jueves, 4 de julio de 2013

La Unión Bananera Europea



A veces dicen que los economistas son los que ponen precio a todo y no conocen el valor de nada. Es una afirmación injusta porque tal defecto no puede achacarse sólo a los economistas aunque a ellos se les note un poco más. Pensaba esto después de leer esta entrada en el blog de Fedea, reproducción del artículo La germanización de la política económica europea: implicaciones para España, de Óscar Fanjúl, antes publicado en Expansión. La tesis de Fanjul es que la política económica dictada por Alemania al resto de la Unión es la correcta, que los efectos positivos de todos estos sacrificios se verán algún día, en algún futuro lejano (qué más da) y que no hay más que ver lo bien que le va a Alemania y lo mal a los demás. Que en el camino hacia ese paraíso se arrase con la gente de verdad, de carne y hueso, es igual. Meras estadísticas. Ojo al final, en las conclusiones, demos (aún más) ayudas a la banca a cambio de reformas que tiene que pagar la población.

El caso es que tampoco merece mucho crédito la leyenda (porque tiene bastante de mito) de que Alemania es una economía ejemplar en la que atan los perros con longanizas, es algo que se ha discutido muchas veces, pero yo voy a otra cosa y es a las consecuencias sociales y políticas de toda esta política económica tan técnica, apoyada solo en datos contrastables que, nos aseguran, no tiene nada de ideológica, y que sin embargo, (es curioso) no funciona en absoluto. En su última entrevista, Merkel insistía en el relato conservador de la crisis: la causa es el despilfarro público. Una falsedad interesada. No importa, tanto Merkel como su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, no se cansan de repetir argumentaciones morales, y no económicas, para explicar la crisis. Un cuento que debe de tener mucho predicamento en Alemania, por lo visto, dadas sus buenas expectativas electorales y la impunidad con que se repiten fábulas sobre la ideosincrasia de los pueblos mediterráneos, como el artículo de Spiegel sobre la siesta en España, que nunca pensé que tendría que escuchar a gente que se supone formada.

Todo esto es bastante grave y lo peor de todo es que al norte del Rhin (y en Fedea) nadie parece enterarse de las terribles consecuencias que puede tener insistir en una política que se presenta como virtuosa mientras hunde en el fango a poblaciones enteras. Es decir, ya no es sólo que la austeridad económica sea un fiasco inútil, la ineficacia más absoluta, es que amenaza con volar por los aires todo el sistema político de la democracia europea. Portugal tiene a su gobierno, de nuevo, al borde del abismo. En Grecia, además de promover el auge de un partido nazi (¿nadie aprendió en Alemania las lecciones del Tratado de Versalles y sus humillaciones?) se llevan a cabo experimentos laborales infames como el cierre unilateral de la televisión pública, el despido de funcionarios, amenazas por ejercitar el derecho de huelga. No se ve a Grecia como un país con gente sino como una cobaya. En Italia se llegó a eliminar (por infame que fuera Berlusconi, y lo es mucho) a un presidente electo para poner a un técnico. En España... España merece un artículo a parte.


Entre todas estas noticias no resulta menor el episodio de la retención durante 13 horas en Viena del avión del presidente de Bolivia, Evo Morales, que amenaza con abrir un conflicto diplomático sin precedentes.

Europa fue una vez el sueño de un continente sin guerras, la esperanza de una unión de prosperidad y democracia que empujó a hacer reformas en ese sentido a muchas ex repúblicas satélite de la URSS e, incluso, a Turquía, a la que se le niega sin embargo el pan y la sal en este asunto. Ya apenas queda nada de ese sueño. La Unión se ha convertido en bananera, sometida a intereses que no son los de sus ciudadanos. De hecho los ciudadanos son una molestia, no votan lo que hay que votar, andan pidiendo derechos sociales y laborales que no se pueden permitir, son un coñazo frente a todas las reformas que hacemos por su bien. Los muy tontos. Lo que nos están diciendo es que los europeos somos un obstáculo para poder construir Europa.


*La bandera es obra de Armando el pollo

1 comentario:

Roke76 dijo...

"Por ello resulta tan importante, aunque no se comparta, entender adecuadamente qué significa la germanización de la política económica europea y qué implicaciones tiene para países como España, y no confiar en un cambio de orientación de la misma que difícilmente se producirá."
"Sobre las dificultades y riesgos que esto suponía advirtieron en su momento muchos economistas, particularmente los anglosajones y, así, Samuelson comparó asociarse monetariamente con Alemania a acostarse con un oso"