miércoles, 18 de septiembre de 2013

Moral hazard es de pobres

Tengo escrito muchas veces que una de las peores cosas de esta crisis es cómo el conservadurismo ha usado argumentos morales, más que de eficacia económica, para imponer sus muy discutibles recetas para salir de la recesión. El "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" ha funcionado (muy bien) como eslógan para diluir entre todos la responsabilidad de la quiebra de un sistema basado en la especulación, y de la que se beneficiaba una minoría muy selecta. A las poblaciones, pero también a los estados (como ocurre con la resistencia alemana a acordar los eurobonos o la unión bancaria) se les argumenta con el "moral hazard", el riesgo moral que supone que no haya sanción a un comportamiento irresponsable porque se reforzará que se repita en el futuro. Con frecuencia se alude así a una supuesta (porque no hubo tal, al menos en el caso de España) tendencia al despilfarro del erario como origen de todos los males, cuando la realidad es que es la deuda privada la que creó un agujero descomunal en las finanzas, agujero que --ahora sí--hay que tapar con fondos públicos aumentando el déficit estatal.

Nietzsche dijo que no hay fenómenos morales sino interpretaciones morales de los fenómenos y tiene todo un libro dedicado a describir el origen etimológico de lo que es bueno o es malo con la tesis de que, con el pensamiento judeocristiano, se da una inversión de los valores. Claro que lo que ahora vivimos no tiene mucho que ver con eso sino más bien con el puro cinismo, la hipocresía descarada de quienes exigen un comportamiento responsable mientras viven en la irresponsabilidad absoluta, libre de toda carga. ¿Para quién es el moral hazard? Para quienes no pueden permitirse vivir más allá del bien y del mal.

Esta semana se han publicado varios artículos sobre pérdidas y ganancias con la crisis según clase social y nivel de renta. Los hay en inglés y en español pero todos apuntan a lo mismo, el empobrecimiento generalizado de trabajadores y clase media frente a un enriquecimiento desproporcionado de quienes ya eran desproporcionadamente ricos; y con una consecuencia especialmente relevante, todo esto lleva a que desaparezca la movilidad social y cada vez pese menos es el esfuerzo y el talento personal porque una élite millonaria gana siempre independientemente de si se esfuerza o no o si sus cualidades son muchas, pocas o nulas. Es precisamente todo lo contrario de uno de los pilares de la sociedad contemporánea frente al sistema estamental del Antiguo Régimen, donde era el nacimiento y no el mérito lo que definía la vida de los individuos; pero estamos volviendo a eso.




Un caso extremo es el de Rodrigo Rato, ex vicepresidente del Gobierno y ex ministro de Economía responsable (entre otros) de la burbuja inmobiliaria española; también es ex director del FMI como responsable (entre otros) de la manga ancha financiera que terminó en la recesión global; y además es ex director de Bankia como responsable (entre otros) de la quiebra de la entidad que acabó provocando el rescate bancario español. Rato acumula uno tras otro rimbombantes títulos de ex de todo tipo, de fracaso en fracaso, hasta la multimillonaria jubilación final. Ayer se anunció que será asesor del Banco Santander, por lo bien que lo ha hecho, seguro.

Rato es un ejemplo de moral hazard descarada; de los abusos patronales que provoca la precariedad, del afán de sometimiento del otro como placer cruel en el que se regodean los que tienen la sarten por el mango hay centenares. Algunos de los más recientes han salido a la luz pública por las ofertas de empleo. Uno era el de la empresa murciana que reclamaba a un licenciado administración de empresas para un puesto de repartidor. En la noticia que enlazo se habla del "drama de la sobrecualificación" y la empresa se justificó diciendo que se trataba de fomentar la promoción interna pero a mi me parece evidente que lo que buscaban era reírse de alguien con estudios, el sádico disfrute del gañán sin letras pero con dinero que puede torear al listo de la clase porque la vida nunca se le ha puesto de perfil. Es un dato objetivo que el nivel de estudios de la patronal española es inferior a la media de la población ocupada y uno de los más bajos de la UE. Más sangrante todavía es este otro:



Se buscan chicas dispuestas a enseñar las piernas y quien no se sienta cómoda en minifalda que se abstenga. Es literal. A un paso del derecho de pernada.

Ese sentimiento feudal de disponer de la vida de los trabajadores está en pleno apogeo. Aquí en Asturias el empresario Miguel Ángel Zabala*, que posee dos empresas --Carpintería Benito e Ibersa-- amenaza y cumple con llevarse la producción de la segunda por las protestas de impagos de la primera. Después de siete meses sin pagar los salarios de la carpintería, los trabajadores protestan ante su casa y él hace pagar el pato a los trabajadores de la línea de pinturas.

Otra empresa en peligro es Tenneco, nada menos que 230 puestos de trabajo que se acabarán en 2014. Se trata de una factoría de amortiguadores, puntera, con obreros cualificados y que, según los datos que había dado la compañía hasta el verano, daba beneficios. Pero desde la dirección de la multinacional se apuesta por la deslocalización. Es decir, continuamente se nos repite que debemos apostar por la innovación, la productividad; pero incluso eso no basta, es la arbitraria decisión de un sátrapa lejano la que decide sobre nuestras vidas. Hacerlo bien o mal es indiferente para la prosperidad de los trabajadores, siempre acabarán castigados; hacerlo bien o mal para los ejecutivos también es indiferente porque siempre lograrán su recompensa, aunque sean increíblemente ineficaces. No hay racionalidad, ni certidumbre, ni más ley que el caos y el capricho de los pijos.

Cuidado, como demostró la teoría del Gestalt, el hombre no puede vivir demasiado tiempo en la incertidumbre, y no hablo de dibujos.


 *El miércoles 18 Zabala rectificó, dio marcha atrás y dijo que la decisión sobre el traslado de dos líneas de producción de Asturias a Galicia no era firme, y que se trata de "una empresa asturiana y quiere seguir siéndola". Sin duda ha pesado la presión social, y también el recordatorio del gobierno autónomico de las ayudas recibidas, asturianas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Todavía no empezó el despiece, es decir, conservamos los riñones, el hígado, los pulmones ... Pero un día, ya veremos ...