos a probar. No sin olvidar que, al fin y al cabo, esto es por encima de todo una cuestión de dinero, tanto las relativas a los derechos de las obras --Tolkien accedió a vender los de adaptación cinematográfica porque jamás imaginó que fuera posible rodar la historia de El señor de los anillos pero guardó para siempre los de su muy amado Silmarillion-- que fueron los que motivaron los retrasos que hicieron desistir al director original, Guillermo del Toro; como la taquilla, que se recauda mucho más de tres películas que de dos. Y es algo que ha disparado las primeras alarmas.



El hobbit es un libro que podría haber escrito el propio Bilbo (de hecho lo está haciendo cuando empieza El Señor de los Anillos, la película) y que simplemente narra su viaje desde el momento en que Gandalf se presenta en su casa con una tropa de 13 enanos hasta que consiguen recuperar el tesoro que guarda el dragón Smaug y, de paso, cambiar el corrupto sistema de la Ciudad del lago, forjar entendimientos con los elfos del bosque y derrotar a un ejército de orcos que cortaban el paso de las montañas donde se habían fortificado desde hace años. Da para un buen par de películas. Para lograr la tercera y también para cumplir el confeso designio de Jackson de enlazar la historia con El señor de los anillos y ver cómo la bucólica Tierra Media se ensombrece hasta llegar a los días de la guerra del anillo se puede tirar, principalmente del Concilio Blanco.

Esto es bastante evidente, en el trailer se ha visto en Rivendel no solo a Elrond (que para algo es su rey) sino también a Galadriel; y por los diarios de rodaje sabemos que pese a sus renuencias iniciales, allí ha estado el bueno de Christopher Lee haciendo de Saruman. El mago blanco (en este tiempo Gandalf todavía es el gris y no piensa cambiarse de color) es a estas alturas uno de los buenos, aunque es probable que ya haya comenzado a codiciar el anillo para sí. Hay un texto descartado por Tolkien en el que, en una de las reuniones del concilio, mientras Gandalf y Saruman discuten sobre atacar o no Dol Guldur, el segundo se burla del primero por fumar en pipa, una afición exclusiva de los hobbits, y Gandalf decide contestarle lanzándole un anillo de humo. Sin mala intención, pero Saruman comenzará a sospechar ahí que Mithrandir sabe algo sobre el anillo de Sauron y lo que es peor, que algo tiene que ver con la Comarca. Sería bueno ver en estas películas el viaje al lado oscuro de Saruman.

Pero ¿qué es ese Dol Guldur de que discuten? Nada menos que la fortaleza en la que se refugia el espíritu de Sauron cuando Isildur le corta el anillo del dedo al final de la Segunda Edad. Allí adoptará la forma del Nigromante para aterrorizar a todo el que se acerque y cometer todo tipo de tropelías sobre las tierras aledañas. Cuando se decida a ir a Mordor dejará Dol Guldur en manos de uno de sus Nazgûl. Y en una las batallas que tendrán los hombres y elfos del Concilio Blanco será en la que se profetizará que al Rey Brujo no puede matarle un hombre (luego lo hará una mujer, Eowyn en El retorno del rey). Merecería la pena pagar la talegada que nos costará ver estas películas si en ellas, con flashback, vemos las batallas por Dol Guldur.



Y aquí me tiro a la piscina.  Ya sabemos que Légolas volverá a aparecer aunque sea de pasada en El Hobbit, al fin y al cabo, él es el hijo de Thranduil, el rey elfo del Bosque negro. Igual que Gimli, su gran amigo al final de El señor de los anillos, es hijo de Glóin, uno de los protagonistas de esta historia. ¿Pueden recuperarse más personajes de El señor de los anillos en su juventud? Pues lo cierto es que hay uno del que se cuenta historia con algo de detalle en los Apéndices y no es otro que Aragorn. En su juventud, después de servir al rey Thengel de Rohan (el padre de Theoden) se fue a Gondor donde batalló para la ciudad con el nombre de Thorongil; y es interesante porque se trata de un joven y sabio guerrero al que todo el mundo en la ciudad acaba apreciando salvo uno, nada menos que Denethor, que será el senescal de la ciudad cuando comience el ataque de Mordor  porque ve en él un rival serio en su liderazgo del reino. Y no sin razón.

Por supuesto, todo esto no son más que especulaciones, nada de esto tendría por qué aparecer en la nueva trilogía de Jackson, que podría sacarse de la manga alguna reinterpretación de los lo que sea y cambiar no solo historias sino personajes enteros como ya hizo en la anterior, y con bastante buen criterio en general. Ya veremos qué pasa en esta peculiar versión extendida de El Hobbit que, por supuesto, seguro que también tendrá versión aún más extendida en DVD.

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