sábado, 8 de septiembre de 2012

Me gusta ser una zorra

Finalmente, ayer vi el vídeo de la concejala Olvido Hormigos, la edil de Yébenes que pensó en dimitir después de que se difundiera un vídeo erótico que la puso en la picota de este pequeño pueblo toledano y ese sórdido patio de vecinos que, a veces, es internet. Hormigos cambió de opinión después de recibir múltiples muestras de apoyo y regresó al ayuntamiento, eso sí, entre gritos de zorra y puta al entrar en el pleno. Ví el vídeo ayer porque, pese a la mala fama de internet, durante días me negué a buscar o abrir ningún enlace a la famosa grabación pero ayer, en la realidad (ese árido territorio que ha trastocado los planes de nuestro presidente) alguién me lo plantó en la cara desde la pantalla de su móvil.

El caso de Olvido Hormigos aparenta ser una fábula sobre los peligros de la red pero allí existe la opción ética de mirar o apartar la vista. No, lo cierto es que esta historia nos ha lanzado a la cara un episodio más de la España negra, la inquisición de los cotillas y la hipócrita moral pacata del orgullo paleto. Las discusiones sobre cómo llegó a hacerse público el vídeo, las acusaciones de infidelidad o las ex ministras que miran por encima del hombro no son más que intentos de darle una vuelta de tuerca al asunto y hacer a la víctima de esta historia la culpable del episodio. Por guarra --como no se han cansado de repetir en twitter tantos jóvenes de NNGG-- por zorra.




"Prefiero masturbarme yo sola en mi cama antes que acostarme con quien me hable del mañana" cantaban las Vulpes en Me gusta ser una zorra, su peculiar versión de I wanna be your dog de Iggy Pop no especialmente brillante en lo musical pero genuinamente punk por todo lo demás y por eso además. La emisión del tema en TVE provocó una gran polémica en la ya lejano 1983 por las críticas de los conservadores en el consejo de administración del ente público. Allí estaba con ellos el hoy ministro de Cultura José Ignacio Wert quien sin saberlo nos hablaba hace 29 años de ese mañana que es hoy y en el que vuelve a juzgarse con cánones tardofranquistas lo que los adultos libremente hacen en la intimidad de su cama. Es cierto que principalmente nos acosa en lo cotidiano la embestida conservadora en lo económico, con ajustes que buscan aniquilar el precario estado del bienestar que construimos desde entonces, con la amenaza de trabajos forzados para los parados que cobran la prestación del último recurso; pero no es menos importante que todo este estupor por la miseria económica se aproveche para retornar a la moralina más casposa, la que apuesta por separar a niños y niñas en el colegio, la que en un ejemplar ejercicio de ocupación del lenguaje llama violencia estructural contra la mujer precisamente a que tenga opciones a la hora de abortar, como ha hecho Gallardón. Pues no, precisamente un caso verdadero y genuino de violencia estructural contra las mujeres ha sido el caso del linchamiento digital y pueblerino de Olvido Hormigos.

Toda nuestra crisis trata de envolverse en un barniz moral casposo de ganadores y perdedores que merecen sus desgracias. Por eso se repite que los problemas de deuda se deben a "que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", por eso se justifica que los inmigrantes sin papeles no reciban atención sanitaria, o que se fuerce a los parados a aceptar estos trabajos comunitarios o que se busquen la vida en Laponia como si en vez de una prestación que han cotizado recibieran caridad. Se trata de hacer culpables y responsables de sus males precisamente a las víctimas de toda esta depresión no vaya a ser que un día se decidan a señalar con el dedo o algo más a los verdaderos culpables.

Y en la vorágine de recortes y ajustes urge distraer con las recetas cutres de toda la vida, de lo que es decente y normal para la gente de bien. Con amenazas de fuego eterno para las ovejas descarriadas, como en este vídeo contra la masturbación que los Testigos de Jehová grabaron para onanistas sordomudos:


 

1 comentario:

Paco10 dijo...

El ser humano, creo que en general, somos así de hipócritas y "defensores acérrimos" de la moral cristiana como seguidores empedernidos de los "Roucos" de turno.
Que cada cual haga con su sexualidad lo que le dé la real gana y si quiere hacerlo público, pues que lo haga. Hasta puede resultar gratificante ver a "Olvidos" como esta masturbarse.
http://elbisturi-paco10.blogspot.com
Saludos