lunes, 22 de abril de 2013

Los merecimientos nazis

En el segundo tomo de Dune, el emperador Paul-Muad'Dib valora las sangrientas campañas que le han hecho dominar efectivamente el imperio galáctico y se compara con Hitler, legendario conquistador de tiempos remotos cuyas víctimas, también, se cuentan por millones. No han hecho falta miles de años para banalizar lo que representó realmente el nazismo; muy recientemente la secretaria general del PP, Maria Dolores de Cospedal, comparó los escraches de la PAH con el movimiento nazi, lo que le acarreó unas cuantas críticas. Esto pasa porque el nazismo es nuestra imagen del mal supremo, es la metáfora que sirve para describir cualquier conducta realmente abyecta; en el cine en el Berlín de los años 30 siempre es de noche, siempre llueve, siempre parece que una patrulla de las SS te espera a la vuelta de la esquina o va a entrar en su casa. Y no solo en el cine histórico; los oficiales del imperio que desprecian la Fuerza de Darth Vader frente al terror tecnológico de la Estrella de la Muerte son nazis; como los son los Uruk-Hai que claman ante Saruman en Isengard antes de partir a la batalla del Abismo de Helm.




Si ya hay hasta una Ley de Godwin que regula lo que tarda en aparecer el argumento "nazi" en una discusión de internet, ¿por qué no iban a aparecer acusaciones similares en la crisis europea? Como dice George Soros, probablemente el problema es que la UE se está convirtiendo en "de una asociación voluntaria entre estados iguales a una relación entre acreedor y deudor" y eso no mola. Aunque no se pueden desatender los orígenes nacionales particulares de los problemas de cada uno de los países periféricos sí hay una cierta responsabilidad alemana (más bien del conservadurismo alemán) en meterlas a todas en el mismo saco y hacer de unas cuantas pequeñas tormentas nacionales una única en modo tornado para todo el continente. La respuesta ha sido pintar a Merkel como un nuevo führer y las políticas económicas de austeridad como un remedo del lebensraum que también ha llegado a publicarse en El País. Así que en Alemania han estallado y han dicho que no se merecen nada de esto. Y tienen razón; seguramente en ningún otro país de Europa como en Alemania se toman más en serio poner coto rápidamente a cualquier coqueteo con el nazismo; y esto que podría parecer bastante evidente lo es menos si se tiene en cuenta que Alemania no era el único país del Eje en la IIGM y parece que solo ellos hicieron la guerra. El caso de España, donde hubo un fascismo triunfante que, en 1945, tuvo que mudar rápidamente en conservadurismo autoritario católico para sobrevivir en el mundo de la Guerra Fría, es especialmente repugnante. Todo el país está lleno de estatuas, calles y homenajes a asesinos fascistas y con dinero público se sufraga un diccionario histórico que suaviza sus crímenes. Todo eso es verdad; también que las comparaciones de la Alemania contemporánea con el III Reich son una respuesta a una generalización germánica, la de que el sur de europa está poblado por vagos y vividores que pretenden mantenerse sin dar palo al agua mientras les sostienen sus esforzados vecinos del norte. Alemania no se merece ser asimilada al nazismo ¿se merece el mediterráneo esta otra imagen?



Es la portada de Der Spiegel del 21 de abril. Antes, durante una de las sucesivas crisis de deuda que se repiten desde el inicio de la crisis; Merkel aseguró a su población que los sureños tenían demasiadas vacaciones; su ministro de Finanzas cree que les tienen envidia, antes explicó que los países que ahora sufren ajustes están aprendiendo una lección. Todo el relato alemán de la crisis se articula en términos morales, es justo castigo a comportamientos pecaminosos de los que siempre, por supuesto, se salvan sus propias entidades financieras. En la desnazificación de Alemania tras la guerra fue muy importante que los aliados no asumieran que todo el país era culpable, que no había una idiosincrasia alemana o prusiana que les impulsara a ser un pueblo belicoso y opresor. Sin embargo, hoy cunde en Alemania la idea de que hay una idiosincrasia mediterránea que hace a los habitantes de su orilla ser holgazanes y corruptos. Haríamos muy bien en tomarnos muy en serio esta deriva porque sí está aniquilando algunas de las premisas sobre las que se construyó la Unión Europea. El auge de Amanecer Dorado en Grecia sí presenta muchos paralelismos con la situación de la Alemania derrotada tras la IGM y las duras condiciones del Tratado de Versalles. Sí.

Sinceramente, creo que Alemania nunca se librará de la comparación con el nazismo, que surgirá cada vez que Alemania haga algo que no guste a alguien. Son los malos de las películas, como los son los españoles en las historias de piratas, al igual que nunca en Hollywood aparecerá España como un país europeo sino tropical, una extraña mezcla de Italia y México en la que los vascos cultivan plátanos. Quizá la excepción sea la Kermesse Heróica:




Otra cosa, que merece un post futuro, es la construcción social del liderazgo femenino malvado, que primero se hizo con Margaret Thatcher y ahora se hace con Angela Merkel; ese que se hace allí como tragedia y tiene su parodia en España con Esperanza Aguirre. Pero esa es otra historia que tendremos que contar otro día.

2 comentarios:

Jotainkoelle dijo...

Probando

Jotainkoelle dijo...

OK, funciona X DDD.
Hay un dicho alemán que viene a ser "tirar con el culo lo que construyes con las manos" y define lo que están haciendo muchos alemanes en estos últimos años. La lucha contra el nacionalismo en su versión más ultra aquí se la toman muy en serio, especialmente en este pueblo, y le echan un valor, una coherencia y un sentido de responsabilidad colectiva que ya los quisiéramos en el Sur. Tengo el privilegio de haber visto a mi ciudad entera movilizada para parar los pies a la ultraderecha, cosa que no he visto nunca en mi país, aunque falta nos habría hecho.
Dicho lo cual, la responsabilidad de que este conflicto económico se esté discutiendo en términos nacionalistas es efectivamente en gran medida responsabilidad de medios y políticos alemanes. Es decir, todo el esfuerzo que hacen en enfrentarse a los síntomas del nacionalismo lo echan abajo volviendo a aplicar los mismos clichés que luego desarrollan los ultras.
Hasta ahí lo que respecta a los alemanes. Lo que me sorprende es que ni los contribuyentes españoles ni los alemanes estén señalando a quienes crearon el agujero que se está cargando el estado del bienestar en un sitio y chupando de los impuestos del otro. Acusar a "Alemania" o a "España" de lo que han cocinado entre los promotores, los ayuntamientos, las CCAA, las cajas españolas y las aseguradoras y los bancos alemanes es lo mejor que les podía pasar a los causantes de la ruina.
Supongo que el problema fundamental ahora es decidir quién cobra y quién no. Para los que hasta ahora lo están (estamos) pagando sería fácil entenderse y repartir pérdidas. Para que eso no pase, los que tienen la culpa de esto van a seguir haciéndonos tragar nacionalismo hasta que reventemos. La cuestión es si vamos a seguir comiéndonos todo lo que nos pongan delante o a levantar la cabeza.