sábado, 28 de julio de 2012

Dark crisis rises

Muchos spoilers, aviso.



En el plano cinematrográfico, la última de Batman, Dark Knight Rises, me ha parecido bastante convencional. Quiero decir, aparte de la espectacularidad de grandes escenas, los finales están más vistos que el tebeo: que Miranda se nos revele como la hija de Ra's al Ghul y además la legendaria niña (no era un niño ¡oh!) que consiguió escapar la prisión pozo en vez de Bane es un remedo de la revelación de la verdadera identidad de Ra's al Ghul-Ducard al final de Batman Begins. Además, también es un recurso tópico que el sistema de propulsión del que carecía el aparato volador de Batman habían sido arreglado en secreto por el superhéroe lo que le permitió salvarse en el último momento y, pese a la innegable maestría de Nolan, es imperdonable que cuando Alfred (Michael Cane) acude a la terraza de su plaza italiana y levante la vista no se detenga ahí el plano, en su rostro sonriente, sino que nos enseñe a Wayne y Catwoman disfrutando del buen ganado asueto. No hacía falta enseñar eso, bastaba con la mirada del mayordomo. En fin. Pero me lo pasé muy bien en el cine, que de eso se trata, en todo caso.

A parte de todo esto, el cierre de la trilogía de Nolan sobre Batman ha disparado las especulaciones sobre un supuesto mensaje reaccionario en la película, un ataque en toda regla a los movimientos más críticos con el capitalismo de casino, como OccupyWallStreet, por la parodia de revolución social que plantea Bane al hacerse con la ciudad de Gotham. Hay muchos artículos en este sentido, uno de ellos es este; aunque hay que decir que Nolan ha negado rotundamente que se pueda hacer ningún tipo de lectura de política de su Batman, bastante tiene el pobre con que le hagan un tiroteo en el estreno.

¿Tiene razón Nolan? Pues no, la verdad. Es que se puede hacer una lectura política de casi todo, y más de una saga como la suya que se ha hecho un hueco potente en el imaginario colectivo del internet contemporáneo y que ya forma parte de la cultura popular. Esto es así. ¿Qué es lo que ha despertado las críticas políticas a Dark Knight Rises? Primero la escena del asalto a la bolsa de Gotham por parte de la banda de Bane, al verla yo me preguntaba si tratarían de hacernos sentir misericordia por los brokers que se llevan como rehenes en moto, con el grave riesgo de que se estrellaran contra el asfalto. No la sentí la verdad, a menudo he imaginado peores finales para muchos de ellos. Hasta los polícías que acuden al rescate siente reparos en sacrificar su piel por salvar a semejante fauna, parece que lo hacen a regañadientes. Definitivamente son unos tipos que caen mal y Nolan lo sabe, trata de mostrarnos que también son humanos. Yo lo sigo dudando. Más adelante, cuando Bane secuestra a toda la ciudad trata de disfrazar su asalto de revolución social, propugna el saqueo de los acaudalados por parte del populacho y celebra juicios sumarísimos contra el establishment que son un reflejo de los tribunales de salud pública de la Revolución Francesa en los que las tricotosas de la calle enviaban sistemáticamente a la guillotina a cualquiera que perteneciara a los odiados estamentos del clero y la nobleza. Parece que el mensaje del filme es, sí hay mucha injusticia en nuestro sistema, pero cuidado con lo que andais reivindicando, puede que solo sea populismo y terror, algarada y desmanes. El tópico de la crítica también señala que, finalmente, nuestra salvación llega de la mano de un millonario filántropo, que es Wayne-Batman, y que ejemplifica el ideal norteamericano de que no es necesario el estado del bienestar sino que basta con las acciones de caridad y mecenazgo de los más ricos. ¿Algo así, no?



Yo pensé muchas de esas cosas al ver la película. Pero creo que para ser justo habría que remontarse a la saga completa. Es decir, ¿por qué hacen todas esas cosas los malos de Dark Knight Rises? Bueno, pues al final nos explican que están tratando de cumplir el plan inicial de la Liga de las Sombras, los malos de Batman Begins. La Liga de la Sombras se presenta a sí misma como una especie de conjurados contra la degradación moral. A lo largo de la historia, nos dice Ra's al Ghul, han sido podadores de mala hierba y quirúrgicos amputadores de miembros gangrenados, ellos saquearon Roma, incendiaron Londres y llevaron la peste a Europa. Ahora llega el turno de Gotham (que aquí ni se disimula en mostrarse como Nueva York) como epicentro de este mundo caduco y corrupto que debe morir para renacer inmaculado, aunque haya que llevarse por delante a miles o millones de inocentes. Pero hay más. Ra's al Ghul le confiesa a Batman que a lo largo de los siglos han perfeccionado sus armas y, si al final de Batman Begins, tienen el absurdo plan de llevar la locura a la ciudad mediante una toxina propagada por el aire, su idea inicial (mucho más brillante) fue usar la economía. En efecto, la Liga de la Sombras es la responsable de la depresión que afecta a Gotham al inicio del filme, durante la infancia de Wayne. Ellos jugaron con artificios contables para provocar la ruina que provocó el paro que provocó la desesperación de los hombres que finalmente se lanzaron al robo a mano armada y mataron a los padres de Wayne. Padres que con su ejemplo filantrópico lucharon contra esa recesión (no se dice cómo, más que hicieron un tren público). Así que tenemos la explicación en Begins de los brokers de Rises. No son sus movimientos especulativos, ni las hipotecas basura ni las posiciones en corto los que causan la crisis. Es la Liga de las Sombras, o al menos lo era al principio.

En realidad, la mejor metáfora de la crisis no está ni en Batman Begins, ni tampoco en Dark Knight Rises, sino en la del medio, sin duda la mejor película de la saga, a mucha distancia de las otras dos: Dark Knight sin más. Y lo es por su villano, el gran Joker interpretado por Heath Ledger que no tiene otra motivación ni deseo que "ver arder el mundo" según nos explica en fiel Alfred.



Dark Knight es la mejor película de la saga por varios motivos, por la interpretación de Ledger, porque se muere la chica pero, sobre todo, porque da una respuesta de desesperanza en la búsqueda de justicia: el plan era actuar con un trío de hombres honestos, el propio Batman, el incorruptible policía Gordon y finalmente el buen fiscal Dent, que iba a ser la salvación sin máscaras ni artificios de la ciudad, siguiendo la ley por el libro, pero acaba cayendo en la locura y el lado oscuro. Dent muere y Gordon y Batman tendrán que mantener una mentira sobre su final para que la ciudad siga creyendo que aún hay esperanza, lo que empuja al superhéroe a cargar con sus crímenes y convertirse en un proscrito.

Pero Dark Knight es grande porque grande es su villano. En un inicio, la mafia (que, como cualquier persona letrada sabe, solo es el capitalismo por otros medios; en todo caso el ideal del liberalismo porque no necesita del Estado para emprender y abjura de su monopolio de la violencia) está desesperada por la fiera actividad de Batman que, junto a Dent, están a punto de reducir el crimen a algo testimonial. Hasta pierden sus ahorros cuando la policía está a punto de confiscarlos de sus corruptos bancos y muy a su pesar tienen que aceptar la oferta del psicópata Joker para acabar con el enmascarado y recuperar su dinero, a cambio de la mitad del montante. Pero cuando Joker recupera la pasta, todo en efectivo, una auténtica montaña de billetes, les prende fuego. Joker no desea oro ni mujeres, no quiere invertir el orden social, le gustan la dinamita y la gasolina "porque son baratos" (es un emprendedor que sabe ajustar presupuestos), se define como "un agente del caos". Joker es la mano invisible del mercado.

¿Cómo? Me dirán, pero si el mercado se mueve por dinero, precisamente lo que desprecia Joker. Bueno, sí y no. Lo cierto es que, como señala el documental The Corporation (23 vídeos en youtube), las empresas de la economía global, las multinacionales, se comportan como psicópatas, como Joker. Aparentemente, incluso ellas lo creen, actúan por dinero, por puro interés mercantil y por el vil metal nada más; pero lo cierto es que acaban minando su propio sistema, en su afán desmedido por rapiñar, con una codicia enfermiza llegan a provocar la ruina y la destrucción del hábitat que necesitan para sobrevivir. Son como virus. A los defensores honestos del capitalismo les gusta creer que es un buen sistema porque premia al que triunfa en los negocios y castiga al que fracasa. Pero lo cierto, y esta crisis es una evidencia palmaria, es que no es así. En absoluto. La verdad es que es un sistema en el que un grupo muy reducido y privilegiado de ejecutivos y directivos puede llevar a la ruina a un empresa, exigir por su característica de "sistémica" que el Estado se haga cargo del pufo con dinero público y seguir, o bien en su puesto, o cómodamente recolocado, en alguna cátedra del alguna universidad privada desde donde seguir pontificando sobre sus prácticas caníbales. Ninguno de los responsables de la recesión global ha sido ni juzgado ni castigado, y no lo serán. Y no lo serán porque son coherentes con el comportamiento ideal de los mercados que defienden los liberales, aún los que lo hacen bienintencionadamente. Los mercados, como Joker, no quieren nada. Les da igual que se acceda a todas las demandas que exigen para que supuestamente regrese la calma, todos esos recortes y ajustes en los sistemas de protección social que se califican de gasto improductivo, despilfarro que lastra la recuperación. Tampoco las facilidades de despido de reformas laborales, las menguas en las pensiones, o los retrasos en la edad de jubilación. Todo eso son los entretenimientos de Joker, que disfruta poniendo en dos barcos una bomba y dando a cada uno el detonador de la otra, a ver quién se decide antes a cargarse al otro. Así hoy podemos culpar a los funcionarios, a los parados, a los autónomos, a los liberados sindicales, cada día nos dan un detonador para que explote alguno de los nuevos culpables de nuestros males, algún chivo expiatorio. Pero es igual porque Joker es insaciable y no lo hace por dinero ni por ninguna de las demandas nuevas que a cada momento se inventa. Solo quiere ver arder el mundo. No estoy identificando a Joker aquí con ninguna persona en concreta, ni con los especuladores de carne y hueso, sino con algo peor, intangible a las que se le ha dado forma más recientemente, que es una persona, pero jurídica; nuestro Joker es un monstruo global e imparable que han alimentando todos los pequeños y grandes mafiosos (los de los bajos fondos, pero sobre todo los que tienen una apariencia respetable) y que esconden su dinero en paraísos fiscales. También a cada momento trata de vendernos alguna historia sobre el origen de sus cicatrices, pero todas son mentira. Lo peor es cómo se vence a este tipo de enemigos. Ved la película.

Es lo que decía Nietzsche, quienes luchan con monstruos deben cuidarse de no convertirse en monstruos ellos mismos.

sábado, 21 de julio de 2012

Algo pasa con Merkel




Desde el inicio de la crisis, y desde que en el caso concreto de Europa se decidió no abordar la recesión en común sino de manera que cada país aguante su vela, ha ido creciendo la animadversión hacia Alemania a la que se mira con una mezcla de admiración (por sus buenas cifras económicas, que ocultan en todo caso muchas injusticias y desigualdades) y rencor por la intransigencia con la que aborda los ajustes y recortes que uno a uno, como fichas de dominó, han tenido que ir asumiendo los países que necesitaron un rescate. Después de Grecia, Portugal e Irlanda, le llega el turno a España y, de seguir así, el próximo será Italia.

Hay quien asume que hay una especie de conspiración de los países nórdicos para fastidiar a los mediterráneos, yo no, porque como el gran filósofo alemán F. Nietzsche creo más bien que los actos estúpidos se explican más por mediocridad y mezquindad que por pura maldad o abyección. Hasta el gobierno español del PP, que antes de ganar las elecciones fomentó la fantástica fábula de que toda la crisis se explicaba por la inutilidad de ZP y tras su marcha todo se arreglaría mágicamente, ha terminado por recurrir al enemigo externo, acusan al BCE de ser un banco clandestino, y los dos diarios más decididamente pro gubernamentales coinciden hoy en poner al Banco Central Europeo (que es lo mismo que decir la política ortodoxa alemana) en el centro de sus dianas.



Yo ya he escrito lo que me parece sobre el afán alemán de buscar una explicación moral a la crisis y los peligros que eso conlleva; pero me han llamado la atención unos cuantos artículos más que, desde diversos matices, vienen a alertar de algo parecido.

La escritora Monika Zgustova publicó en El País este El cuento de hadas alemán, en el que destaca cómo la canciller se ha dedicado a engordar un cierto chovinismo germánico que pinta a los países de la periferia como parásitos insaciables.

José Ignacio Torreblanca se muestra más comprensivo con Merkel, de la que nos asegura que a pesar de las apariencias lo que ella quisiera es que la dejaran en paz, que apartaran de sí este cáliz amargo de la crisis. Pero señala un idea interesante, Castigos colectivos recuerda que, al finalizar la IIGM no se demonizó al pueblo alemán en su conjunto mientras que ahora, desde Berlín sí se apunta a pueblos enteros como culpables de la depresión.

Extenso, sesudo y preciso es el artículo de Rafael Poch en La Vanguardia, Alemania en la Gran Desigualdad recorre el camino desde la caída del muro de Berlín, pasando por la reunificación hasta llegar a este juego del chantaje entre naciones, en el que la rigurosa germania oculta interesadamente que ha sabido saltarse muchas veces las reglas del juego a conveniencia y eso no casa con la rigidez que ahora exige a los demás.

Hasta en la BBC han llegado a plantearse si no hay un trasfondo religioso en estas tensiones entre centro y periferia, que bien parecen una reedición de la Guerra de los 30 años enemistando a católicos y protestantes. Las citas de líderes alemanes en este sentido que recoge el artículo ponen los pelos de punta.

La revista New Statesman calificó, en la portada de la parte superior de esta entrada, a Merkel de la "líder más peligrosa de Europa" y ciertamente lo es. Sinceramente yo no creo que por maldad, sino por cortoplacismo y una visión demagoga, populista y bastante paleta de la política europea. Pero también podemos verlo con humor.



Es un magnífico cómic de Tom Tomorrow, los Austerions, los talibanes de la austeridad, el dogma ortodoxo de la contención del gasto y el raquitismo del Estado que no tiene otro objetivo que aniquilar el sistema social europeo, el bienestar. También lo hay al otro lado del Atlántico, la locura en la que ha caído el Partido Republicano, por cierto, también desde hace tiempo encadenado al fundamentalismo religioso.

miércoles, 18 de julio de 2012

Gijón cañí



Esperanza Aguirre, presidenta de la comunidad de Madrid y una de los mejores trolls de la política española, será la encargada de dar el "pregón taurino" de la Feria de Begoña, espectáculo subvencionado como pocos pues en Asturias hay una escasísima afición a la tauromaquia, aunque haya un pequeño número de peñas acérrimas, y solo gracias a estas ayudas pueden mantenerse estos espectáculos (en Oviedo, donde el anterior alcalde también las sostuvo a base de regalar entradas, ya no es posible porque la plaza de toros se ha declarado ruina y se derrumba lentamente entre la indiferencia general).

¿Por qué se elige a Esperanza Aguirre para dar este pregón? Evento que, para cumplir con todos los tópicos se celebrará en "el Real Club Astur de Regatas" con "un pincheo y vino español"; la elección de la presidenta madrileña se justifica, dicen, por su denodada defensa de los toros a los que declaró Bien de Interés Cultural, cuando en Cataluña --cuidándose mucho de no tocar sus bárbaras pero más autóctonas fiestas de bous-- se prohibieron las corridas. ¿Es así? Veamos quíén lo dice en todo caso.

Hay una extraña relación entre Esperanza Aguirre y Foro Asturias, el partido creado por Francisco Álvarez Cascos que hoy gobierna la ciudad de Gijón. Antes de los primeros comicios en los que FAC ganó por la mínima las primeras elecciones autónomicas, José María García sugirió con desparpajo que la presidenta se encargaba de buscarle financiación entre la patronal madrileña. Es algo que nunca pudo probarse, tampoco fue desmentido y, en todo caso, FAC pudo abordar tres comicios --los primeros autonómicos, una campaña en las Generales y la repetición de las elecciones asturianas-- con una desproporcionada capacidad de medios respecto al resto de partidos; llegando a copar la práctica totalidad de las vallas publicitarias del centro de la región. En todo caso, de lo que sí hay constancia y marcada con estruendo por la propia Aguirre, es de la negativa de la lideresa a hacer campaña por su propio partido en Asturias y de tener varios encontronazos con la que fue candidata elegida por el PP asturiano, Isabel Pérez Espinosa.

Llegamos así a la elección de Esperanza para el pregón, a propuesta de la peña taurina Miguel Ángel Perera de Asturias, que, al menos en su fundación en 2008, estaba presidida por Maria Flor Medio Carro; a quien podremos encontrar abajo, en el puesto 26 de la lista de encabezada por Carmen Moriyón (la actual alcaldesa) de la candidatura municipal de Foro Asturias.

Todo queda en casa, lo comido por lo servido. Un ejemplo más de una manera de concebir la política en la que no se distinguen los intereses privados de los particulares. Donde el concejal de cultural encarga una composición musical que adorne sus propios textos para abrir un festival.

Más cañí imposible.

Actualizado: Esperanza Aguirre renuncia a dar el pregón por "causas familiares".

domingo, 15 de julio de 2012

Rajoy y la ley de Poe

Ayer corrió como la pólvora la noticia de que los parados que viajaran al extranjero por "cualquier duración o motivo" perderían su prestación. Creo que esta redacción literal salió de El confidencial (ya no soy capaz de abrir el enlace, así que pongo en el envío a Menéame que fue luego descartado por erróneo). Lo cierto es que la noticia tiene un matiz, esta medida --absolutamente infame, en todo caso-- afecta solo a los perceptores de la renta activa de inserción (RAI) tal y como se ha apresurado a aclarar el Ministerio. Es igual, no se trata de una medida que afecte a todo el colectivo de parados españoles (que no es pequeño) sino a un grupo concreto, pero ha dado pie a comparaciones tremendistas. También yo, que dije ayer que por fín podríamos ponerle letra al himno, la de la Alemania del Este de la película Top Secret (min. 3:10)




No deja de ser una reiteración más de la idea promovida por el gobierno conservador y también la CEOE de que las prestaciones de desempleo son caridad, y no un derecho cotizado por los trabajadores. Por eso la reducción de prestaciones se presenta como "un estímulo" para que los parados busquen un nuevo empleo, como si fuera la pereza la que los condena al paro. Por eso dijo Andrea Fabra "que se jodan", igual que se escucharon en ese debate gritos de "a trabajar" cuando se hablaba de reducir liberados sindicales. Toda la retórica de la patronal y la carcunda se dirige a representar al mundo del trabajo como un grupo de parásitos que vive de los "creadores de empleo", ellos.

¿Por qué ocurre esto? ¿puede quejarse el gobierno de que se los malinterpreta, que se manipulan sus medidas, que se exagera? En todo caso es por su culpa. Toda su política de comunicación se dirige a tratar de ofrecer la menor información posible, a obviar explicaciones, a usar eufemismos (línea de crédito por rescate). Cuando anuncia recortes "sin contraprestación", resulta que las contraprestaciones se explican en un documento en inglés dirigido a la prensa extranjera. Es el afán de oscuridad del Partido Popular en el que lleva a la creación y difusión de rumores o malentendidos. ¿Por qué habría que creer una explicación de una gobierno que en una rueda de prensa por la mañana dice una cosa y por la tarde explica otra?

La táctica de no explicar, de no decir nada, fue asumida con gusto por Rajoy durante la campaña electoral, y tuvo éxito. Como salió bien la ha asumido todo el Partido Popular, algo inexplicable dados los precedentes del resultado de hacer lo mismo durante el 11M. Rajoy llegó prometiendo dar confianza y precisamente es lo que ha perdido ya absolutamente. Nadie se fía de él, nadie cree una palabra de lo que dice, ni aquí ni en la prensa internacional. Ocurre porque a Rajoy --un presidente cuyos discursos se limitan a una retórica hueca de tautologías como "España tiene españoles" o "hay que hacer lo que hay que hacer"-- cumple en todo ya la Ley de Poe, la que explica que ya no es posible distinguir la parodia del original. Todo parece un gag de Top Secret.

sábado, 7 de julio de 2012

El códice de veni, vidi, vinci

¡Ah! todos los tertulianos y opinadores se esfuerzan estos días en hacer del caso Bankia --después de la imputación de Rato y unos cuantos secuaces por su gestión-- una metáfora de la corrupta España contemporánea. La historia tiene de todo: enormes sumas de dinero, créditos viciosos, activos tóxicos del ladrillo y, sobre todo, implicados de los principales partidos (¡hasta hay uno de IU!) y de los sindicatos. Es perfecto, están todos. No nos representan.

Pero todos ellos se equivocan, y han elegido una historia demasiado grandilocuente. Lo que verdaderamente nos retrata, lo que habla del estado presente de este país, es --no se lleven a engaño-- el extraño caso del robo y recuperación del Códice Calixtino en Santiago de Compostela.




Recopilemos. Después de un año de investigación, el valioso libro aparece en el garaje de un electricista que había trabajado durante décadas en la Catedral de Santiago. El robo fue posible porque el acusado tenía llaves de todas las instalaciones, hasta de la caja fuerte de la catedral. El motivo, dicen, más allá del monetario, fue una "venganza" del electricista contra el deán del templo porque le habían despedido después de trabajar durante años como autónomo para la catedral. ¿Cómo? ¿se despide a un autónomo? ¿no sería más correcto hablar de prescindir de sus servicios si se trata de alguien que presta un servicio y no tiene vinculación laboral con la empresa?

Pues el caso es que sí, así lo había visto un juez, que reconoció el derecho del electricista a un despido improcedente y por lo que reclamaba cobrar una indemnización de 40.000 euros por los años trabajados. Ocurre mucho en España que las empresas obligan a darse de alta como autónomos a trabajadores que, en realidad, solo son proveedores de esa empresa. Es una argucia legal sobre la que siempre se hace la vista gorda, una manera más con la que la patronal española se dedica a defraudar tanto al Estado como a sus empleados, pero es algo tan corriente y tan usual que casi podríamos decir que es el pan nuestro de cada día. ¿Cómo no decirlo, si lo hace la propia Iglesia católica? Es un fidelísimo retrato de la cruda realidad cuando escuchamos a expertos económicos quejarse día tras día de la supuesta rigidez del mercado laboral español.

El electricista ladrón no solo atesoraba el preciado códice. En su casa los policías se encontraron con una enorme cantidad de dinero en efectivo, hasta 1'2 millones de euros, supuestamente robados del cepillo de la catedral ya que había moneda de varios países, hasta dólares. Pudo ser un robo dosificado a lo largo de los años, también es cierto que en la Catedral de Santiago deben hacerse donaciones más allá de la imaginación de una parroquia normal y corriente pero ¿casi un millón y medio de euros? ¿así, en billetes pequeños? ¿se declara eso? Mucho nos tememos que no. No en vano, hace un año aproximadamente unas monjas denunciaron que les habían sustraido una cantidad similar que guardaban en bolsas dentro de un armario del convento. Lo denunciaron así de inocentemente, luego, cuando todo el mundo se extrañó de que un convento guardara tal cantidad de pasta en efectivo, rebajaron el monto tan sospechoso. Efectivamente, si el fraude fiscal es casi una tradición general en España, en el caso de la Iglesia abre las puertas a un mundo misterioso del que nadie sabe nada. Exenta de numerosos impuestos (la UE obligó a España a cobrarles el IVA, y todavía se debate con polémica hacer lo propio con el IBI) la Iglesia católica promueve campañas de financiación a través de la declaración del IRPF como si sirviera para pagar los servicios para la comunidad que muchas de sus organizaciones llevan a cabo. Lo cierto es que esas organización se financian gracias a la otra casilla, la de "fines sociales", ya que la de la iglesia sirve principalmente para pagar los salarios de los sacerdotes. Pese a los insistentes argumentos de nuestros expertos económicos favoritos para justificar más y más ajustes, y más y más recortes de nuestro estado social; lo cierto es que la profunda recesión española se explica por una tremenda caída en los ingresos del Estado. Y es que en España, la economía sumergida ronda entre el 20% y el 25% del PIB. Para rematar, y por recuperar otro de nuestros argumentos favoritos (el de los activos tóxicos del ladrillo), al fin y al cabo, al electricista ladrón lo pillaron porque intentó comprarse un piso de 300.000 euros.

¿Pero qué retrato de la España contemporánea es este? ¿dónde están los políticos? Pues ya llegan, por lo menos el presidente del Gobierno. Mariano Rajoy, el hombre que huía por los garajes del Senado ante las preguntas incómodas de los periodistas, el que vendió el rescate de la banca como una línea de crédito un éxito personal, el que no concede entrevistas ni da declaraciones y que solo habla en actos de su partido o de la FAES y escapa como puede de dar cuentas en el Parlamento; ha anunciado que irá él a entregar el Códice recuperado. Ya está. Esto es España. Veni, vidi, vinci.



Tricampeones de fútbol, eso sí.