lunes, 2 de septiembre de 2013

Miley y el sexo

En la última edición de los premios MTV se montó una pequeña polémica con la actuación de Miley Cyrus que me ha parecido interesante no tanto por lo que se dice sino por lo que se deja de decir (por otra parte, lo que se omite es generalmente lo más interesante). Vamos a ello. Miley se subió al escenario para cantar un popurri de tres temas We Can’t Stop, Give It 2 U y Blurred Lines de Robin Thicke con quien meneó las nalgas contra su entrepierna siendo ésta la causa mayor de la polémica:




Ocurre, por un lado, que Miley Cyrus fue un estrella infantil de canal Disney con el personaje de Hanna Montana y para muchos resulta una especie de trauma ver cómo un ídolo infantil crece y revela comportamientos sexuales. De hecho, a Miley ya le dieron un toque serio antes incluso de llegar a ser una adulta hecha y derecha por una foto que hace bueno el dicho de que los puritanos ven mierda en todas partes porque tienen los ojos llenos de mierda:



Entonces, ante la polémica, la pobre Miley tuvo que recular y decir que es que la habían engañado durante la sesión fotográfica y que nunca pensó que se publicarían esos posados. En fín, la redondas orejas de Mickey Mouse y sus compromisos contractuales todavía estaban muy cerca. Hay un cierto histerismo en todo el caso que rodea el devenir hacia la madurez sexual de Cyrus que no se aprecia, por ejemplo, con Emma Watson, la brillante Hermione de Harry Potter, que se ha convertido en las redes sociales en todo un icono sexual:



 Es bastante lógico que los espectadores que alucinaron con la sagacidad de Hermione en la primera película de la saga del mago se pongan berracos con la Watson que salió de Hogwarts porque han crecido a la par que ella. Para pensar en un caso similar en España sólo se me ocurre el desnudo de Marisol en Interviu en 1976 que es tan remoto que, seguramente, quienes sepan quién es Hermione no puedan decir quién era Marisol. Y es que cuando se abre un flor, al olor de la flor se le olvida la flor, que le va usted a hacer señora.




Pero volvamos a Miley. La primera reacción fue la de mamás y papás indignidos por el espectáculo, lo que era de esperar en un sociedad tan pacata como la que padecemos. Después llegó la de publicaciones feministas (voy a citar solo dos) que tenían que defender la liberación sexual de Miley pero con peros. Éste de Jezebel en el que concluye lo predecible que es la audiencia y su ñoñoría y éste de Sociological Images en el que destacan la letra de Blurred Lines como todo un himno a la rape culture, es decir la banalización de las circunstancias que pueden terminar en una violación; no en vano, el verso I know you want it reina sobre el estribillo. Veamos el vídeo:





Ocurre que la sexualización de las bailarinas que acompañan a los dos cantantes también provocó en su momento bastante polémica así que el vídeo tuvo como respuesta al menos dos (que yo conozca) parodias feministas:




En éste de arriba los chicos aún mantienen un aspecto canónicamente heterosexual en el de abajo los chicos van maquillados y visten tacones:




Personalmente no me pareció muy rompedor ninguno de los dos, tampoco muy provocadores y no sé si serán muy eficaces en su denuncia. A lo que voy es a que me llama la atención cómo antes de la actuación de Miley el discurso feminista se centraba en criticar sexualización extrema de las mujeres que salen en el vídeo de Blurred lines para luego tener que pasar a defender la sexualización de Cyrus sobre el escenario. Ninguna de las dos está mal, lo que está mal, muy mal, es ver el sexo como algo negativo, e incluso peligroso, porque eso sí acaba siendo una justificación de la cultura de violación. 

No hay comentarios: