lunes, 24 de septiembre de 2012

Del tupper al whisky de la Eurocopa

El día en el que --después de negarlo en repetidas ocasiones-- el Gobierno anunció que pediría un rescate a Europa para la banca; Rajoy compareció ante la prensa (después de haber huído de ella en varias ocasiones, una de ellas por el garaje del Senado) en vísperas de la inauguración de la Eurocopa de fútbol. Se desató entonces uno de esos debates que no se sabe muy bien si tienen sentido o no, sobre si el presidente podía acudir a ver el partido de inauguración o debía quedarse en la Moncloa. Rajoy (que alterna momentos de un mutismo sin precedentes en ningún presidente occidental con arranques de chulería que provocan vergüenza ajena) zanjó aquella ocasión con un "teníamos un problema y lo hemos solucionado". Y se fue al fútbol. Por cierto, ganamos.



Antes, en mayo, Rajoy quiso darse un baño de sencillez con un publirreportaje en La Razón que destacaba en su portada que hasta se había llevado unos tupper de la Moncloa para no hacer gasto en el finde de asueto.



Luego otro diario ultra, La Gaceta, negó la historia de los tupper. Resulta difícil de creer que alguien tan servil como el director de La Razón, Francisco Marhuenda, hubiera publicado esta historia sin el placet del PP, pero nunca se sabe. Quizá Marhuenda quiso ser más papista que el Papa, quizá en el PP la historia que al principio les pareció tan buena idea al final les llevó a arrepentirse, sobre todo después de las burlas generalizadas en internet. Digamos, en todo caso, que un presidente siempre debe consumir allá donde vaya, porque ayuda a la economía local y llevarse tarteras es puro populismo de la peor especie.

Pero ocurre que ahora se ha descubierto que en el avión de regreso de la Eurocopa, la cena que se sirvió fue de lujo extremo: con un valor superior a 1.000 euros, el menú incluía jamón, ternera y rodaballo, y se sirvieron siete botellas, siete, de vino.

De verdad, yo veo bastante normal que un presidente no coma un sandwich cutre, ni un bocata para salir del trance, ni tampoco el menú horrible que el común de los mortales nos zampamos en un vuelo. Lo que no veo normal es que se utilicen lemas populistas constantemente para justificar esta política suicida de austeridad y recortes (llamando privilegiados a los mineros, quitando las pagas de Navidad a funcionarios como si fueran también un privilegio, o incluso recuperando el tupper sí; pero para cobrar por su uso en los comedores escolares). A veces es normal que un presidente vaya a acompañar la inauguración de un importante evento deportivo, lo que no es normal es que constantemente trate de esquivar a la prensa, y de paso con ella a los ciudadanos, que niegue lo evidente y que encima trate de vender como un éxito diplomático lo que en verdad supone convertir en deuda de todos, deuda pública, los problemas financieros de grupos privados.

Lo peor es este supremo cinismo desbocado.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Instrumentos de estado




A finales del siglo XVIII comenzó una mutación cultural y política que, después de muchas revoluciones y reacciones, victorias y derrotas; terminó con el Antiguo Régimen de reinos regidos por familias reales y alumbró un nuevo mundo de estados-nación que se configuraban a veces sobre grupos étnicos pero más frecuentemente en torno a una lengua. El auge del conflicto entre estados-nación llegó con la I Guerra Mundial, la II tuvo en mucha mayor medida un carácter de confrontación también ideológica y; sin embargo, como explica Tony Judt en Postguerra, paradójicamente fue la política racista de Hitler la que tendió a asentar por primera vez de forma real en Europa estados plenamente identificados con los pueblos que decían trascender. Hasta bien entrados los años 30, además de judíos repartidos por casi toda centro Europa, había alemanes viviendo con polacos, húngaros con austriacos; además de millones de muertes, la II Guerra Mundial provocó millones de desplazamientos de personas que, al terminar la guerra, no volvieron a sus hogares de origen sino a Alemania si hablaban alemán y a Hungría si hablaban magiar. El caso más singular es Israel por ser un estado que nace de forma indudable ligado a la redención del holocausto nazi y que se asienta sobre un libro escrito hace 5000 años para reclamar su territorio como si en todo ese tiempo no hubiera llegado más gente por el lugar.

La Guerra Fría, aunque apoyada en super-estados, fue la apoteosis del conflicto ideológico y tras el derrumbe soviético se especuló con el paso a un mundo unipolar por unos siglos, quizá multipolar con EEUU contra "civilizaciones" o quizá con una nueva repartición del globo en dos bloques ahora con China frente a EEUU. Pero el tiempo de los estados nación ya ha pasado y lo que les planta batalla a todos ellos no son otros estados (aun regidos no por pueblos sino por partidos) sino un nuevo poder transnacional que utiliza un instrumento de sometimiento más efectivo que los ejércitos y es la economía. Descaradamente admitimos que desde los gobiernos diseñamos nuestros planes económicos para "calmar a los mercados" no, qué sé yo, para buscar el bien de la comunidad. En España la derrota del estado es tan devastadora que los dos principales partidos en el gobierno han debido tragarse todos sus programas electorales para cumplir con los mandatos del leviatán de mano invisible. Poderes no electos por las urnas y de interés privado se imponen a lo que puedan elegir los parlamentos. Es una mutación cultural como la que se vivió hace 200 años en la que frente a los reyes se alzó "el pueblo" (the people, en inglés) mientras que hoy en Estados Unidos se llega a defender que las corporaciones son gente (corporation are people too).

En esto pensaba al ver las reacciones a uno y otro lado al hilo de la gran manifestación por la independencia celebrada en Cataluña la pasada semana. Entre los patrioteros rancios que tratan de convencer al público de que eso de la indendencia lo piden cuatro así que cuando salen a la calle y se ve que son más trata de que no se vea demasiado en la televisión; también entre los nacionalistas más recalcitrantes que tienen también una visión distorsionada de España que conjuran con el nombre de "Castilla"; y también (pero menos) los que más coherentemente a la izquierda defienden que los problemas de clase, y no los de naciones, son los relevantes. Fue cuando, al fin, el president de la Generalitat, Artur Mas dio con la clave que me convenció y ofreció una declaración que a mí me pareció el diagnóstico más certero. Cuando Mas sentenció que los catalanes necesitan "instrumentos de Estado". Exactamente, eso es lo que necesitamos, no solo los catalanes sino todos los demás. A mí me hace falta urgentemente instrumentos de estado porque veo que los que pudieran usar tales herramientas no se atreven o no saben cómo hacerlo.Y la verdad, Mas ha demostrado que no es precisamente alguien de quien pensar que pueda hacerlo.


Ocurre que el estado-nación está agotado y sinceramente no creo que un estado catalán, encantado de ser homogéneo, pudiera hacer nada frente a los hegemones privados de este tiempo. No me tomen por un jacobino centralista mesetario. Tampoco creo que la España actual como estado pueda hacer nada por su cuenta, sola no sirve para nada. Es curioso que la primera democracia contemporánea, Estados Unidos de América, se formara precisamente en una serie de colonias, con habitantes reclutados entre los herejes y disidentes del pueblo original, que formó un estado moderno sin nación, --aunque se esforzó mucho en sus 200 años en consolidarla-- pero sobre ninguna etnia concreta (aunque con graves conflictos racistas). La primera bandera de EEUU era una serpiente bajo el lema "no me pises", solo tiempo después se dio sus barras y estrellas, una por estado en la unión.

Como los catalanes que dice Mas, también nosotros necesitamos instrumentos de estado, no solo ahí, y en toda España, sino en Europa. Un estado más vital que el apoyado en etnias reunidas o en una sola lengua; es Europa y los que la pueblan aquí y ahora la que tiene necesidad de instrumentos de estado. Europa ya ha cosido estrellas a su bandera sin haberse atrevido primero a ser una serpiente amenazadora para los que quieran pisotearla. Las banderas, en realidad, importan muy poco.

El pasaje que más me emocionó en Soldados de Salamina, es cuando el miliciano republicano derrotado, que languidece en las playas de Francia se alista en las tropas de la Francia Libre para combatir en África a los nazis. En un momento, el narrador los describe atravesando las dunas del desierto, hombres de muchas razas que no hablan una sola lengua, sí comparten la bandera tricolor que entonces ya no es solo la de Francia sino "la de la civilización".



 

sábado, 8 de septiembre de 2012

Me gusta ser una zorra

Finalmente, ayer vi el vídeo de la concejala Olvido Hormigos, la edil de Yébenes que pensó en dimitir después de que se difundiera un vídeo erótico que la puso en la picota de este pequeño pueblo toledano y ese sórdido patio de vecinos que, a veces, es internet. Hormigos cambió de opinión después de recibir múltiples muestras de apoyo y regresó al ayuntamiento, eso sí, entre gritos de zorra y puta al entrar en el pleno. Ví el vídeo ayer porque, pese a la mala fama de internet, durante días me negué a buscar o abrir ningún enlace a la famosa grabación pero ayer, en la realidad (ese árido territorio que ha trastocado los planes de nuestro presidente) alguién me lo plantó en la cara desde la pantalla de su móvil.

El caso de Olvido Hormigos aparenta ser una fábula sobre los peligros de la red pero allí existe la opción ética de mirar o apartar la vista. No, lo cierto es que esta historia nos ha lanzado a la cara un episodio más de la España negra, la inquisición de los cotillas y la hipócrita moral pacata del orgullo paleto. Las discusiones sobre cómo llegó a hacerse público el vídeo, las acusaciones de infidelidad o las ex ministras que miran por encima del hombro no son más que intentos de darle una vuelta de tuerca al asunto y hacer a la víctima de esta historia la culpable del episodio. Por guarra --como no se han cansado de repetir en twitter tantos jóvenes de NNGG-- por zorra.




"Prefiero masturbarme yo sola en mi cama antes que acostarme con quien me hable del mañana" cantaban las Vulpes en Me gusta ser una zorra, su peculiar versión de I wanna be your dog de Iggy Pop no especialmente brillante en lo musical pero genuinamente punk por todo lo demás y por eso además. La emisión del tema en TVE provocó una gran polémica en la ya lejano 1983 por las críticas de los conservadores en el consejo de administración del ente público. Allí estaba con ellos el hoy ministro de Cultura José Ignacio Wert quien sin saberlo nos hablaba hace 29 años de ese mañana que es hoy y en el que vuelve a juzgarse con cánones tardofranquistas lo que los adultos libremente hacen en la intimidad de su cama. Es cierto que principalmente nos acosa en lo cotidiano la embestida conservadora en lo económico, con ajustes que buscan aniquilar el precario estado del bienestar que construimos desde entonces, con la amenaza de trabajos forzados para los parados que cobran la prestación del último recurso; pero no es menos importante que todo este estupor por la miseria económica se aproveche para retornar a la moralina más casposa, la que apuesta por separar a niños y niñas en el colegio, la que en un ejemplar ejercicio de ocupación del lenguaje llama violencia estructural contra la mujer precisamente a que tenga opciones a la hora de abortar, como ha hecho Gallardón. Pues no, precisamente un caso verdadero y genuino de violencia estructural contra las mujeres ha sido el caso del linchamiento digital y pueblerino de Olvido Hormigos.

Toda nuestra crisis trata de envolverse en un barniz moral casposo de ganadores y perdedores que merecen sus desgracias. Por eso se repite que los problemas de deuda se deben a "que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", por eso se justifica que los inmigrantes sin papeles no reciban atención sanitaria, o que se fuerce a los parados a aceptar estos trabajos comunitarios o que se busquen la vida en Laponia como si en vez de una prestación que han cotizado recibieran caridad. Se trata de hacer culpables y responsables de sus males precisamente a las víctimas de toda esta depresión no vaya a ser que un día se decidan a señalar con el dedo o algo más a los verdaderos culpables.

Y en la vorágine de recortes y ajustes urge distraer con las recetas cutres de toda la vida, de lo que es decente y normal para la gente de bien. Con amenazas de fuego eterno para las ovejas descarriadas, como en este vídeo contra la masturbación que los Testigos de Jehová grabaron para onanistas sordomudos:


 

martes, 4 de septiembre de 2012

Algunas especulaciones sobre El hobbit



Ya sabemos que finalmente El Hobbit  de Peter Jackson será una trilogía, ya sabemos hasta los títulos de las tres películas y hasta las fechas de estreno de cada una de ellas, lo que no se sabe muy bien es qué nos vamos a encontrar en ellas y cómo logrará el neozelandés alargar lo suficiente la historia del viaje de Bilbo. Por supuesto hay pistas, se nos ha dado a conocer que la productora posee los derechos de los Apéndices de El señor de los anillos (de ahí que en esa trilogía pudiera aparecer la historia completa del amor entre Arwen y Aragorn; que en realidad en los libros apenas se menciona de pasada) y también de otros textos que no sé si se referirán a los Cuentos inconclusos (4 partes que Minotauro editó en español en tres volúmenes). Teniendo en cuenta estos vagos datos y también que a Peter Jackson y a sus guionistas les gusta hacer lo que les da la gana con la historia original (y yo no les critico por hacerlo porque creo que lo hacen con respeto) resulta muy difícil aventurar qué aparecerá en la pantalla, pero vamos a probar. No sin olvidar que, al fin y al cabo, esto es por encima de todo una cuestión de dinero, tanto las relativas a los derechos de las obras --Tolkien accedió a vender los de adaptación cinematográfica porque jamás imaginó que fuera posible rodar la historia de El señor de los anillos pero guardó para siempre los de su muy amado Silmarillion-- que fueron los que motivaron los retrasos que hicieron desistir al director original, Guillermo del Toro; como la taquilla, que se recauda mucho más de tres películas que de dos. Y es algo que ha disparado las primeras alarmas.



El hobbit es un libro que podría haber escrito el propio Bilbo (de hecho lo está haciendo cuando empieza El Señor de los Anillos, la película) y que simplemente narra su viaje desde el momento en que Gandalf se presenta en su casa con una tropa de 13 enanos hasta que consiguen recuperar el tesoro que guarda el dragón Smaug y, de paso, cambiar el corrupto sistema de la Ciudad del lago, forjar entendimientos con los elfos del bosque y derrotar a un ejército de orcos que cortaban el paso de las montañas donde se habían fortificado desde hace años. Da para un buen par de películas. Para lograr la tercera y también para cumplir el confeso designio de Jackson de enlazar la historia con El señor de los anillos y ver cómo la bucólica Tierra Media se ensombrece hasta llegar a los días de la guerra del anillo se puede tirar, principalmente del Concilio Blanco.

Esto es bastante evidente, en el trailer se ha visto en Rivendel no solo a Elrond (que para algo es su rey) sino también a Galadriel; y por los diarios de rodaje sabemos que pese a sus renuencias iniciales, allí ha estado el bueno de Christopher Lee haciendo de Saruman. El mago blanco (en este tiempo Gandalf todavía es el gris y no piensa cambiarse de color) es a estas alturas uno de los buenos, aunque es probable que ya haya comenzado a codiciar el anillo para sí. Hay un texto descartado por Tolkien en el que, en una de las reuniones del concilio, mientras Gandalf y Saruman discuten sobre atacar o no Dol Guldur, el segundo se burla del primero por fumar en pipa, una afición exclusiva de los hobbits, y Gandalf decide contestarle lanzándole un anillo de humo. Sin mala intención, pero Saruman comenzará a sospechar ahí que Mithrandir sabe algo sobre el anillo de Sauron y lo que es peor, que algo tiene que ver con la Comarca. Sería bueno ver en estas películas el viaje al lado oscuro de Saruman.

Pero ¿qué es ese Dol Guldur de que discuten? Nada menos que la fortaleza en la que se refugia el espíritu de Sauron cuando Isildur le corta el anillo del dedo al final de la Segunda Edad. Allí adoptará la forma del Nigromante para aterrorizar a todo el que se acerque y cometer todo tipo de tropelías sobre las tierras aledañas. Cuando se decida a ir a Mordor dejará Dol Guldur en manos de uno de sus Nazgûl. Y en una las batallas que tendrán los hombres y elfos del Concilio Blanco será en la que se profetizará que al Rey Brujo no puede matarle un hombre (luego lo hará una mujer, Eowyn en El retorno del rey). Merecería la pena pagar la talegada que nos costará ver estas películas si en ellas, con flashback, vemos las batallas por Dol Guldur.



Y aquí me tiro a la piscina.  Ya sabemos que Légolas volverá a aparecer aunque sea de pasada en El Hobbit, al fin y al cabo, él es el hijo de Thranduil, el rey elfo del Bosque negro. Igual que Gimli, su gran amigo al final de El señor de los anillos, es hijo de Glóin, uno de los protagonistas de esta historia. ¿Pueden recuperarse más personajes de El señor de los anillos en su juventud? Pues lo cierto es que hay uno del que se cuenta historia con algo de detalle en los Apéndices y no es otro que Aragorn. En su juventud, después de servir al rey Thengel de Rohan (el padre de Theoden) se fue a Gondor donde batalló para la ciudad con el nombre de Thorongil; y es interesante porque se trata de un joven y sabio guerrero al que todo el mundo en la ciudad acaba apreciando salvo uno, nada menos que Denethor, que será el senescal de la ciudad cuando comience el ataque de Mordor  porque ve en él un rival serio en su liderazgo del reino. Y no sin razón.

Por supuesto, todo esto no son más que especulaciones, nada de esto tendría por qué aparecer en la nueva trilogía de Jackson, que podría sacarse de la manga alguna reinterpretación de los lo que sea y cambiar no solo historias sino personajes enteros como ya hizo en la anterior, y con bastante buen criterio en general. Ya veremos qué pasa en esta peculiar versión extendida de El Hobbit que, por supuesto, seguro que también tendrá versión aún más extendida en DVD.

sábado, 1 de septiembre de 2012

FAC, el hundimiento

Uno de los memes más divertidos de internet son las múltiples parodias de la escena de El Hundimiento en la que Hitler entra en cólera tras conocer que su ofensiva final contra las tropas soviéticas que rodean Berlín nunca tendrá lugar y que mueve ejércitos imaginarios sobre el mapa. Hay miles de versiones, la escena original es esta:




No hay en youtube ninguna parodia que que haga mofa de la desintegración que padece el partido de Francisco Álvarez Cascos, FAC, en Asturias; y quizá no haga falta, puede que bastara con poner como subtítulos las informaciones que aparecen cada día en la prensa sobre la marcha, en silencio o a voces, de cada vez más de sus militantes. Lo que comenzó como un goteo de huídas después de que Cascos perdiera el poder autonómico el pasado mes de mayo (después de un adelanto electoral y una interminable sucesión de recursos a los tribunales tratando de anular parte del voto emigrante) terminó de dispararse este verano con una crisis monumental a nivel municipal en las tres principales ciudades de Asturias, en Oviedo, Gijón y Avilés.

En la capital se prepara la decapitación de su cabeza de lista, Arturo González de Mesa, enfrentado con el resto de ediles de FAC en la corporación. De Mesa llegó a retarse a salir a la calle con el que el actual alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo, antes de que el anterior, Gabino de Lorenzo, pasara a asumir la Delegación del Gobierno en Asturias.

En Avilés, donde la crisis interna de FAC se arrastra casi desde sus inicios, la ruptura se dispara con la expulsión de Raimundo Abando (a quien el partido había llegado a poner a dirigir el puerto de la ciudad durante su etapa al frente del goberno autonómico) y de otros cinco críticos con la dirección local. Un concejal más, Alejandro Menéndez Gelaz, presentó su dimisión anoche.

Pero el caso más llamativo es la marcha de la concejala de Hacienda en el ayuntamiento de Gijón (la joya de la corona de FAC después de perder el Principado), Carmen Alsina que se va, además, con otros dos miembros de su equipo económico. La marcha se produce en las vísperas de presentar los presupuestos municipales lo que ha disparado toda clase de rumores, aunque Alsina ha resaltado que se va por motivos personales. En LNE publicaron este reportaje resumiendo los tres casos.

La crisis es más que evidente y por eso el responsable de Comunicación del partido, Juan Vega, ha negado que haya nada de eso. Atribuye todo este escándalo a que Asturias ha vivido un "régimen estalinista" en los últimos años por lo que las discursiones internas de un grupo se aparecen como graves disensos y añade que "Eso es a lo que estamos acostumbrados en Asturias: puño en alto, pañuelito rojo aquí nadie tiene opinión y todo el mundo dice lo que dice el jefe. En Foro Asturias hay debate".

Es algo verdaderamente llamativo, lo de que desde FAC, se acuse a los demás de estar sometidos al criterio de "el jefe" cuando, seguramente no hay otro grupo en el que esto suceda de forma tan marcada. La página en Facebook Francisco Álvarez Cascos y Foro Asturias, por Asturias (donde los militantes discuten y se animan y proclaman con un ¡Presente!que llega el turno de noche o de mañana) es un buen ejemplo del pensamiento medio del militante. Aquí algunas capturas de pantalla:













Hace tiempo que en este blog señalamos que el partido de Cascos, que con el subterfugio de Foro Asturias Ciudadanos, dio sus propias iniciales a las siglas del partido, no era más que un grupo entregado a la adoración del amado líder y que tales ideas casan con mucha dificultad con una auténtica mentalidad democrática. Después de lograr por los pelos el poder autónomico para perderlo un año después tras paralizar la administración y emprender una loca caza de brujas contra cualquier forma de disidencia en Asturias, el grupo se desintegra a medida que los arribistas que lo formaron se van dando cuenta de que se acerca el momento en que el líder se decida a abandonarlos. Y como todo hormiguero (así se califican a sí mismos los militantes de FAC) solo hay un insecto relevante, la hormiga reina, todos los demás son prescindibles.

Que Foro se disuelve es algo que estaba escrito desde el mismo momento en que el Partido Popular comprendió que, pese a todos los números de saltimbanqui llevados a cabo para disimular, le merecía más la pena negarle cualquier tipo de apoyo y aspirar así a reunificar de nuevo, algún día, al electorado de centro derecha asturiano. Sin embargo, aunque antes o después se vaya, el problema no es Francisco Álvarez Cascos. El auge y caída del exministro en Asturias es una lección sobre el populismo y los peligros de la entrega infantil del electorado al cirujano de hierro, al líder carismático que por sí solo se basta y sobra para gobernar. Aún perdiendo las elecciones, después de un largo año de amenazas, persecuciones e impagos a trabajadores dependientes de la administración, FAC consiguió reunir más de 100.000 votos. Llevo bordeando la ley de Godwin desde el principio de este artículo así que no me importa dar un paso más, el caso FAC nos revela una grave enfermedad social en Asturias, que hoy requiere una desnazificación. No bastará con que el partido desaparezca, o algunos de sus militantes regresen a la actividad privada y otros traten dentro de algún tiempo de regresar al PP como si nada aquí hubiera pasado, no. Hay más de 100.000 personas en Asturias que han demostrado que apoyarían contra viento y marea a una persona que, cuando vio que no contaba con el apoyo parlamentario suficiente para llevar a cabo su programa no buscó apoyos externos sino que se decidió, como Hitler en su búnker pidió demoler la industria y las comunicaciones alemanas antes de la derrota, a desmantelar todo lo construído durante décadas en el Principado en un afán destructivo sin sentido que llevó a agravar aún más la crisis económica en Asturias sumando a la depresión nacional e internacional una parálisis administrativa sin precedentes.

Nada de lo ocurrido en Asturias puede ser ajeno al futuro político de España, en el que --como aquí hace un año-- se suman a las legítimas críticas a los dos partidos mayoritarios, fanáticos populistas que flirtean con el fascismo y que se ofrecen también para sacar al país de la crisis con un duro golpe de timón, con medidas muy drásticas, alguna amputación para sanar el cuerpo entero, con llamadas a envolverse en la bandera y a superar divisiones ideológicas por el bien común. Varios destacados militantes de FAC ya han corrido a refugiarse bajo las alas de un nuevo líder, Mario Conde.