lunes, 29 de julio de 2013

Cascos ex nihilo



Dicen que la mayor parte de las células de nuestro cuerpo se renuevan cada siete años, es una afirmación que ha tenido mucho éxito pero que los científicos discuten. En todo caso, algo así ocurre con la derecha española, empeñada cada poco en presentarse como creada ex nihilo, sin pasado ni vinculación alguna con nadie. Puede comprenderse que al conservadurismo español no le interese que se le señale ninguna familiaridad con la dictadura franquista, más cómico es cómo algunos de sus máximos dirigentes reniegan de su pasado inmediato, del más cercano anteayer, y en esto se lleva la palma Francisco Álvarez Cascos.

El actual presidente de Foro Asturias es famoso por desmentirse a sí mismo, primero diciendo que abandonaba la política para luego regresar con estruendo, pujando duro por hacerse candidato del PP asturiano para luego romper con ellos, formar su propio grupo y pretenderse adalid de la lucha contra el PPSOE y el bipartidismo. Con el estallido del Caso Bárcenas y las afirmaciones del ex tesorero ante el juez de que Cascos no sólo había cobrado dinero negro del partido durante su etapa como secretario general sino que habría sido uno de los principales recaudadores, Cascos ha retomado su estrategia habitual.

Así, ha pasado de decir que Bárcenas era "una persona honorable y conservo mi confianza en él" y que las acusaciones contra él eran "estrategias de cloaca" urdidas tal que el GAL, a otra cosa bien distinta, que "de puertas adentro de la sede he tenido una muy buena relación, yo de puertas afuera de la sede nunca he tenido relación personal con el señor Bárcenas; vamos, no he tenido ninguna actividad distinta de la de participar, cada uno en sus responsabilidades, en la actividad del partido en aquella época". A veces, de hecho, Cascos parece querer hacernos creer que él nunca ha militado en el PP y dice con desgana que esos asuntos no se tratan en su partido que es otro totalmente distinto.


La última vez, además de negarlo todo, Cascos ha apuntado que, en todo caso, la labor de la Secretaría General del PP no tenía nada ver con las cuentas del partido, exactamente ha dicho que "las funciones atribuidas a la Secretaría General nunca comprendieron ni la búsqueda ni la recogida de aportaciones o donaciones económicas para financiar el funcionamiento del partido". ¿Seguro? Buceemos un poco en la hemeroteca.

Aquí está el ABC de Sevilla en diciembre de 1990 dando cuenta de la renovación de los cargos del partido pasado el trago del Caso Naseiro. En la nota, en la que ya se destaca la mayor asunción de responsabilidades orgánicas de Rajoy, se señala que la tesorería del partido, tras la dimisión de Naseiro, "pasó a ser ocupada desde el principio por el secretario general, Francisco Álvarez Cascos, y el gerente nacional, Luis Bárcenas". Ahí está, designado directamente por Aznar, y narrado a un medio amigo. Toca inventarse una nueva renovación, otra mudanza de piel, mientras cuele. 

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